La Desbandá Chiquita, de Motril a Salobreña SEGUNDA ETAPA .12 de junio 2021

Manuel García Morales 14/06/2021

A las 8:30h teníamos preparado, en el Polideportivo de Salobreña, el desayuno: un riquísimo chocolate con buñuelos que habitualmente comíamos en años anteriores, a nuestro paso por la Rábita. La autora es Mercedes, una mujer mayor, colaboradora del Ateneo Republicano de la Alpujarra que, con el concurso necesario de José Antonio Berenguer, maestro jubilado y directivo del Ateneo, ha tenido que levantarse a las 4 de la mañana para prepararlo; casi nadie de las 140 personas que hemos desayunado para iniciar la 2ª marcha de la Desbandá Chiquita es consciente de ese esfuerzo; es lo que pasa con el trabajo de la clase obrera, construye el mundo, nos da la vida, pero permanece como invisible.

El objeto de la marcha de hoy, a la que consideramos central en la epopeya de la Desbandá, es dar el más sentido homenaje a quienes perecieron en el río intentando su paso para salvarse de la inminente llegada de las tanquetas del ejército italiano. Solo un tercio aproximado de quienes participaron en la huida y consiguieron pasar el río consiguieron llegar a Almería. El 10 de febrero de 1937 llovía, la gente seguía huyendo desesperadamente de los aviones italianos y los bombardeos de los acorazados franquistas; cruzar el río Guadalfeo era ya casi llegar a la ciudad de Motril, donde se creía que habría resistencia republicana frente al avance fascista; el río, que no llevaba mucho agua, de pronto bajó con una tromba que ahogó a mucha gente y que después imposibilitó el paso de miles de personas, ya que el puente de hierro existente había sido volado para evitar el avance de los tanques italianos y se había construido una pasarela de madera, más arriba del cauce, a todas luces insuficiente para la gran marea humana que se avecinaba.

En el recuerdo oral de muchas de las personas que consiguieron atravesar el río se habla de que los fascistas bombardearon una presa que produjo la tromba de agua pero, en honor a la verdad, los historiadores han establecido que no existía tal presa y que el torrente de agua se produjo por la propia lluvia que crea grandes torrentes monte abajo, un fenómeno muy corriente en esta parte del Mediterráneo.

Matilde Moreno, una malagueña que siendo niña hizo la Desbandá y que cumplió hace poco 100 años, fue entrevistada en Canal Sur, y cuenta que al llegar a la zona de Motril había como una recta de 15 km, donde sin ninguna protección los aviones italianos los ametrallaban a placer, tanto es así que su padre, que estaba seguro de morir, cada vez que se tiraban al suelo para evitar las ráfagas, él se tendía boca arriba, porque decía que prefería morir de cara y no por la espalda ( la entrevista está en este enlace) Esa es prácticamente la recta que hemos caminado esta mañana, saliendo desde el monumento a Norman Bethune que hay a la salida de Motril, hasta llegar al centro de Salobreña y girar luego hacia la desembocadura del Guadalfeo, donde ha finalizado el acto con la intervención de la alcaidesa de Salobreña y una representante de Diputación Provincial, y donde se ha unido de alguna manera la lucha por la Memoria Histórica -verdad, reconocimiento y reparación- con la lucha contra el terrorismo machista y el fascismo, recordando el llamamiento del General franquista Queipo de Llano a que sus soldados violaran a las mujeres de los rojos.

Ayer hablábamos de la presencia francesa en esta Desbandá Chiquita, pero se nos pasó por alto mencionar la presencia de Lisa, una mujer finlandesa de 76 años, que lleva afincada 11 años en Málaga, quizás porque como ella misma dice, ya es más andaluza que la Virgen de la Macarena. Con un dominio perfecto del castellano y un amplio conocimiento del árabe, además de gran entendida de los palos flamencos, Lisa se sintió atraída hacia España desde su infancia por los versos de García Lorca, después, toda la información que le fue trasmitida por los libros de su padre sobre la guerra antifascista y sobre las Brigadas Internacionales terminó de enamorarla de nuestra tierra.

La jornada ha terminado con un concierto de Juan Pinilla en un auditorio al aire libre. Juan, además de gran cantaor, es una persona de una gran cultura y todavía más conciencia social y política. Canta y cuenta historias y coplas cargadas de mensaje social, aunque sean las coplas tradicionales que el reivindica como paridas por la República y por la conciencia republicana de antes de su proclamación. Fandangos, alegrías, bulerías… con un mensaje de defensa explícito y claro a favor de la lucha del Movimiento de Recuperación de la Memoria Histórica. Justo por cantar lo que canta no tiene cancha en los medios de difusión masivos, que justamente quieren evitar que el arte crítico contra la injusticia y desigualdad social pueda prosperar; por ello es bueno difundir el disco que acaba de editar, que se llama “Humana Raiz”.

Mañana, 13 de junio, último día de esta Desbandá Chiquita, haremos el trayecto desde Agua Dulce hasta Almería, acabando en el monumento a l@s almerienses asesinad@s en el campo nazi de concentración de Mauthausen.


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