El tren de la memoria

Paul Robeson: talento y compromiso

Mariano Asenjo Pajares 23/04/2021

Paul RobesonPaula ParkAtrapasueños, 2021

Decía que un artista debe de tomar partido, que había que elegir entre luchar por la libertad o por la esclavitud. Eligió la libertad y el antifascismo. Vino a España para apoyar a los republicanos y los brigadistas cantando en los frentes y recaudando fondos. McCarthy se vengó condenando su brillante carrera al ostracismo

“El carácter esencial de una nación no está determinado por las clases altas, sino por el pueblo” Paul Robeson

Se publica por vez primera en español una biografía del actor, músico y activista Paul Robeson. Si recogemos la escueta presentación que acompaña la portada de su biografía (Ed. Atrapasueños), hablamos de un hombre que tenía una rara y magnífica combinación de talentos y sin embargo fue “silenciado por defender la igualdad racial y social, Robeson fue uno de los artistas más famosos y singulares de Estados Unidos”.

Actor, cantante, jugador de fútbol, abogado y activista por los derechos civiles, nació en Princeton (Estados Unidos) en 1898, murió en Filadelfia (1976). Descendiente de esclavos fugitivos, merced a una beca como deportista Robeson estudió leyes en Rutgers, universidad en la que fue el tercer estudiante negro de su historia. Jugó al fútbol americano profesional en la National Football League. En 1923 se graduó en Derecho en Columbia, pero pronto acabaría abandonando la abogacía ya que nadie quería contratar a un abogado negro. Sus energías las concentraría en el cine, el teatro y la música. Su fama traspasó las fronteras de su país.

La insurrección fascista en España fue un hecho significativo en la vida de Paul Robeson. En 1937, para apoyar al Gobierno legal de la República, el artista dio un concierto benéfico en el Albert Hall de Londres. Allí fue recibido por una aclamación ensordecedora, tras la que hizo un conmovedor discurso: “El artista debe tomar partido. Debe elegir luchar por la libertad o por la esclavitud. Yo he elegido. No tenía otra alternativa. […] Que vuestro mensaje inspirador llegue a todos los hombres, mujeres y niños que defiendan la libertad y la justicia. Porque la liberación de España de la opresión de los reaccionarios fascistas no es un asunto privado de los españoles, sino una causa común de toda la humanidad avanzada y progresista”.

Y viajó a España: cantó para los combatientes por la República en Tarazona de La Mancha (ubicación del Batallón Abraham Lincoln de las Brigadas Internacionales) y en los frentes de Madrid, Barcelona, Teruel… Aquí pasó un mes, pero nunca dejó de hablar a favor de los que resistían al fascismo. Recolectó fondos para la República Española, y para ayudar al retorno de veteranos heridos de la Brigada Lincoln que necesitaban atención médica.

En su propio país Robeson sufrió la persecución de los fascistas en su versión de macartismo. En 1948, durante un interrogatorio en el Senado ante el Comité de Actividades Antiamericanas, manifestó su condena al ataque permanente y sistemático de los derechos de los negros en los Estados Unidos, tras lo cual un diputado le preguntó por qué no se iba a vivir a la Unión Soviética, si tanto le disgustaba la vida en su país. La respuesta de Robeson fue tan digna como demoledora: “Porque mi padre fue un esclavo, y mi gente murió para construir este país, y yo me voy a quedar aquí, y voy a ser parte de este país tanto como usted. Y ninguna persona de mente fascista me forzará a irme. ¿Está claro? Estoy a favor de la paz con la Unión soviética, y estoy a favor de la paz con China, y no estoy a favor de la paz ni la amistad con el franquismo fascista. Estoy por la paz con la gente decente”.

La biografía que motivan estas notas en Mundo Obrero es reciente, muy reciente y también muy completa. Además, esconde una muy agradable sorpresa, como es el prólogo de Felipe Alcaráz: “Tras muchos años de silencio y olvido, de destrucción de su memoria histórica, ha empezado a ser rehabilitado. Pero la rehabilitación de la memoria es siempre una empinada cuesta arriba. De ahí que haya que saludar con fuerza un libro como este, cuidado y riguroso.”

Sin duda Paul Robeson vivió una vida extraordinaria. De haber nacido blanco, podría haberse convertido en un gran abogado con bufete propio, quizá en gobernador, senador o un juez de la Corte Suprema... De haber nacido blanco podría haber llegado a convertirse en el artista más grande y reconocido sobre un escenario y en la pantalla. Todo ello hubiese sido posible de no haber nacido en un país con barreras raciales. Mientras que los libros de historia de la escuela justifican la presencia de EEUU en dos guerras mundiales por la "libertad y la democracia", ambos derechos fueron negados a la población negra de ese país de oportunidades.

Publicado en el Nº 343 de la edición impresa de Mundo Obrero abril 2021

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