Quesquesé la cultura

La estatua del legionario

José María Alfaya 10/09/2021

La noticia ha provocado comentarios sobre la oportunidad de erigir tal cosa en la Plaza de Oriente, esa en la que se congregaban los españoles ante el balcón donde se les aparecía su Caudillo.

En la disputa salen las dos Españas, una poniendo sus señas y otra entrando al trapo de si es permisible la erección del monumento. Yo he recordado a Antonio Ferre, y su opinión de mantener todos los nombres de calles referidos a generales golpistas … siempre que se explicara lo que se “honra” con semejante gesto. Lo del legionario de 1921 debería acompañarse de una explicación.

Hay mucho que leer: el credo legionario, donde ni se cita a la Patria como fin último de tanto sacrificio. Lo de ¡viva España! viene al final y no pertenece propiamente al credo. Explicar quién fue Millán Astray, personaje a medio camino entre una versión muy particular del Bushido y la copia del modelo de la Légion Etrangère francesa. Ambas unidades coincidían en sus fines porque fueron concebidas como fuerzas “especiales” para la acción colonial. Y como escribió Manuel Aznar: “En la guerra hay que sacrificar el corazón… En tal ejercicio, casi ascético, se forjará el temple de Franco”. Y Franco: «La campaña de Africa es la mejor escuela práctica, por no decir la única, de nuestro Ejército, y en ella se contrastan valores y méritos positivos. Esta oficialidad, de espíritu elevado, que en Africa combate, ha de ser un día el nervio y el alma del Ejército peninsular...»

Pero no nos adelantemos. Franco no sólo fue comandante de la Primera Bandera de La Legión sino autor de un librito de lectura obligada en cualquier intento de recuperación de Memoria Histórica (que no democrática). Se titula “Diario de una Bandera” y es el frío relato del funcionamiento de esa unidad desde su fundación hasta su entrada en combate. No tiene desperdicio. Manuel Aznar: “En el DIARIO DE UNA BANDERA la narración es muy escueta. Tanto, que a veces parece fría. Por ejemplo: durante el primer combate … cae muerto el ayudante de Franco. El DIARIO registrará el hecho del modo siguiente: «En estos momentos cae con la cabeza atravesada mi fiel ayudante. El plomo enemigo le ha herido mortalmente…”. ¿Recuerdan ustedes cuando Carrero murió y mereció como epitafio lo de “no hay mal que por bien no venga”? Pues la cosa venía de antiguo.

La “frialdad” franquista unida a la exaltación de Millán Astray, recogida por Rafael Alberti:

Atención! Radio Sevilla. / Queipo de Llano es quien ladra, /… / ¡Radio Sevilla! –Señores: / aquí un salvador de España. / ¡Viva el vino, viva el vómito! / … / Estaré por Madrid mañana, / que los colegios se cierren, / que las tabernas se abran. / Nada de Universidades, / de Institutos, nada, nada. / Que el vino corra al encuentro / de un libertador de España. /…

Ahora, la Derecha nos quiere colocar una estatua de la que dicen que no tiene ideología, pero rebosa de ella por el lado que mejor funciona: la ignorancia de lo que no se explica pero se representa.

Publicado en el Nº 346 de la edición impresa de Mundo Obrero julio-agosto 2021

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