La transición española del 78 superó cualquier espectáculo gatopardista imaginableGatopardismo o república

Nestor Sieira Fernández. Secretario Área Externa Partido Comunista de Galicia 14/04/2021

Pienso que el gatopardismo nunca fue bien explicado del todo. Como casi todos los lugares comunes, la alusión a la novela de Tomasi di Lampedusa para parecer más inteligente se hace de una manera imprecisa y siempre al servicio del orador, independientemente de los intereses defendidos en cada momento.

La acción del Gatopardo nos sitúa en Sicilia en los años centrales del siglo XIX. Ante el imparable avance del nuevo régimen, liderado por los camisas rojas de Garibaldi, don Fabrizio Corbera, Príncipe de Salina, vive con angustia los cambios que vaticinan los nuevos tiempos pero sobre todo le inquieta la pérdida de los privilegios y la posición que el Antiguo Régimen le ofrecía. Tancredi Falconeri, el avispado sobrino de don Fabrizio, decide alistarse en las tropas revolucionarias ante el espanto de su tío que pronto comprende la nueva situación cuando su ambicioso sobrino le explica que “si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”. La ficción puede resultarnos más familiar si utilizamos apodos más castellanos para estos personajes transalpinos. Digamos que Suárez para el sobrino arribista y Juan Carlos para el noble que no quiere renunciar a las comodidades que el Antiguo Régimen le ofrecía.

Aunque sin el componente literario, episodios similares se vivieron en todos los procesos políticos que derribaron a las antiguas monarquías. Con fortuna desigual, eso sí. Los revolucionarios franceses no conocían la novela de Lampedusa pero sí este posible peligro. A partir de 1789 se comenzó a acuñar un nuevo verbo: débourbonnailler, siempre acompañado por el complemento indirecto la France. El término, aunque de difícil traducción, puede ser interpretado como acabar con los Borbones, su influencia y su recuerdo. La asamblea francesa sabía que la monarquía no finalizaba con la caída del rey y que las raíces del régimen derrocado se hundían en instituciones, autoridades y relaciones que era preciso extirpar. Desde el primer momento se mantuvieron alerta para que ningún don Fabrizio modificara ligeramente la orientación de sus velas y que él y los suyos se vieran beneficiados por los nuevos aires.

La transición española lo superó

El gatopardismo es un comportamiento exclusivo de las clases dominantes
. El anhelo de un pasado que saben condenado, superado por la historia, pero del que quieren conservar privilegios y estatus que el presente ya les empieza, al menos, a cuestionar. Esto es lo que marcó la historia reciente de nuestro país. Frente a esto está la República, el futuro. El símbolo de todos esos proyectos, promesas y derechos que sabemos justos y posibles aunque unos pocos (pero poderosos) se resisten a aceptar. Como ya sabían los revolucionarios franceses, la República no sólo es la ausencia de rey, que también, sino ese proceso de difícil traducción al castellano que pretende acabar con la monarquía, su influencia y su recuerdo. El 14 de abril no es una fecha del pasado, no es la conmemoración de un proyecto político frustrado, no. El 14 de abril es el triunfo de la democracia en España sobre el Antiguo Régimen. La primera victoria. En el 36, y sólo ejerciendo toda la violencia de la que es capaz la barbarie, los enemigos de la democracia, el progreso y la humanidad consiguieron frenar la historia pero no detenerla, eso es imposible. El espectáculo gatopardista que giró alrededor del 78 haría reconocer a Tomasi di Lampedusa que su relato sobre la familia noble siciliana (de la casa de los Borbones) carecía de la imaginación y el cinismo suficiente para confrontarse con la realidad: la transición española lo superó. La élite política y económica del fin del franquismo tenía muy presentes los esfuerzos que tuvieron que hacer en el 36 para detener el proceso democrático español y por lo tanto decidieron cambiar lo que fuera preciso cambiar para que todo siguiera siendo lo mismo, porque saben que la República Española no es la del 14 de abril, es la III República.

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