DOCUMENTOS PARA UN CENTENARIO PCE 1921-2021Despedida a las Brigadas Internacionales (noviembre de 1938). Discurso y artículo de Dolores Ibárruri

Diego Díaz Alonso 05/04/2021

Presentación del Documento nº 20

La madrugada del 25 de julio de 1938, en una noche sin luna, el Ejército Popular de la República atacaba por sorpresa las posiciones del Ejército franquista a lo largo de más de 50 kilómetros del río Ebro. La ofensiva republicana, cuidadosamente planificada por el general Vicente Rojo burlando al espionaje franquista, sorprendería a propios y extraños. La República mandaba un mensaje al mundo: el desenlace de la guerra no estaba decidido.

El inicial éxito del Ejército Popular también reforzaba la posición de los partidarios de prolongar la guerra. El 16 de marzo Pasionaria había encabezado una multitudinaria manifestación de socialistas, comunistas y anarquistas para frustrar los planes de rendición de Prieto y Azaña, en contacto con los dipomáticos franceses.

El Ebro demostraba voluntad y capacidad de resistencia. A lo largo del verano y del mes de septiembre las tropas republicanas aguantarían el contraataque franquista poniendo de manifiesto la mejora militar de la República con la organización del Ejército Popular y la nacionalización de las industrias de guerras.

El objetivo de la ofensiva no era una victoria militar, imposible a esas alturas, sino lograr acumular la suficiente fuerza como para abrir una negociación de paz con Franco que apoyada en una mediación internacional. Ese era el cálculo de Negrín. El PCE apoyaba al presidente del Gobierno y había asumido sus 13 Puntos para una paz justa. En octubre de 1938 sin embargo las esperanzas puestas en que la ofensiva del Ebro reequilibrase el tablero se habían disipado. En la Conferencia de Munich, celebrada el 30 de septiembre, la República volvía a ser abandonada por Gran Bretaña y Francia. Las democracias española y checoslovaca serían daños colaterales en la política de apaciguamiento hacia la Alemania nazi. En el plano militar las cosas tampoco iban bien. El contraataque franquista comenzaba a conquistar posiciones y arrinconar a los soldados de la República.

Tras el desastre de la Conferencia de Munich, el Gobierno de Negrín haría un último intento por lograr que el Comité de No Intervención cumpliera sus teóricas funciones imponiendo a Alemania e Italia el cese de su apoyo militar a Franco. Así, en un gesto de buena voluntad, se decidía la retirada unilateral de los últimos brigadistas internacionales, intentando forzar con ello también la retirada de los alemanes e italianos participantes en el bando franquista. Se trataba de un gesto relativamente “barato” para la República. Las Brigadas estaban diezmadas después de haber estado en primera línea de frente desde su llegada a Madrid dos años antes, en octubre 1936. Miles de ellos habían muerto y su retirada no suponía ya demasiado en términos bélicos. Además, seguirían quedando en España unos 6.000 voluntarios alemanes, italianos y de otros países con gobiernos fascistas o ultraderechistas.

El 27 de octubre se organiza una gran homenaje a los brigadistas supervivientes en Barcelona, capital de la República, con un desfile, discurso de agradecimiento del presidente Negrín y miles de personas echadas a las calles. Es el último gran acto unitario de un bando antifascista que está a punto de romperse en pedazos.

El 1 de noviembre tiene lugar otro acto en Barcelona, más pequeño, organizado por el PCE y el PSUC. Un banquete en honor de las Brigadas con asistencia de algunos de sus dirigentes más destacados. Toman la palabra Andre Marty, del PCF, organizador de las Brigadas Internacionales, José Díaz, secretario general del PCE, Joan Comorera, secretario general del PSUC, y Pasionaria, una de las figuras más populares del PCE. La dirigente comunista destaca en su intervención la generosidad y compromiso de los brigadistas, su papel clave en la defensa de Madrid y en batallas como la del Jarama, Guadalajara, Belchite o el Ebro. También su españolidad, ganada en el campo de batalla. Es un discurso emotivo que insiste en las líneas políticas maestras del partido: defensa de la democracia y la independencia de España.

Si la llegada de los brigadistas había supuesto un revulsivo para la moral de los antifascistas, su salida supondría el preludio del hundimiento. A finales de diciembre el Ejército franquista iniciaba su ofensiva sobre Barcelona. Tan solo la dirección del PCE seguiría creyendo que en circunstancias tan adversas era posible prolongar la resistencia.

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En esta sección

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Del autor/a

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