Caballero Bonald ha sido, y es, para el PCE un referente cierto de la ética civilJosé Manuel Caballero Bonald, poeta insobornable y compañero de lucha

Felipe Alcaraz Masats
Julia Hidalgo Argüeso. Secretaría de Cultura PCE 10/05/2021

Ante el fallecimiento de José Manuel Caballero Bonald, el PCE quiere transmitir a la familia del escritor, y en especial a Pepa Ramis (imprescindible a la hora de entender el trabajo de Caballero Bonald), su sentimiento de tristeza y su conmoción.

Caballero Bonald era un compañero de historia imprescindible y por eso se organizó, por parte del PCE, un gran homenaje, a finales de mayo de 2010, en el teatro Lope de Vega de Sevilla. Era el modesto tributo con el que se podía corresponder en parte a la lucha antifranquista del escritor que le hizo pasar por la cárcel. Lucha frente a la intolerancia, la guerra y la restricción de la libertad que nunca ha parado. Convirtiéndose Caballero Bonald en un referente moral al mismo tiempo que en una fuente literaria interminable, atravesada siempre por un temple insobornable en forma de apología de la desobediencia frente al poder.

Poeta, ensayista y novelista, investigador profundo del mundo del cante y el arte flamencos, deja una obra extensísima y muy bien valorada no solo en el mundo de habla hispánica. Caballero Bonald tiene, sin duda, una proyección universal. Infractor de la lengua y las convenciones sociales, como él se definió en alguna ocasión, navegó en no pocas ocasiones por las zonas menos transitadas de la lengua, rescatando palabras en desuso y trabajando la prosa con dedicación de orfebre lúcido e incansable.

Era también incansable en su solidaridad y en su audacia para dar la cara en los momentos difíciles. Nunca se refugió en las habitaciones insonorizadas de la torre de marfil y respondía a los requerimientos justos que se le hacían en nombre de la democracia, la paz y la ética civil. Y así hemos de declararlo desde el PCE y específicamente desde el área de cultura, con la que, a través de Julia Hidalgo, mantenía una relación permanente.

Recogió su poesía bajo el título de Somos el tiempo que nos queda. Un título a todas luces excesivo por su modestia y desde luego provisional. En su caso, su naturaleza histórica y, por tanto, su memoria, hay que contemplarla a la luz del tiempo en que se ha vivido, trabajado y luchado. Un tiempo pleno de dedicación y de coherencia, de ahí que nos hayamos referido a él como un referente moral en estos tiempos de cólera y corrupción, frente a las cuales fue un militante cierto y frontal de la desobediencia y la rebeldía.

Compañero de aventura, viviendo y luchando en el mundo, Caballero Bonald ha sido, y es, para el PCE un referente cierto de la ética civil. Ahora, tras casi un siglo de existencia, como él dijo, se ha disuelto en la naturaleza, se ha disuelto en las dunas, marismas y arenales del Coto de Doñana, en la playa salvaje de Matalascañas. Pero no se disolverá su recuerdo, engarzado en su obra escrita y en su actitud histórica. Gracias, amigo, poeta insobornable, compañero de lucha y de utopía. Hasta siempre.

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