Una novela sobre el robo de bebés

Francisco Vélez Nieto. Escritor y crítico literario 01/05/2021

El caso del anzuelo con cebo (Serie Perry Mason 4)Erle Stanley GardnerEspasa-Calpe

Llueve con justicia en la madrugada cuando suena el teléfono, muy privado, de Perry Mason. Suena rompiendo la música de la lluvia y el bueno del perspicaz abogado duerme a pierna suelta. Y aquí, por estas tierras del Sur, observamos con temor que la señora Ayuso pueda ganar las elecciones en Madrid. Y así resucitar como música de fondo el Cara al Sol de las montañas nevadas, versión siglo XXI, con los caminos poblados de laureles. Situación que me lleva a refugiarme en la lectura de las buenas novelas policiacas como esta.

Y aquí me encuentro metido en faena literaria con un título de Perry Mason, El caso del anzuelo con cebo. Le resulta extraño que a esa hora de la noche le llame su fiel secretaria pero es una voz de hombre. Le ruega como un rezo que tiene que hablar urgente con él esa misma noche. Todo es extraño y misterioso pero acepta la petición. Además flota como promesa que cobrará con elegancia. Entretanto el interlocutor no suelta prenda de lo que encierra tanto secretismo e intriga de lo que tiene que exponerle. Y que no es otro asunto que ese mundo criminal del robo y venta de recién nacidos arrebatados a la explotada y humilde madre.

Todo ese submundo infernal del mercado de criaturas entra en el laberinto de esta novela negra llena de incógnitas que me recuerda la del sevillano Juan Clemente Sánchez, La niña que nació sin cuerpo, en esa telaraña de despiadados apetitos de ganancias.

Cuando llega la mañana, una señora elegante y atractiva, según la describe Della, la secretaria de Perry Mason, desea verle para comentar el caso de una hermosa nieta que vive atrapada por el juego de la ruleta en un barco convertido en casino, donde ya ha firmado tres pagarés. La abuela quiere recuperarlos y en la pelea por conseguirlos van apareciendo los goznes de esta cadena. Entre los que también se encuentra el marido de la nieta, empeñado en ganar el pulso de tanto embrollo, conseguir los pagarés y el divorcio. Lo curioso es que la nieta también desea separarse.

Un hombre sin nombre, el que llamó de madrugada, y una mujer enmascarada abordan a Perry Mason para contratar sus servicios. Lo tientan con diez mil dólares. Poco después de ser contratado, aparece el cuerpo sin vida de un hombre. Deberá entonces descubrir la identidad de sus clientes e investigar el asesinato para poder probar su inocencia.

En un chalé, Mason y Drake, jefe de una agencia de detectives, se encuentran con el cadáver de un hombre llamado Tiegs que se convertirá en el eje central de toda la trama. A medida que avanzamos en la lectura, la novela se nutre de personajes empeñados en descubrir quién lo ha asesinado para poder todos presentarse como inocentes. Aquí los diálogos de unos y otros pasan por las manos de Perry Mason que también resulta ser sospechoso para el sargento díscolo de la policía que arde en deseos de llevarlo ante el fiscal. Empeño que consigue cuando la altura de la narración adquiere una grandeza admirable de ese narrador invisible que habla y escucha. Una historia de tal contenido que el lector caminará sin descanso a ver en qué termina toda esta situación. Todo un magistral Perry Mason a través de la escritura de Erle Stanley Gardner.

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