Transición y amnistía

Martín Sagrera Capdevilla. Sociólogo 15/06/2021

Emigrado de España por el nacionalismo franquista y de Cataluña y mi familia por el nacionalismo separatista, esas duras experiencias, analizadas constante y profesionalmente durante muchas décadas, me han llevado a obedecer a mi cabeza más que a mis tripas, muy contrarias a la amnistía hoy en cuestión. Recordemos cómo conseguimos salir de una crisis mucho peor aún que la actual, tras años de guerra civil y décadas de dictadura, sólo mediante una mutua amnistía, a pesar de sus grandes defectos y flecos, incluida, por supuesto, esta crisis.

Los dirigentes de la manifestación del domingo son los mismos que no hace tanto (y en el mismo lugar) gritaban “ZP=ETA”, con un inmenso globo que decía “Hay que acabar con Zapatero por cualquier medio”, cuando ese “traidor”, que no es el santo de mi devoción, fue quien consiguió, con la ayuda de muchos y la feroz oposición aquí denunciada, acabar con ETA e iniciar el desplome del separatismo vasco.

Creo, pues, que hemos de actuar con sensatez y procurar una nueva amnistía. Eso sí, muy diferente ahora: sólo tras cumplir parte de la pena, con arrepentimiento y condicionada, según se está presentando que se va hacer. Sí, darla aunque sea amarga como una purga pero necesaria hoy por no haber actuado antes. Un remedio extremo pero imprescindible ya si un milagro o un asteroide no soluciona antes todos nuestros problemas.

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