Documentos para un centenario PCE (1921-2021)EL ‘Anticipo de Orientación Política’ de Heriberto Quiñones (julio de 1941)

Carlos Fernández Rodríguez 13/05/2021

Presentación del documento nº 25.

La figura de Heriberto Quiñones ha desatado interés y controversia entre historiadores y el propio PCE a lo largo de los años. Todo lo que tenía que ver con él, denominado quiñonismo, como pasó con otros dirigentes comunistas, no fue bien visto por parte de la línea oficial del Partido, al calificarlo de desviacionista y traidor, en la época donde el estalinismo hizo acto de presencia en el seno de los partidos comunistas. La estancia de este agente de la Internacional Comunista durante la II República en Baleares es bastante conocida. En la Guerra Civil, Quiñones (no era su verdadero nombre) fue miembro de la Comisión de Cuadros del Comité Provincial del PCE en Valencia, aparte de comandante de un grupo de guerrilleros en una División del Ejército del Levante y traductor en la embajada soviética en Valencia, entre otros cargos. Una vez terminado el conflicto bélico, Quiñones fue detenido en julio de 1939 y puesto en libertad en octubre de 1940, momento que ayudó a la reorganización clandestina del PCE en zona levantina (empezó nada más finalizar la Guerra, antes de su primera detención).

Entre finales de 1940 y principios de 1941, los principales dirigentes comunistas en la capital de España crearon una Comisión Central Organizadora para agrupar a los diferentes grupos de camaradas que tenían la intención de reestructurar el PCE clandestinamente, tras las anteriores caídas de otros comités provinciales. Entre sus miembros destacaba como asesor la figura de otro agente internacionalista, el polaco José Wajsblum Herman. Una de las cuestiones que plantearon fue la falta de una persona con una mayor preparación política que se hiciera cargo del organismo. Wajsblum indicó que conocía a la persona idónea y que estaba en Valencia, propuesta que fue aceptada por los demás componentes de la Comisión. De esta manera Quiñones llegó a Madrid entre mayo y junio de 1941. Unas semanas más tarde, desde tierras levantinas, hizo acto de presencia otro compañero llamado Luis Sendín para ayudar en tareas de dirección. Los dos mantuvieron entrevistas con todos los miembros de la Comisión, en especial con Wajsblum y con Calixto Pérez Doñoro, para conocer la composición de la Comisión, su estructura, las políticas llevadas a cabo y el conocimiento de la situación a nivel internacional. Los recién llegados también conocieron la comunicación mantenida con el Buró Político del PCE en México y las noticias erróneas que tenían sobre la situación de España y de la organización en la denominada ilegalidad. Tras varias reuniones mantenidas, decidieron que había que establecer un organigrama de mayor envergadura (en teoría pasó a ser una Delegación Central) y realizar diversas tareas: contactar con los camaradas y los comités que existieran en otras provincias para comunicarles la presencia de este nuevo organismo, incrementar y unificar a los grupos de comunistas organizados en Madrid y desarrollar una línea política donde hubiera una aglomeración de fuerzas políticas antifranquistas, englobadas en la denominada Unión Nacional.

Quiñones se autodenominó máximo responsable de la Unión Nacional y escribió un primer borrador de la línea política que desarrollaría el PCE durante ese tiempo. Este proyecto fue denominado “Anticipo de orientación política (Hasta que se redacte el Ante-proyecto de tesis)”. Este documento de más de cien hojas empezaba analizando la situación internacional coincidente por fechas con la invasión de Alemania a la URSS, comentando sin destacar el pacto germano-soviético (tema que Quiñones trató extensamente con otros comunistas en la prisión donde estuvo encarcelado). Las alusiones a la política internacional en el Anticipo ayudaban a analizar de manera más profunda lo acontecido en el interior del país y desarrollar la línea política que el Partido tenía que seguir. Realizando un balance pesimista y contrario de la nueva España franquista, Quiñones proponía como una primera solución opositora a la dictadura, no el restablecimiento de la legalidad republicana con el Frente Popular, sino una política de Unión Nacional de todos los antifascistas unidos contra los sistemas autoritarios. Esto le daba pie para solicitar una serie de peticiones: el final de la represión franquista, el regreso de los exiliados, una mejora en la calidad de vida y de los abastecimientos para la población, el restablecimiento de los Estatutos de Cataluña y del País Vasco, así como la concesión para Galicia y para Marruecos y la protección de la infancia y de la juventud.

Con la exposición de su primer esbozo de propuesta de la Unión Nacional, Quiñones dejó claro su desacuerdo con la política seguida por el PCE de América, dirigido por Vicente Uribe, que solicitaban el mantenimiento de la constitución de 1931 del Frente Popular y el establecimiento de un Gobierno republicano en el exilio, con Juan Negrín a la cabeza. Quiñones aprovechó esa tesitura para criticar la salida de los principales dirigentes comunistas al finalizar la guerra dejando a la militancia abandonada y sin referentes políticos para que tomaran las riendas del Partido en la clandestinidad.

La actividad política de Quiñones durante los meses que estuvo antes de su detención (30 de diciembre de 1941) fue inagotable y muy activa, ya que consiguió estructurar la mejor organización clandestina del PCE en el interior, en la década de los años cuarenta. Incorporó a gran cantidad de militantes para los trabajos políticos, organizó y contactó con bastantes comités provinciales y tuvo entrevistas con algún que otro representante de otras fuerzas políticas antifranquistas para desarrollar un posible frente nacional de alianzas, planteamiento que no se llevó a cabo. Cuando Quiñones fue detenido, varios miembros de la Brigada Político Social registraron la casa donde vivía en la madrileña calle de Felipe II y encontraron algunas maletas con gran cantidad de documentación. Entre los papeles estaba el “Anticipo de orientación”. La Dirección General de Seguridad hizo varias copias de este borrador calificándolo como importante al tratarse de un documento donde se expresaba la línea política de la principal organización opositora al régimen. Desde la Puerta del Sol se repartieron las reproducciones entre las diferentes comisarías y organismos del Ministerio del Interior para que los policías y los gobernadores civiles conocieran y utilizaran esos contenidos en sus investigaciones. Una de esas copias fue enviada a la Secretaría de la Jefatura del Estado, dependiente del Pardo para que Franco pudiera leer los documentos de mayor relevancia emitidos por el anterior Ministerio. Hoy en día se conserva dicha reproducción entre los papeles de la Fundación Francisco Franco.

El texto subido es un resumen del extenso documento del “Anticipo de Orientación Política” en el cual aparece la portada, la introducción y las palabras preliminares que Quiñones dejó constancia como una especie de preámbulo. Luego aparecen algunas notas sobre la situación de España tras terminar la Guerra Civil, la situación por la que atravesaba el país, con los objetivos principales para cambiar dicha situación y las posibilidades históricas de cambio y las conclusiones y las decisiones que para Quiñones tenía que tomar el Partido en la ilegalidad y en el contexto internacional en julio de 1941.

>> [PDF 3,6 MB] Documento Nº25. Anticipo de orientación política (julio 1941)

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