Editorial

Ni una menos, siempre

Mundo Obrero Redacción 23/07/2021

Asesinadas 26 mujeres por violencia machista este año. 1104 desde 2003, año en el que comenzaron a registrarse datos. 40 menores asesinados. Puro terrorismo patriarcal. Leyes orgánicas, planes estratégicos, movilizaciones, campañas, políticas públicas, en todos los ámbitos. Todo lo necesario para reducir esa cifra, para llegar a tiempo. Nunca será suficiente mientras haya una mujer asesinada, agredida, violentada.

Visibilizar todas las violencias, atender a todas las víctimas y cumplir con todas las obligaciones, esa es la consigna con la que trabaja el Ministerio de Igualdad, conscientes de que la violencia machista es la expresión más dura de la desigualdad. Nos matan por ser mujeres, por el mero hecho de serlo. El objetivo es claro: que no haya víctimas de primera y víctimas de segunda, que todas las mujeres, más allá de quien sea su agresor, vean garantizados sus derechos. El derecho a una vida protegida y el derecho a una vida reparada, sin daños.

La mayoría de asesinatos se producen en domingo y lunes. Se incrementan en verano. A mayor convivencia, mayor riesgo. La salida del confinamiento, el fin del estado de alarma, ha sido una de las causas (que no la única) para el repunte de asesinatos de las últimas semanas. Durante el confinamiento los agresores ejercían violencia de control: no necesitaban matarlas porque las tenían encerradas en casa. Así de duro. Volvemos a la situación anterior, a la realidad de unas cifras que no son cifras, sino vidas de miles de mujeres (y sus familias) víctimas del terrorismo patriarcal. ¿Puede un país permitirse que la vida de más de la mitad de su población se vea constantemente amenazada?

Para afrontar el verano, acompañando a la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, que pone en el centro el consentimiento y cumple con el mandato feminista de ‘No es abuso, es violación’, se impulsa desde el Gobierno el Plan de modernización y mejora de las medidas de protección contra las violencias machistas, cuyos objetivos principales son mejorar los sistemas de detección de las violencias, generando más “puertas” de entrada para las víctimas (una de la puertas principales es la sanitaria); aumentar los mecanismos de protección, para acceder a ellos sin necesidad de denuncia; y avanzar en la implicación ciudadana, dando recursos para que cada persona, entidad o colectivo pueda ser “un punto violeta” para las mujeres, un lugar seguro en el que informarse, protegerse y cuidarse. El papel del movimiento feminista es central, las víctimas acuden a las asociaciones de mujeres. Se sienten protegidas allí.

Necesitamos un Pacto Social contra la Violencia machista, una conjura que evite la soledad de las víctimas y sus hijas e hijos. Parar la violencia machista no es sólo tarea de las instituciones, es la principal responsabilidad política y social que tenemos como país. Que cada uno de nosotros y nosotras sea agente de lucha contra la violencia machista. Hagámoslo. Todo lo necesario contra el machismo patriarcal.

Publicado en el Nº 346 de la edición impresa de Mundo Obrero julio-agosto 2021

En esta sección

Unblock Cuba. Un documental de Sergio GregoriEl alma de los perrosLa complicidad con la guerra imperialista en AfganistánPíldoras que dejaron las vacacionesUna feria de vanidades

Del autor/a

Coraje, valentía y dignidadGanan los socialdemócratas en Alemania'Venezuela se defiende con la conciencia revolucionaria, democrática y bolivariana de nuestro pueblo'Un Estado Republicano, Federal y Solidario que reconozca el derecho de autodeterminación de los pueblosLas farmacéuticas que controlan el suministro de las vacunas están provocando decenas de miles de muertes