10 de mayo / Cuarenta años del 'Caso Almería' Se sigue sin saber toda la verdadRecordando el Caso Almería

Carlos Bachiller Candela 03/05/2021

Hubo un juicio repleto de sombras, silencios, incongruencias y errores y viene bien recordar que por fatídicas circunstancias de la vida el inicio y origen de esta tragedia empieza en Castilla La Mancha, debido a un chivatazo falso y temerario. Ahí comienza el calvario hasta su trágico final en la carretera de Gergal en Almería.

Un triple y vil asesinato contra tres inocentes jóvenes trabajadores, cometido con alevosía, nocturnidad, premeditación, arbitrariedad y ensañamiento por el máximo mando y diez guardias de la Comandancia de la Guardia Civil en Almería. Todos en activo, estando de servicio, con el uniforme puesto y utilizando para tal tropelía terrorista criminal los vehículos, las armas, la munición y las dependencias del propio instituto armado. Un triple asesinato en la España de 1981, con la Constitución ya en vigor en un Estado “democrático” con una monarquía parlamentaria en periodo de paz.

De los once implicados, solo tres fueron juzgados, ninguno cumplió la pena y hasta se les premió con los fondos reservados del Estado. El entierro del máximo responsable del triple asesinato contó con la presencia de altos mandos uniformados.

El ‘Caso Almería’ es sin la menor duda una de las páginas más negras, vergonzosas, repugnantes y repulsivas, escritas con sangre, torturas, dolor, lágrimas, balas, fuego y muertes, de la muy alabada “transición democrática”.

De no ser reconocidos como víctimas del terrorismo, estamos ante una inaudita, injusta y hasta seguramente inconstitucional situación, con víctimas de primera y otras olvidadas y humilladas, como sus familias con el dolor, la pena, la rabia y la impotencia que padecen desde hace cuatro décadas. Bajo ningún concepto se puede hablar de caso cerrado ni desde luego olvidado. ¡Ni olvido ni perdón! Exigimos verdad, castigo y reparación.

Habrá quien me diga “¿para qué volver a abrir heridas después de cuarenta años?”. Contesto lo mismo que respecto a las miles de personas que a estas alturas siguen tiradas en cunetas, pozos, montes, praderas o fosas comunes, victimas del golpe militar fascista del 18 de julio de 1936, la posterior guerra contra la población civil (me niego rotundamente a hablar de guerra civil) y la cruel dictadura. Precisamente de lo que se trata es de cicatrizar las heridas que siguen sin curar.

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