Se endurece el régimen de Irán

Hamid Hoseeini 24/06/2021

La Constitución de la República Islámica de Irán establece que la religión oficial es el Islam Chií de doce imanes y este fundamento es para siempre e inmutable. También que el puesto de presidente del país es solamente para los hombres.

El 50% de la población son mujeres y cerca del 20% no son chiítas. Por lo tanto, casi el 70% de la población no se puede presentar como candidato a las elecciones presidenciales. A esta cifra hay que añadirle los componentes de los partidos y sus cientos de miles de simpatizantes que, por falta de libertades, están excluidos de la vida política del país. Los que quedan deben pasar por el filtro del Consejo de Guardianes de la Constitución que son doce clérigos. La mitad de este Consejo es elegida por el líder supremo y el resto por el poder judicial que, a su vez, está elegido por el líder supremo.

En las recientes elecciones se presentaron más de quinientas personas y todas fueron rechazadas excepto siete. Entre los que fueron rechazados figuraban Mahmud Ahmadi Nejad, ex presidente, Eshagh Jahanguiri, actual vicepresidente, y Ali Larijani, ex presidente del Congreso de los Diputados. Tres se retiraron en el transcurso de la campaña electoral, quedando solo cuatro candidatos.

Las elecciones presidenciales se realizaron en unas circunstancias muy especiales. Dos levantamientos reivindicativos populares en 2017 y 2018 habían sido reprimidos con total brutalidad en más de 140 ciudades. En el de noviembre de 2018 fueron asesinados por los Guardianes de la Revolución y por los paramilitares más de 1.500 ciudadanos, entre ellos niños y mujeres. Y un avión de pasajeros, con 176 personas a bordo, fue abatido por dos misiles de las Fuerzas Armadas en el cielo de Teherán.

La incompetencia para gestionar la pandemia, la extensión de la pobreza entre más del 60% de la población, la existencia de más de cuatro millones de niños trabajadores en todo el país, la corrupción generalizada en toda la burocracia del Estado, las protestas masivas entre los trabajadores, los pensionistas y los estudiantes, la falta de libertades políticas y sociales y las torturas y ejecuciones sistemáticas llevadas a cabo en las cárceles han creado entre la población una clima de ira y rechazo a unas elecciones que la mayoría consideraba que no se trataba de otra cosa que de un circo electoral. El rechazo a estas elecciones no solo fue evidente por parte de la población sino también por la oposición, los activistas políticos y los movimientos sociales que decidieron boicotearlas.

El 18 de junio se celebraron las elecciones presidenciales y, como estaba previsto, Ebrahim Raisy salió vencedor.

En la República Islámica de Irán nunca ha habido elecciones libres

El régimen teocrático ha impuesto su criterio de pensamiento único a la sociedad y, por lo tanto, no hay medios de comunicación independientes, ni partidos políticos, ni libertad de expresión, pero sí ha habido una forma de competencia entre los rivales cercanos al núcleo duro del poder, el líder supremo y su corte.

Pero esta vez todo estaba preparado desde hace dos años para poner fin a esta competencia dentro del círculo del poder. En un primer paso lo hicieron con el Parlamento. Está compuesto por militares y civiles en docilidad con el líder. Y, en un segundo paso, se ha elegido a un presidente obediente y servidor del líder supremo.

¿Quién es Ebrahim Raisy? Actualmente es el presidente del poder judicial. Tiene 60 años y sus estudios no irán más allá de la educación primaria. Casi la mayor parte de su vida laboral la ha pasado en el poder judicial que en la República Islámica de Irán siempre ha sido una parte del poder represor contra los ciudadanos.

En 1988 el Ayatollah Jomeini ordenó el exterminio en las cárceles de los presos políticos de entonces, para lo que eligió a cuatro clérigos que formaron el llamado Consejo de Muerte. Uno de ellos fue Ebrahim Raisy. En aquel verano de 1988 fueron ejecutados y enterrados en fosas comunes 4.700 presos políticos. Muchos de ellos habían terminado ya sus respectivas condenas.

Amnistía Internacional, después de la proclamación de Raisy como presidente electo de Irán, publicó un comunicado en el que advertía que debe ser juzgado por cometer crímenes contra la humanidad y que su elección muestra el grado de impunidad de los crímenes en Irán.

Según los datos de las asociaciones independientes, la participación apenas ha llegado al 30%. Ha triunfado el boicot al circo electoral.

¿Por qué el régimen ha decidido organizar las elecciones de esta forma?

- El 60% de la población depende de las ayudas del Estado para sobrevivir.
- En los últimos dos años la moneda nacional ha perdido un 300% de su valor frente al dólar.
- La inflación roza el 40%.
- La venta del petróleo ha caído de 2.500.000 barriles al día a 300.000.
- La grave situación medio-ambiental y la falta de una gestión adecuada para superarla.
- La grave situación del coronavirus en todo el territorio nacional.
- La extensión de la corrupción por todo el aparato burocrático del país.
- El aumento de miles y miles de protestas reivindicativas que se convierten en protestas políticas.
- La crisis de la política exterior y los problemas surgidos por la energía nuclear con los países vecinos y, especialmente, con las potencias occidentales.
- Continuar con la expansión del chiísmo en los países de Oriente Próximo.

El régimen es consciente de que no es capaz de hacer frente a sus problemas y superarlos. La República Islámica de Irán sabe que la situación interna es embarazosa y que en cualquier momento pueden estallar las protestas sociales.

En esta situación sólo hay dos caminos: ceder y abrir las filas del poder para que los representantes reales del pueblo participen y den soluciones a las problemas o cerrar todavía más las filas del núcleo duro del poder y aplicar una política de represión más dura.

El Régimen de la República Islámica de Irán ha elegido el segundo camino y por eso Ebrahim Raisy ya es el presidente del país para que el poder sea monocolor y más fácil la sucesión del Ayatollah Jameneii de 82 años.

Ibrahim Raisy en su primera rueda de prensa, preguntado por un periodista de Aliazira sobre su participación en el exterminio de los presos políticos en 1988, respondió que todo lo que había hecho en sus cargos como juez o jurista fue por los derechos humanos y que el mundo debía agradecérselo y premiárselo.

En esta sección

Juan Valdés Paz (*): 'El proyecto socialista cubano debe ser reformado'Ganan los socialdemócratas en AlemaniaUn superdomingo electoral agridulce para la izquierda en Alemania'Venezuela se defiende con la conciencia revolucionaria, democrática y bolivariana de nuestro pueblo'La CIA planeó secuestrar y asesinar a Julian Assange

Del autor/a

¿Hacia dónde va Irán?Se endurece el régimen de Irán