No se puede entender España sin entender Linares Desigualdad, pobreza, desafección política y la falta de expectativas, un malestar que la ultraderecha intentará recoger

Ernesto Alba. Secretario General del PCA 10/04/2021

La economía andaluza se ha caracterizado por su posición de dependencia con respecto a los centros de poder situados fuera de nuestra tierra. Bien Madrid, bien Bruselas, las decisiones que tienen que ver con Andalucía se toman alejadas de los intereses reales de nuestro pueblo, dejando consecuencias muchas veces contrarias a los intereses de los andaluces. De ahí la tan repetida frase de “Andalucía como periferia de la periferia”.

Las políticas impulsadas desde la UE en las últimas décadas han ido desmantelando todo el sector industrial andaluz, obligando al desarrollo de un modelo económico basado en el sector servicios y el turismo. En otro sentido, la Política Agraria Común (La PAC) ha supuesto un bloqueo preventivo ante cualquier estrategia de diversificación agraria en la perspectiva de poder alcanzar una soberanía alimentaria.

Estamos hablando de la implantación en Andalucía, con el beneplácito del PSOE durante los 40 años que han gobernado la Junta, de una estructura económica con la pies de barro dominada por una burguesía rentista, a la que en los últimos tiempos se han sumado grandes multinacionales y fondos de inversión que están penetrando en los sectores estratégicos de nuestra estructura productiva: industria hostelera depredadora de la costa andaluza, agricultura intensiva con proceso de acumulación de tierras, sector servicios, sector del transporte…

Esta es la foto que todos conocemos sobre el desarrollo del capitalismo en Andalucía. Nuestra preocupación radica hoy en sus consecuencias y como se está expresando este modelo, cultivado desde hace décadas, en nuestra población. A día de hoy podemos decir que la ciudad de Linares y la provincia de Jaén son la expresión más clara del neoliberalismo en nuestra tierra. Linares vivió un duro proceso de desindustrialización y ha pasado de ser históricamente uno de los mayores polos industriales en Andalucía a ser desmantelada sin ninguna alternativa, llegando, hoy en día, a ser una de la ciudad con más paro de España con una tasa del casi 33% de desempleo.

Frente al drama que se vive hay que sumarle las necesidades del sector del olivar debido a la política agraria común, no hay administraciones que hagan oídos y sean capaces de trabajar para poner solución a una ciudad que ha perdido cerca del cuarenta por ciento de su población en una década. Linares y la provincia de Jaén son la expresión de la España vaciada y abandonada.

Si a esto le sumamos el vacío informativo sobre esta situación, con un panorama mediático dirigido constantemente en los polos de tensión política ejercidos entre Madrid y Cataluña, obtenemos un resultado de un país que está generando en su epidermis un malestar social, no tanto por los problemas que vemos diariamente en la capital y en Cataluña, sino por aquello de lo que no se habla.

El caldo de cultivo que se está originando en ciudades como Linares son la expresión de la desigualdad y la pobreza junto a la desafección política y la falta de expectativas respecto a un sistema que le da la espalda. En las próximas elecciones generales la España de interior será decisiva y se pueden estar dando las condiciones para que la derecha más reaccionaria recoja parte de ese malestar, ya sea directa o indirectamente a través de plataformas maquilladas de antipolítica.

Si tenemos el reto de cambiar este país, es importante entender España y, para comprenderla, es fundamental conocer Linares, la España abandonada y vaciada, la de interior, en la que, tras décadas de un fuerte movimiento obrero organizado en defensa de sus puestos de trabajo, solo ha quedado el malestar de una población que se siente fuera del sistema e invisible a los centros de atención informativa.

No se entiende España, ni Andalucía, sin entender Linares y esto debe de ser una pregunta clave en nuestra tarea política para los próximos años ¿Somos capaces de ofrecer una alternativa para Linares? Y cuando hablamos de Linares apuntamos a la provincia de Jaén en su conjunto, a la Línea de la Concepción y al Campo de Gibraltar. O Almería y Granada que esperan que el corredor ferroviario las conecte con las nuevas rutas comerciales del Mediterráneo, y tantos otros Linares repartidos por toda la geografía españolas, desde Castilla hasta Teruel.

Publicado en el Nº 343 de la edición impresa de Mundo Obrero abril 2021

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