La nueva novela de Felipe AlcarazLos pobres que no se ven pero te miran

José Manuel Martín Medem 05/06/2021

Los pobresFelipe AlcarazAlmuzara, 2021

El ajo pertenece a la gastronomía del pobre, una variante del gazpacho y del salmorejo. Los ingredientes son tomate, pan, aceite de oliva, sal y ajo. El pan mejor de dos días y lo ideal es un buen pan de telera. El ajo gitano, de esos morados, machacado a mano como el tomate y el pan remojado. Hay que hacer con todo un majado al estilo de la porra antequerana. La liga con el aceite virgen de oliva y un pellizco de sal tiene su secreto, como el color rosado del producto final. Los pobres del Barrio Alto saben que con tres manzanillas y tres ajos bien despachados se pueden dar por comidos. El ajo ha quitado mucha hambre en Sanlúcar.

Linares y Sanlúcar, los pueblos con más paro y pobreza de Europa. Vamos a una pandemia de pobreza. La nueva normalidad no será otra cosa que la convivencia de la pandemia con el capitalismo. Una mezcla jodida. Los pobres empiezan a pasar de invisibles a desaparecidos en la derrota histórica y cultural de la pandemia. Me refiero a los tiesos, los que no tienen ni para un gorrión de manzanilla con ajo, los que solo tienen tiempo y se dedican a matarlo cada día, sabiendo que, en el fondo, ocurre todo lo contrario: es el tiempo el que acaba poco a poco con ellos.

De pronto ha aparecido en la pandemia la gente imprescindible que estaba tapada. La gente del trabajo no pagado. Cuidadoras, mujeres de la casa, madres, abuelas… Y allí estaban sus banderas al viento, las sábanas de las azoteas llenas de ropa tendida, refulgiendo el blanco de las sábanas al sol crudo de Sanlúcar, las banderas de la gente común, las banderas del poder popular.

Los pobres no tienen historia. Y cuando la tienen o alguien cuenta la poca historia que tienen, les perjudica. Las represalias de la maldad de clase siempre se ensañan con los pobres con historia. El mundo no perdona a quien lo rechaza.

La pobreza, esa forma de resistencia en silencio, los pobres que no se ven pero te miran, una dignidad que quiere pasar desapercibida y exige ese anonimato como forma de respeto. El silencio como desobediencia, ese silencio de la lentitud que no tiene prestigio porque es considerada como una traición al progreso. La lentitud de no tener nada que comprar, esa astucia lenta. La lentitud es la ternura del tiempo.
Todo esto es un poco de Los pobres, la nueva novela de Felipe Alcaraz publicada por la editorial Almuzara.

Publicado en el Nº 344 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2021

En esta sección

Keyonokierosoluciones!La crueldad del machismoPresentación del libro 'El Guti. L'optimisme de la voluntat', de Txema CastiellaUn mundo corrompidoInauguración de la exposición ARTE DE IDA Y VUELTA: DE CÓRDOBA A LA HABANA

Del autor/a

Los pobres que no se ven pero te miranEsclavas del OpusEn Perú puede ganar la izquierda mientras en Colombia la oligarquía feroz dispara contra la democracia y la justicia socialEl asesinato de Jesús Santrich es otra operación clandestina del Ejército de ColombiaLa responsabilidad criminal de la información sobre Colombia