El 28 de abril será el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el TrabajoLa salud de los trabajadores

Gregorio Benito Batres. Analista sindical 14/04/2021

“El trabajo perjudica seriamente la salud” / The Lancet (2004)

En la introducción a este tema conviene describir los supuestos de los que partimos para desarrollar todo el análisis posterior. Se puede coincidir con los supuestos y no con el análisis y conclusiones y se puede discrepar de los supuestos y coincidir con análisis y conclusiones. Difícilmente la coincidencia será absoluta en cualquiera de los dos casos.

Lo que hoy denominamos globalización se enmarca dentro del contexto del sistema capitalista. Se puede afirmar que conforma una fase de ese sistema que se distingue de otras por una serie de características. Para los amantes de las modas, conviene aclarar que ni el comercio mundial ni la actividad financiera ni la deslocalización nacen con la globalización. También, que conviven con la fase actual modos y relaciones de producción de las fases anteriores, cuantitativamente más importantes que la última. En los BRICS la industria, y no los servicios, tiene un papel económico predominante y en ella trabajan millones de empleados.

Otra cosa es que los publicistas interesados en la globalización pretendan persuadirnos de sus bondades, de su imparable e inevitable instalación en todos los rincones del planeta y del poder financiero como indiscutible vértice de la actual fase del capitalismo. Recientemente todas las burbujas financieras nos explotan en la cara.

En todo caso no cambia el marco básico del sistema capitalista: propiedad privada de los medios de producción, existencia de clases y explotación de una clase por otra con obtención de plusvalía. La superestructura institucional, con formas más duras o suaves, representa y respalda los elementos esenciales del sistema [1].

¿Cuáles son las características peculiares de la actual fase? Como vamos al tiempo de Olimpiadas, podíamos decir con el barón de Coubertin citius, altius, fortius, más rápido, más alto, más fuerte. Especialmente en la actividad financiera internacional [2].

El capitalismo, siguiendo por analogía pautas biológicas no cooperativas, más allá del cuento de B. de Mandeville, mantiene finos instintos de supervivencia depredadora, reproducción, crecimiento, adaptación, pragmatismo, sin que nos consten sus virtudes públicas.

LOS SISTEMAS DE BIENESTAR SON FRUTO DE LAS MOVILIZACIONES

La presión de la lucha de clases y las revoluciones
de mediados del siglo XIX en Europa llevaron a un militar prusiano, Bismarck, aristócrata, terrateniente y conservador, a establecer los seguros sociales. El liberal Beveridge promovió el Welfare State, ante la nueva relación de fuerzas y la geopolítica surgida de la II Guerra Mundial, en el marco internacional y en Europa en especial y ante el protagonismo y el sacrificio que había supuesto para la clase obrera la lucha contra el fascismo y el nazismo.

Por tanto, no hay abandono a la mano invisible sino, al revés, intervención para afrontar peligros de pérdida del poder. Es decir, se inventó la apicultura canalizando la actividad natural de las abejas para el máximo provecho del apicultor.

La explotación de los pueblos ha seguido las mismas pautas biológicas del neodarwinismo social. Colonialismo, neocolonialismo y la fase actual: sobreexplotación de recursos naturales y humanos a bajo coste y transferencia de riesgos de deterioro humano y del ambiente. Las únicas diferencias con el esclavismo de siglos anteriores es que, ahora, son los propios inmigrantes los que se pagan el viaje y la explotación de recursos es más devastadora.

La libre circulación de personas y capitales sigue beneficiando extraordinariamente a estos últimos, en especial al capital financiero y explotando la inmigración pobre. Esta última cumple el perfecto papel, ya estudiado por Marx, de ejército de reserva a disposición del capital en cualquier tiempo y espacio.

La globalización ofrece más posibilidades al que más poder tiene y ello origina un aumento de las desigualdades entre los cada vez más ricos y el resto
. Sigue prevaleciendo la justicia de la fuerza frente a la fuerza de la justicia (Pascal) y el poder militar sigue siendo determinante en las relaciones internacionales, respaldando al poder económico.

Y es este contexto el que conforma los determinantes sociales de la enfermedad, a pesar de los importantes avances de la sanidad.

“Los avances médicos pueden eventualmente prolongar la vida humana pero las mejoras de las condiciones sociales pueden conseguir este resultado con mayores garantías de éxito y más rápidamente” (Rudolf Virchow, 1821-1902) [3].

NOTAS

1. Josep FONTANA. Capitalismo y Democracia, 1756-1848. Cómo empezó este engaño. Ed. Crítica. 2019.

2. Eduardo GUTIERREZ BENITO. Curso de Verano 2008 UCM. LOS RIESGOS POLÍTICOS Y SOCIALES DE LA FINANCIARIZACIÓN DE LA ECONOMÍA.

3. José Manuel SÁNCHEZ RON. Rudolf Virchow, activista médico y social. TEMAS. Monográfico de Investigación y Ciencia. 1er trimestre 2021. El padre de la teoría celular fue también un reformador de la salud pública. Tan es así que se enfrentó políticamente a Otto Bismarck, que llegó a retarle en duelo. Menos mal que Virchow no acudió.

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