Lucha de Pases

Para no pensar como el amo Su gran aparato mediático, sus tertulianos y sus economistas se aplican en explicarnos que este sistema es el que es y que todo lo demás no es viable

Ángel Cappa 11/05/2021

“Es necesario re-comprender la realidad para lograr modificarla”
Héctor Schmucler, prólogo de “Para leer el Pato Donald”

Que un grupo reducido de personas sea capaz de dominar y someter a la mayoría de la humanidad y condenarla a la pobreza, para acumular grandiosas riquezas, solo es posible por la fuerza y mejor todavía con armas mucho más sutiles y eficaces: lograr que compartan su misma visión de la realidad.

Sabemos que a cada orden social le corresponde una determinada ideología, una determinada cultura. Una manera de ser y de actuar en el mundo.

En Los santos inocentes, de Miguel Delibes, se ve con total claridad de qué manera los peones asumen su “inferioridad” con respecto a sus patrones, los señoritos, como un hecho natural y aceptan las más degradantes humillaciones hasta con orgullo de poder servirles.

EL DIOS DE LA BARONESA

Hace algunos años Tita Cervera, la baronesa Thyssen, concedió una entrevista al diario “El País“ (agosto de 1991), donde no deja lugar a dudas de cuál es el pensamiento de las élites dominantes, para justificar su poder.

El periodista le dice que “miles de amas de casa devorarán sus declaraciones”. “¿Qué les diría la baronesa?” le pregunta a continuación.

“Que sean positivas” respondió la baronesa “y que piensen que cada uno está en el sitio que Dios le ha designado y que si yo estoy aquí será porque Dios habrá visto algo en mí y así lo ha querido”.

Maravilloso. Tita Cervera, o mejor la baronesa Thyssen, resume en esa respuesta el íntimo pensamiento de la clase dominante que ha sido capaz, con el apoyo invalorable de los medios de comunicación, en una tarea infatigable y de muchos años, de inculcarlo en los explotados para que acepten las injusticias con resignación, ya que “cada uno está en el sitio que Dios le ha asignado”.

En otras palabras, el orden capitalista es un orden natural, hasta divino. Es “como la ley de gravedad”, que suelen decir los que mandan y Vargas Llosa, con todo su prestigio de escritor al servicio incondicional de “los señoritos” de Delibes.

LA EDAD DE LA RAZÓN

Para distorsionar la realidad y hacerla potable y presentarla como la única posible, no solo cuentan con notables escritores tipo Vargas Llosa o políticos que al llegar a la edad de la razón salieron del armario ideológico, tipo Felipe González o el ex enfant terrible Alfonso Guerra y tantos por el estilo a quienes la madurez los encuentra en la trinchera de la derecha neoliberal, donde en realidad siempre han estado aunque camuflados.

Cuentan sobre todo y especialmente con un gran aparato mediático, de su propiedad por cierto. Y un ejército de tertulianos dispuestos a opinar lo que ordenen la sensatez política y las buenas costumbres. También con un nutrido grupo de economistas cortados por la misma tijera, para explicarnos que este sistema es el que es y que todo lo demás no es viable. Apelan a tecnicismos indescifrables para que no entendamos nada y pasemos del tema y pensemos que ellos son los que saben.

EL DESAFIO CULTURAL

Nuestra convicción y nuestra tarea militante es cambiar este orden injusto y antidemocrático que se llama capitalismo. No es algo que se hace de hoy para mañana y por eso no admite apresuramientos ni medias tintas. Si los gobernantes y los políticos a quienes llamamos progresistas, se adaptan a las normas del sistema y se ocupan, más que nada, de la cuestión electoral, porque lo que está enfrente es peor, la militancia de izquierda tiene la tarea de combatir el pensamiento capitalista para ver la realidad desde nuestro punto de vista. Para dejar de pensar como el amo. Vuelvo a Schmucler : “solo la construcción de otra cultura otorga sentido a la imprescindible destrucción del orden capitalista”.

No se trata, por supuesto, de ir en contra de los gobernantes progresistas que solo pretenden lavarle la cara al capitalismo. Sino de ir generando otra conciencia de la realidad en las clases populares, distinta de la que difunde incansablemente el poder, para lograr una relación de fuerzas capaz de ir transformándola.

MIRAR CON NUESTROS OJOS

A las luchas diarias de los trabajadores, de los estudiantes, de los parados, de los maestros, de los sanitarios, de los jubilados, de los desahuciados, de los investigadores y de todos los que sufren la brutalidad de este sistema en crisis y cada vez más violento, hay que acompañarlas con una tarea intelectual, que nos sirva para tener nuestra propia visión del mundo. Nuestra propia conciencia de la realidad y así poder modificarla para hacerla más justa, auténticamente democrática.

Termino con una advertencia del maestro José Luis Sampedro: “porque compañeros, se trata de vivir. Sí, claro, también nosotros.”

Publicado en el Nº 344 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2021

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