Lucha de Pases

Hay una cuestión donde políticos, medios y tertulianos coinciden: el capitalismo no se toca¿Es plena la democracia capitalista?

Ángel Cappa 29/04/2021

“Se o mundo andar pra tras/vou escrever
nun cartaz/a palavra REBELDÍA”

Ceumar “Samba da utopía”

El asunto está armado más o menos así: Cada tanto nos convocan a elegir a los candidatos que nos van a gobernar. Inundan la ciudad y los medios con los más publicitados, que son de los partidos tradicionales, (generalmente dos) que reciben y manejan mayores cantidades de dinero. Los demás ocupan lugares minoritarios y algunos hasta pasan desapercibidos. Participan en mítines donde hacen promesas para arreglarnos la vida y se muestran muy diferentes unos de otros. Intervienen en debates televisados donde cuidan mucho más la vestimenta y el aspecto físico que el discurso, que repiten con gestos y entonaciones preparados por especialistas con el objeto de seducirnos.

Y seducen, porque vivimos en la sociedad de la apariencia, por lo tanto los detalles de la actuación son más importantes que el contenido.

Hay una cuestión donde todos coinciden, políticos, medios y tertulianos: el capitalismo no se toca. Es incuestionable. A lo sumo unos lo quieren adecentar un poco y otros profundizarlo aún más. Ambos con fórmulas que sin duda, nos aseguran unos y otros, alumbrarán nuestro camino y lo harán más bello.

Llega el día y votamos. Invariablemente, si somos de izquierda, optamos por lo menos malo. Nunca por lo mejor, porque lo mejor para nosotros, no tiene ninguna posibilidad de ganar.

Nos convencen una y otra vez de que si elegimos a quienes no pueden ganar, le hacemos el juego a la derecha. Ya sabemos que cuanto peor, mejor, no es cierto. Somos sensatos y creemos de verdad que lo menos malo es menos malo.

Una vez resuelto el trámite en las urnas, nos vamos a casa y ahí se termina nuestra participación en las decisiones que atañen a nuestras propias vidas. Es el punto final de nuestro rol de ciudadanos.

A todo esto los políticos abandonan las apariencias y son como realmente son y representan a quienes verdaderamente mandan.

Inclusive lo dicen si se los apura un poco. M punto Rajoy sin ir más lejos, que cuando –siendo presidente- fue interpelado por un periodista sobre sus promesas incumplidas, no tuvo reparos en confesar que evidentemente no pudo cumplir lo prometido porque debió cumplir con sus obligaciones. ¿Sus obligaciones no eran entonces cumplir sus promesas electores? ¿Cuáles y con quienes eran sus obligaciones? Las respuestas son obvias.

También el PSOE, cuando la reforma del artículo 135, admitió que lo correcto hubiera sido consultar a los ciudadanos con un referéndum, pero “la urgencia de los mercados” no lo permitió.

Aquí hizo su aparición pública uno de los auténticos poderes: el mercado. Que no es otra cosa que las grandes empresas multinacionales.

Y la gran mentira involuntaria de Abraham Lincoln quedó también al descubierto. Como sabemos, dijo que la democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo. Evidentemente no es del pueblo, ni para el pueblo y mucho menos por el pueblo.

CLIENTES DEL MUNDO, UNIOS

Dejemos que el Ejecutivo cumpla con sus obligaciones como dijo M punto Rajoy y vayamos por un momento al Congreso, donde sus señorías debaten las cuestiones importantes.

Es como un gran escenario donde los actores discuten temas que finalmente nos va a afectar y donde no tenemos ni la más mínima ocasión de intervenir. Somos espectadores de lo que ocurre con nuestras vidas.

Lo único que vemos es que nos sigue faltando el trabajo, que las leyes laborales favorecen a los patrones, que nos desahucian si no podemos pagar la hipoteca, que los bancos no pagan ni piensan pagar la enorme deuda que tiene con todos nosotros, que los delincuentes económicos están un ratito en la cárcel y salen sin culpa y sin cargos, que sus señorías no permiten investigar los trapicheos del rey huido y menos la actividad terrorista del GAL en épocas felipistas, a pesar de las escabrosas evidencias. Que los sueldos son cada vez más bajos y que los ricos son cada vez más ricos. Y que ojo con lo que opinamos porque la mordaza sigue siendo ley.

Nosotros a la nuestro, que es producir y consumir, si es que podemos, y protegernos como podamos de la pandemia, esperando las vacunas que viajan en tortugas carísimas.

A RÍO REVUELTO EL FASCISMO PESCA MEJOR

Como la mayoría de los políticos, que de ninguna manera nos representan (siempre hay excepciones), abrazados al pragmatismo capitalista, no vacilan en decir una cosa y hacer la contraria, o afirmar algo con contundencia para asegurar lo opuesto al otro día, el neofascismo de Vox recoge las miserias. Dice y hace lo que piensa. Inclusive aplaude sin complejos al torturador Galindo en pleno Congreso. Es el brazo armado, ideológicamente, del capitalismo y los capitalistas.

Por eso mucha gente desalentada y enrabietada en su soledad, se sube a Vox como al caballo de Atila para que no crezca más el césped de esta parodia.

¿DEMOCRACIA Y CAPITALISMO SON COMPATIBLES?

¿Cómo se puede hablar de democracia plena en una sociedad tan escandalosamente desigual?

¿Cómo se puede hablar de democracia plena, sin intervención directa del pueblo?

¿Cómo se puede hablar de democracia plena si el poder reside en los grandes capitales y las grandes empresas?

¿Cómo se puede hablar de democracia plena si el poder se sostiene por la violencia y la mentira mediática para disimular su realidad?

Se puede hablar de una democracia insuficiente. Eso sí y bienvenida, pero tenemos derecho a soñar con una democracia donde el poder resida en el pueblo. Donde los que manden, obedezcan y no al revés.

Decía Eduardo Galeano que el 15M al menos serviría para distinguir a los indignos de los indignados. No pudo ver que los indignos van ganando por goleada. Lo bueno es que no terminó el partido. Por suerte este es un partido que no termina nunca, a pesar del fin de la historia que querían y quieren decretar los que mandan y sus lacayos.

Como dice la canción de Ceumar, “vamos pra rua gritar/ a palabra UTOPÍA”, para seguir caminando, para construir una democracia plena.

Publicado en el Nº 343 de la edición impresa de Mundo Obrero abril 2021

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