Debemos luchar por una salida social a la crisis. Nadie se puede quedar atrásAnte la extrema derecha, lucha obrera

Nestor Sieira Fernández. Miembro de la Ejecutiva del Partido Comunista de Galicia
Omar Ceveira. Miembro de la Ejecutiva CCOO Galicia 30/04/2021

Cometeríamos un error imperdonable si pensamos que el reciente auge de la extrema derecha es fruto de la casualidad, un hecho fortuito, imprevisible e inevitable. Al igual que en el pasado, la ultraderecha vuelve a tener el mismo campo de cultivo. En los años treinta del siglo XX los partidos fascistas llegaron al poder en el contexto de la crisis económica, con el apoyo de las élites y con la estrategia de brazos caídos de los partidos políticos presumiblemente demócratas. La burguesía de principios de siglo prefería un gobierno dictatorial a ver reducidos sus privilegios. Noventa años después la mentira constante y amoral de la extrema derecha vuelve sobre la sociedad española. Cuando el Estado se retira y no se responde a los problemas concretos de la ciudadanía, el fascismo encuentra el campo de juego vacío y despejado. Es obligado reconocer y decir con claridad que a un sector muy importante de la oligarquía económica de este país le conviene la existencia de Vox, le conviene una salida dictatorial a la crisis.

Es por eso imprescindible que los partidos políticos y los sindicatos (como máximos representantes de la democracia) trabajemos, codo con codo, para que sea una realidad lo antes posible la transformación social, política, y, sobre todo, económica que necesitamos con urgencia. La extrema derecha utiliza el miedo y la incertidumbre que azota a la clase obrera española desde hace más de una década para divulgar sus mentiras cargadas de odio. En 2008 estalló una crisis a causa de la avaricia de unos pocos pero que pagamos todos, excepto los verdaderos culpables. Es el momento de mostrarle a las trabajadoras y trabajadores que sí existe salida, que es posible un futuro próspero basado en servicios públicos de calidad, empleo estable y bien remunerado, así como pensiones y prestaciones dignas. Si hay futuro no habrá fascismo, en cambio con fascismo no hay futuro.

Este futuro se empieza a construir ahora y en esta labor va a jugar un papel importantísimo la finalidad que desde el gobierno le demos a los fondos Next Generation. Los fondos del plan de recuperación para Europa son una oportunidad única para modernizar la economía al tiempo que la hacemos más sostenible y justa. Invertir en investigación y en sanidad es vital, como nos demostró la pandemia, pero además debemos aprovechar la ocasión para diversificar la economía, crear industria, nacionalizar los sectores estratégicos y apostar por la economía verde. Control público de la economía, industria sostenible e investigación y desarrollo son las claves para no volver a caer en los errores del pasado.

Para avanzar en estas conquistas, los comunistas, así como toda la clase obrera, tenemos que jugar un papel fundamental dentro del movimiento obrero y sindical. Debemos trabajar para evitar que cuaje el discurso impulsado por el fascismo entre en las filas de nuestra clase. Para ello es necesario que las herramientas al servicio de la clase obrera, como los sindicatos, y concretamente CCOO, aborden, abordemos de manera conjunta la imprescindible organización de los y las trabajadoras, elevando su conciencia hacia posiciones emancipatorias, democráticas y solidarias.

Esto sólo se hace desde la organización y la lucha constante, con pequeñas victorias que levanten la moral de nuestra clase, con grandes luchas que nos hagan ganar posiciones de fuerza ante el capital. Necesitamos organizaciones de la clase, sindicatos de clase confederales que sean capaces de unir las distintas luchas, sindicatos sociopolíticos que disputen la distribución de la riqueza en todos los espacios en los que ésta se da.

La clase obrera debe dirigir la transición digital y ecológica

En este artículo nos queremos permitir una licencia porque es clave el papel que ha de jugar CCOO en los próximos años.

Comisiones Obreras es la organización social más grande del estado Español y esto supone una responsabilidad enorme. Por eso tenemos que huir del sindicato “gestoría”, del sindicato que solo sirve para mirar nóminas y calcular indemnizaciones. Esto es algo necesario pero para ser útiles a nuestra clase y a nuestro pueblo debemos apostar por un sindicalismo de clase, organizado, que haga de la participación su forma de actuar, que haga de la movilización y del conflicto espacios de organización, de la presión-negociación su forma de negociar en cada centro de trabajo, en cada espacio de conflicto, que sea la solidaridad una bandera de lucha y que mejoremos la correlación de fuerzas a través de la unidad de clase. O son las organizaciones obreras y de clase las que organizamos a la clase trabajadora y damos esperanza y futuro a nuestra clase o el fascismo campará a sus anchas.

Este Primero de Mayo vamos a salir todos y todas a las calles a decirle al poder que la clase obrera peleará por lo que le pertenece. Es el momento de exigir las reformas necesarias para salir definitivamente y más fortalecidos de la crisis económica: es urgente la derogación de la reforma laboral, es necesario una reforma de las pensiones que asegure el poder adquisitivo de las personas jubiladas y el acceso a la jubilación de toda la gente que está activa, la consecución de un trabajo estable y la vuelta a la negociación colectiva. Es vital la subida del salario mínimo y la regulación de los alquileres.

Estamos viviendo momentos en los que se está produciendo una profunda metamorfosis productiva en el terreno de la transición digital y ecológica. Salgamos este 1 de mayo a decirle al capital que no, que esta transformación la va a dirigir la clase obrera. Salgamos a luchar por nuestro futuro. Decía el camarada Marcelino que la democracia se quedó a las puertas de los centros de trabajo. Luchemos con todas nuestras fuerzas para que la democracia la podamos ejercer, también, los trabajadores y las trabajadoras.

Debemos luchar por una salida social a la crisis. Nadie se puede quedar atrás. Combatamos el fascismo con más democracia y prosperidad. Esta vez la crisis no la deben pagar los de siempre.

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