Monolito en el Campo de Tiro de LeónEn memoria de las más de 1.500 republicanas y republicanos fusilados en León por los fascistas

Rubén Darío Marcos Urdampilleta. Militante del PCE de León
Yolanda Rodríguez González. Responsable de Convergencia del CC del PCE 14/04/2021

Desde el inicio del golpe de estado el 18 de julio de 1936 contra el gobierno de la República, gobierno emanado de la voluntad popular a través de unas elecciones, la represión es constante en todo el territorio que van ocupando los golpistas. Instrucciones claras de ir eliminando físicamente al enemigo y vejar a los familiares, especialmente a las mujeres (violaciones, rapados de pelo, paseos públicos por las calles y un largo etc.)

El balance de represión y asesinatos de los golpistas, con Franco a la cabeza, ayudados y bendecidos por la iglesia oficial, arroja un balance desolador. Cientos de miles de personas, vilmente asesinadas y arrojadas en fosas comunes, en cunetas y campos por todo el territorio español; millones de vidas destrozadas por la guerra, cárcel y exilio. Niñas y niños alejadas y alejados de sus familias y enviados a países de acogida para salvar sus vidas (las niñas y los niños de la guerra); miles de bebes robados para ser entregados a familias afines al régimen franquista.

En la ciudad de León la situación no va a ser diferente a la vivida en el resto del Estado, el golpe triunfo tempranamente y la represión no se hizo esperar. Alcaldes republicanos, mujeres, sindicalistas, socialistas, comunistas, anarquistas, maestros y maestras, la sociedad civil y el mundo de la cultura fueron condenados por traición en juicios sumarísimos, recluidas y recluidos en campos de concentración como el Parador del San Marcos, habilitado como campo, y la prisión provincial, entre otros.

Muchas de estas personas reclusas procedían de zonas del este y norte de la península y también de la provincia leonesa. Una gran mayoría de jóvenes y personas de mediana edad, lo más activo de la sociedad.

Uno de los lugares donde se realizaban los fusilamientos era el campo de tiro de Puente Castro, un barrio situado a las afueras de la ciudad y cercano al cementerio municipal.

A los pies del deposito de agua se fusilaron a más de 1.500 personas, que durante la noche y en camiones eran llevadas desde los campos de concentración.

Victoriano Crémer, escritor leonés y preso en el campo de San Marcos lo narraba así: “El paredón más usado, en ocasiones cada noche, para acabar con la vida de grupos de hasta 15 personas de una sola batida, era la sombra del deposito de agua. Aquí entre muchos otros fueron ejecutados destacados dirigentes institucionales y sindicales. La madrugada del 21 de noviembre de 1936, encabezados por el alcalde de León, el socialista Miguel Castaño; el gobernador civil de la provincia, Emilio Francés; o el presidente de la Diputación, Ramiro Armestos, entre otras personas.

Durante la dictadura franquista, el dolor, el silencio y el miedo formó parte de la vida de una generación, la que perdió la guerra. Cada vez que se les preguntaba sobre memoria o lo sucedido, el miedo y el silencio era la respuesta; ese miedo fue también una de las victorias del franquismo.

Más de 80 años en los que el lugar donde fueron fusiladas y fusilados más de 1.500 personas ha sido un espacio olvidado y desconocido, hoy es un pequeño parque de paseo bastante concurrido donde quienes por el transitan desconocen lo que allí sucedió.

Después de varios años durante los cuales el Foro por la Memoria de León y el PCE celebrábamos actos de memoria en el lugar, y a propuesta del Foro por la Memoria, León en Común (candidatura ciudadana de la que formábamos parte) presentó una moción en el Ayuntamiento de León para la realización de un monolito de memoria. Una legislatura de insistencia para que se ejecutase lo aprobado en el pleno logró que al final el monolito pudiese ser una realidad.

El 12 de abril de 2020 estaba prevista la inauguración del mismo, en recuerdo a las personas allí fusiladas. La crisis sanitaria que vive nuestro país por el COVID-19, impidió la celebración de cualquier acto público y social, también la inauguración del mismo.

La represión, los asesinatos, las violaciones de mujeres; fueron la respuesta de la dictadura a un pueblo al que, con la II República se le abría un horizonte de esperanza. La República que traía libertad y derechos para la mayoría; educación para un pueblo al que se le había negado el pan y la palabra; igualdad; derecho al divorcio, al aborto, al empleo, a la educación para las mujeres; Sanidad y vivienda para quienes nada tenían. Todo eso que nos arrebató la dictadura debe de permanecer en la memoria colectiva. Se lo debemos a quienes dieron su vida por la libertad.

Hoy el COVID-19 nos está llevando a muchas y muchos supervivientes de aquel horror. Se lleva a las y los supervivientes que mantuvieron vivo el legado republicano, aquellos y aquellas que soportaron cárcel, tortura y exilio por defender la libertad, la justicia y la fraternidad.

Recogemos su testigo y levantamos su bandera, la bandera de la causa más noble y justa, la de liberar al pueblo de la esclavitud.


Porque fueron somos, porque somos, serán.

Un artículo parecido a este iba a formar parte de la cápsula que estaba previsto depositar en el monolito el 12 de abril de 2020. La pandemia lo impidió pero se hará antes de que acabe este año. Es de justicia rendir homenaje a todas ellas y ellos, a quienes dieron su vida por una sociedad más justa, en los balcones y también aquí éste es nuestro homenaje.

Salud, mucha salud y Republica.

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