Mejorar la democracia

Martín Sagrera Capdevilla. Sociólogo 10/06/2021

Debemos mejorar la democracia. Este sistema ya se ha ido perfeccionando, hasta grados hoy considerados imprescindibles, cuando se ha permitido votar a los aún esclavos o a los pobres o iletrados o mujeres. También al ir limitando la duración de un mandato o el número de mandatos que puede tener un dirigente.

Un problema que suele dividir mucho a la ciudadanía, y es frecuente en el recomendable sistema de doble vuelta, se da cuando la diferencia entre los dos candidatos es tan pequeña que se alarga el recuento, proliferando las acusaciones de fraude y originando una fuerte insatisfacción y oposición en casi la mitad de la población perdedora, como hemos vivido varias veces en Estados Unidos y ahora mismo en Perú.

La solución ante ese casi empate podría ser el que pocas semanas después, sin ninguna campaña electoral, pudiera votar de nuevo toda la ciudadanía a alguno de los dos candidatos. Tercera rápida y simplificada vuelta en la que, entre la abstención de algunos de los que votaron en la segunda y los votos que sí añadirían algunos los que se abstuvieron en las precedentes, crearía casi siempre una neta diferencia entre los dos aspirantes, dejando mucho más legitimado al ganador y más resignado al perdedor y a sus votantes. A estas ventajas se añadiría un mayor aprecio general de la democracia y del voto, todo lo cual vale mucho más que el coste de tener que votar otra vez en esas raras y tan razonables circunstancias.

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