DOCUMENTOS PARA UN CENTENARIO PCE (1921-2021)¡Hacia la Insurrección Nacional! Manifiesto de la delegación del Comité Central del PCE. Febrero de 1944

Ramón García Piñeiro 31/05/2021

Presentación del documento nº 28

Entre el ataque alemán a la URSS en junio de 1941 y la derrota nazi en mayo de 1945, el principal ariete enarbolado por el PCE para derribar al régimen de Franco se denominó Unión Nacional Española, un frente interclasista de amplio espectro y camaleónica concepción por la insólita poliarquía existente en su cúpula directiva durante este convulso periodo. En Francia, su proceso de gestación culminó con un triple parto: como declaración de intenciones mediante un llamamiento divulgado el 24 de junio de 1941, aportando un manifiesto programático el 16 de septiembre del mismo año y, por último, con la constitución de la plataforma multipartidista en el “congreso de Grenoble”, celebrado de hecho cerca de Montauban el 7 de noviembre de 1942.

La versión menos sectaria de esta directriz fue promovida por los comunistas que, bajo la dirección de Jesús Monzón, recompusieron la organización en Francia y España cuando el totalitarismo campaba por Europa, proceso que culminó el 1 de septiembre de 1943 con la constitución en Madrid de la Junta Suprema de Unión Nacional, a la que, según este manifiesto, se incorporaron nada menos que “las fuerzas políticas nacionales sin excepción, el Ejército, la Marina y la Aviación españolas”. Estas adhesiones han sido motejadas de engañifa comunista y hasta se ha puesto en entredicho la existencia misma de la Junta, pero no se ha objetado que su pragmatismo programático fue la única alternativa congruente que se planteó al franquismo en aquel contexto.

En su propuesta se unció al régimen de Franco al carro del nazismo y se sostuvo que estaba apuntalado únicamente “por una cuadrilla reducidísima de aventureros agentes del extranjero”. Pese a su supuesta debilidad y vinculación a Hitler, su colapso se supeditaba, no a la intervención exterior, sino a la configuración de un frente patriótico que aglutinara a todos los antifranquistas, entre los que figuraban “todos los sectores del país, incluidas las instituciones armadas”. A imagen y semejanza de las “naciones unidas” en los campos de batalla por un compartido sentimiento antifascista, se abrieron las puertas de Unión Nacional a todos los españoles que, sin distinciones de “ideología, religión o condición social”, estuvieran dispuestos a movilizarse por “la independencia y la libertad” de su patria, aherrojada por una camarilla que solo se sostenía en el poder mediante “el crimen y la tiranía”.

Más allá de sus mistificaciones, el texto sorprende por el análisis caricaturesco y simplificador que se hace del régimen de Franco, así como por la subestimación de las fuerzas del adversario y la sobrevaloración de las propias -nadie se implicará en la lucha sin una llama de esperanza, coligieron sus redactores-, pero no se debe soslayar que también anticipa propuestas que serán reformuladas en el futuro para configurar una alternativa viable al régimen. Cabe destacar que, en el programa político de la Junta Suprema, supuestamente consensuado con “dirigentes republicanos, socialistas, comunistas, catalanes, vascos, UGT y CNT”, y con la adhesión de “destacadas personalidades de la CEDA”, no figura referencia alguna a la restitución de la legalidad republicana, aspiración que el PCE no planteó como una condición sine qua non. Asimismo, se debe reparar en que esta renuncia programática se complementó con una propuesta de recomposición de los bandos en pugna distinta a la derivada de la Guerra Civil y con la promesa de un trato benevolente a quienes, habiendo colaborado con el franquismo, optaran por abandonarlo, concesión que se puede considerar un precedente de la propuesta de Reconciliación Nacional.

Examinado como pieza de convicción para estigmatizar a Monzón y sus partidarios, de la lectura de este manifiesto se infiere que, las presuntas desviaciones programáticas argüidas en su contra para iniciar una escalada de descalificaciones culminada con su caracterización como “espía franquista, agente norteamericano y bandido titista”, se urdieron como púdica coraza para enmascarar un pulso entre dirigentes por el control de la organización. Ante el protagonismo adquirido por las acciones guerrilleras como principal galvanizador de la resistencia en la Europa ocupada por la Wehrmacht, en el llamamiento se confiere un rol análogo a acciones de esa índole como catalizador de la insurrección nacional en España, pero no por ello, como sostuvieron sus detractores, se desdeñaron otras formas de lucha.

En el texto se augura que el papel primordial asignado a la iniciativa armada como detonante de la movilización de masas no surtiría efecto si no era secundado, previa o simultáneamente, por otras expresiones populares de descontento, como las manifestaciones, las huelgas, la insumisión campesina, la desidia laboral, la desobediencia civil y los sabotajes. Por ello, carece de fundamento que la Delegación en el interior fuera denostada por conferir a la “indómita clase obrera” un papel subalterno en la estrategia insurreccional, ya que explícitamente se le asigna la condición de “motor” del levantamiento. Ahora bien, no figura como destinatario exclusivo del llamamiento a la rebelión porque la victoria se supeditaba a la réplica de un frente interclasista tan amplio como el vertebrado en Europa contra el totalitarismo, en el que tenían cabida, no solo las mujeres y los campesinos, sino también colectivos de otras clases, como los comerciantes, las profesiones liberales y los industriales, sin descartar a “las instituciones armadas”. Si todos ellos hicieron caso omiso de la apelación y, asimismo, los conatos de movilización quedaron circunscritos a acciones armadas invertebradas, fue por circunstancias ajenas a los redactores de un llamamiento utilizado a posteriori para su lapidación política con argumentos espurios.

>> [PDF 1,8 MB] Documento Nº28. ¡Hacia la Insurrección Nacional! Manifiesto de la delegación del Comité Central del PCE. (Febrero 1944)

En esta sección

Ernesto Alba: 'Avanzamos hacia un modelo de partido homogéneo y simplificado, donde cada militante tenga una actividad concreta'Fortalecer Unidas Podemos y la movilización social para seguir recuperando derechosEl PCE rindió homenaje a las presas y presos antifranquistas de la cárcel de CarabanchelLlamamiento de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón. Mayo de 1948El compromiso del PCE para continuar la lucha de Julio Anguita

Del autor/a

Llamamiento de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón. Mayo de 1948'Por una España Democrática, republicana e independiente'. Informe de Dolores Ibárruri al Pleno del Comité Central. Marzo de 1947¡Hacia la Insurrección Nacional! Manifiesto de la delegación del Comité Central del PCE. Febrero de 1944