Carta de la Asociación 'di no a las torres en el valle de Lecrín' a la ministra de transición ecológica Amenaza contra la salud y el patrimonio natural, económico y sociocultural

Asociación 'di no a las torres en el valle de Lecrín' 06/04/2021

En 2018 conocimos un proyecto de Red Eléctrica de España (REE) para desarrollar un tendido de líneas de alta tensión y una subestación en el valle.

Nos organizamos para informar a los habitantes del valle, defender su identidad y detener todo lo que la pusiera en peligro. Conseguimos en 2019 detener el proyecto y construir un importante capital social con el apoyo de los ocho Ayuntamientos del valle.

El proyecto de REE pretendía construir 4 líneas de alta tensión diferentes que comportan 362 torres de entre 40 y 81metros de altura. Cuatro líneas con un total de 182 kms, más de la mitad de los cuales atraviesan el paisaje del Valle de Lecrín y la Alpujarra. Dos de las líneas previstas corren paralelas a través del centro del valle, creando así una terrible cicatriz de torres y cableado que rara vez se encuentra en las redes energéticas de la Europa rural.

El proyecto incluía la construcción de una subestación eléctrica de 14,000m2 en el corazón mismo del valle, subestación que el Plan Energético Nacional 2021-2026 que su Ministerio acaba de publicar sigue incluyendo para permitir futuras ampliaciones de la capacidad misma (Anexo III pp 52).

Los planes de la subestación incluían la ampliación de su capacidad inicial y de conexiones adicionales puesto que, en el futuro, REE pretendía aumentar el voltaje de la subestación a 400kv y una capacidad de hasta un total de 14 líneas. REE considera al valle un mero lugar de paso y tiene previsto convertirlo en una telaraña de infraestructuras eléctricas y una distopía industrial.

Patrimonio mundial de la humanidad


El Valle de Lecrín es una comarca de una belleza intacta. Su prestigio trasciende nuestras fronteras y ha hecho que su importancia como destino turístico se haya incrementado significativamente. Se reconoce su gran belleza natural -sus campos de olivos, cítricos y almendros-, la riqueza de su fauna -rapaces como el águila perdicera, las aves migratorias en torno a la laguna del Padul, el jabalí, el Ibex- y la pervivencia de las formas tradicionales de vida y patrimonio.

Su importancia en este sentido se recoge con la nominación a Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO como ejemplo de olivar nazarí por parte de la Diputación de Granada y su inclusión en el Registro de Paisajes de Interés Cultural Andaluz como uno de los 17 paisajes de interés cultural de la provincia de Granada y los “Elementos Inventariados por la Delegación de Cultura de Granada como Sitio Histórico” (Estudio de Impacto Ambiental, Tomo I. Memoria. Volumen I. pág. 397). Así, el impacto en el paisaje no es un mero impacto visual, sino que debe definirse como deterioro y destrucción del patrimonio.

En lo que se refiere a estas cuestiones, el proyecto de REE no contiene una valoración de conjunto y en el enfoque se ha obviado la perspectiva general de la comarca a nivel medioambiental, paisajístico, cultural y patrimonial. Tampoco considera las devastadoras consecuencias socioeconómicas.

La reputación internacional del valle ha crecido de manera sostenida desde 1990 de manera que, después de la agricultura, el turismo -por la gran belleza del Valle- se ha convertido en el principal generador de ingresos. Como es bien sabido, los negocios turísticos generan puestos de trabajos y actividad económica subsidiaria. El proyecto que REE propone pasa completamente por alto estos hechos. Economistas expertos de la Universidad de Granada estiman la pérdida de ingresos debida al daño ocasionado a la industria del turismo en más de 16 millones de euros por año. Además, el valor de la propiedad inmobiliaria podría caer en más de 392 millones de euros, motivado, entre otros factores, por la “cancerofobia”.

Amenaza para la salud y el patrimonio medioambiental, económico y cultural


En lo relativo a la salud, la documentación de REE carece de rigor con relación a la evaluación de los campos eléctricos y magnéticos y del ruido ambiental y la identificación de los efectos colaterales sobre la ecología y la salud humana a corto y a medio plazo. Alrededor de las líneas de alta tensión, y todavía más en la subestación, se generan unos fuertes campos magnéticos y eléctricos que son invisibles, incoloros e inodoros pero tóxicos.

Estos contaminantes invisibles afectan especialmente a los niños (leucemia) pero también a los adultos, con el desarrollo de determinados tipos de cánceres, trastornos nerviosos, problemas reproductivos y enfermedades cardiovasculares.

Cualquier análisis de la viabilidad de un proyecto de grandes infraestructuras debe garantizar los beneficios para la comunidad implicada, a nivel local, regional y nacional. Más aún cuando el coste de dicho proyecto se traslada al consumidor como establece la ley 24/2013 del sector eléctrico. El no hacerlo es no cumplir con el requisito más fundamental de una sociedad democrática para asegurar el bienestar de la población.

En nombre del desarrollo de la matriz energética verde no se deben acometer proyectos que supongan un crimen contra los ciudadanos, su salud y el patrimonio natural, medioambiental, económico, y sociocultural de toda una comarca. Un vallecidio.

Ante esta situación, nos gustaría poder tener una conversación con su Ministerio para abordar el problema que tanto nos perjudicaría, ya que los 22.000 habitantes del Valle de Lecrín estamos muy sensibilizados y movilizados.

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