La buena conciencia de Bezos

Martín Sagrera Capdevilla 29/07/2021

Hay otros gestos que pasarán a la historia como ejemplo de lo que es el sistema capitalista hoy imperante, pero quizá ninguno como el su máximo beneficiario. Porque Bezos, en efecto, no ha construido, como otros, un gran palacio o una pirámide, sino que ha conseguido gastar muchísimo más y contaminar más el ya tan dañado clima de todos por el capricho de darse un paseo de diez minutos por la estratosfera.

Por si esto fuera poco, ha tenido el gesto complementario, de agradecer (sic)el poder haberse dado ese necio máximo dispendio a los millones de servidores de su empresa de distribución de objetos Amazon, que le ha convertido en el principal tendero mundial. Es decir, Bezos parece así creer -y eso sería peor que el que fuera un cínico que se burlara de ellos-, estando así hasta metafóricamente aún en las nubes- que lo ocurrido es como si la gran mayoría de sus dependientes, que trabajan a destajo con salarios miserables, hubieran sido tan tontos -igual que otros pobres dan para construir ídolos de oro que les lleve al cielo también- que han como cotizado voluntariamente para que él pudiera darse esa tan corta y costosa como dañina y estúpida prueba de su insolidaridad para con sus subordinados y con toda la humanidad.

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