Gracias, compañero Pablo

Tomás Alfonso 05/05/2021

Hay momentos en los que la historia se acelera, como si ella misma fuese consciente de la necesidad de avanzar más rápido, de superar ciertas situaciones injustas que no pueden sostenerse más en el tiempo. También hay hombres y mujeres excepcionales que contribuyen a que esto ocurra y, sin lugar a dudas, Pablo Iglesias forma parte de este grupo.

Ayer se despidió de la política institucional un hombre que nos ha dado esperanzas a los y las comunistas, que nos ha demostrado -con un estilo comunicativo distinto al propio de nuestra tradición política- que sí se puede.

Hay que admitir que también ha provocado muchas situaciones tensas dentro del PCE y de IU y que en algunos momentos nos ha podido llegar a desconcertar o decepcionar con algunas de sus decisiones. No obstante, al mirar atrás y observar todo lo recorrido en estos años, no nos queda más que agradecer su herencia política que, con todos los fallos que acertadamente se le reconozcan, es mucho más positiva que negativa.

Estamos hablando de uno de los principales responsables del fin del sistema bipartidista que llevaba 40 años dominando este país. También ha sido una pieza fundamental para que después de más de 80 años se vuelva a demostrar que a la izquierda del PSOE hay formaciones políticas responsables que pueden desempeñar funciones institucionales y formar parte del Gobierno del Estado. Se lo ha demostrado a la gente y nos lo ha demostrado a nosotras mismas.

Debo decir que no puedo ser objetivo ni imparcial escribiendo estas líneas, puesto que fui -al igual que muchas otras camaradas- uno de los tantos jóvenes comunistas que se politizó viendo a Pablo Iglesias y que se introdujo en el pensamiento marxista gracias a sus programas en La Tuerka. Luego tuve diferencias con él, con su estrategia comunicativa, su hiperliderazgo y otras cuestiones que las personas que pertenecemos al espacio de Unidas Podemos ya conocemos y sobre las que al menos hoy no voy a hablar. Prefiero decir que gracias a él me convencí de que las cosas pueden cambiar y que ninguna injusticia es eterna. Es cierto que no ha conseguido el triunfo absoluto que anhelaba –y que anhelamos- pero nos recordó que el objetivo sigue siendo ganar. Estamos en política para transformar la realidad, para mejorar la vida de las clases populares, para -en definitiva- tratar de acabar con este sistema injusto. Y es por eso, porque la radicalidad se demuestra por lo que se consigue y no por el discurso que se tiene, por lo que hay que reconocer a Pablo como uno de los nuestros.

También hay que reconocerle el mérito de realizar la autocrítica necesaria como para darse cuenta de que -desgraciadamente- ya no es tan útil para el proyecto como lo fue en un inicio y que hay muchas otras personas que ahora deben desempeñar un importante papel dentro de Unidas Podemos, las cuales podrán aportar mucho más y llegar más lejos de lo que él llegó.

Sin embargo, creo que es importante destacar que se va, que no lo hemos tenido que relegar a un segundo plano las compañeras y compañeros de la confluencia, y eso engrandece todavía más su figura. Se fue tal y como prometió, sin permanecer en cargos institucionales ni en posiciones de poder más tiempo del estrictamente necesario, por mucho que esto pese a quienes -algunos de ellos camaradas- afirmaban que se perpetuaría en la primera línea política durante décadas.

Se abre ahora un período de reflexión para Unidas Podemos, el cual debemos abordar con la seriedad y madurez que se merece. Probablemente estemos ante el fin de un ciclo, tal y como ya se empezó a evidenciar en las pasadas elecciones generales. Esto no significa -evidentemente- el fin de la confluencia política que estamos construyendo ni tiene porque traducirse en una etapa de crisis. Esto lo que implica es la necesidad de sosiego, crítica y autocrítica, camaradería, cuidados y debate, mucho debate, puesto que se deberán repensar muchas cuestiones sin dogma ni prejuicio alguno. Confío en que así será.

Por el momento, y mientras esperamos que otras compañeras den un paso al frente, es de justicia reconocer y agradecer su labor a quienes dan un paso al lado, nunca atrás.

Gracias Pablo. Seguimos en la lucha, compañero.

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