Un español en Alemania

Alumnos y alumnas de España en las aulas alemanas

José Mateos Mariscal 18/08/2021

Migración implica no sólo un cambio geográfico sino una movilización de vicisitudes a nivel social, afectivo y cultural (idiomático en algunos casos), lo cual incide de manera significativa en la subjetividad de las/os migrantes.
Es tiempo de realizar una mirada hacia el niño o niña migrante. Desde mi experiencia observo a menudo casos donde los/as niños/as quedan excluidos de la decisión y desarrollo de la propuesta migratoria (o de expatriación). Adultos, preocupados para que el proyecto funcione, descuidan la intervención y colaboración del niño en el mismo, minimizan sus emociones, intentan sobreprotegerle, no consintiéndole un espacio para que entienda, elabore y simbolice esa transición de un cambio de lugar a otro, donde no realizan los rituales necesarios de separación que implica esa mudanza (sea en el interior o al exterior de un país) con las respectivas pérdidas que esto implica.

Los resultados de esta acción pueden originarle, a corto o mediano plazo, diferentes características psicosomáticas en el funcionamiento de su personalidad (hipersensibilidad, dependencia, angustias de separación intensa, sobreadaptación, mentalización), como manifestaciones de conductas regresivas (de habilidades ya adquiridas) y/o agresivas, alteraciones del sueño como pesadillas, que repercuten en sus relaciones interpersonales y en sus formas de aprendizaje, afectando significativamente en la singularidad del/la menor.

La participación del niño, en todas las fases (principalmente en las iniciales) del proceso migratorio, independientemente de la edad y en la medida que pueda, ayuda y aporta beneficios para el bienestar psico-emocional infantil, fundamental para la preparación de la adaptación, asimilación y flexibilidad de tolerancia de la nueva cultura del lugar al que llegará, disminución de la ansiedad, la frustración u otra sensación vinculada al desarraigo y malestar.

Escuchar la voz del niño o niña, permitirle transitar sus malestares, sentimientos de soledad, responder preguntas de conceptos construidos y fantasías, sus miedos, incertidumbre, dudas, inseguridades que generan el migrar, sin introspección culposa. Irse del país: la necesidad de construir una segunda oportunidad.

Es recomendable tener asesoramiento y seguimiento psicológico. Que la familia migrante se sienta acompañada por psicólogos/as especialistas en migración. Construir un espacio para la salud mental en las diferentes fases del proceso migratorio. Tener un lugar receptivo de escucha del deseo, de trabajo sobre sus habilidades, fortalezas, dificultades y resistencias de cada uno como pieza de esa dinámica familiar para el viaje. En esta aventura migratoria, la familia cruza nuevas oportunidades, crecimiento y desafíos y descubre que está en un continuo cambio en la identidad individual como de equipo.

TESTIMONIOS DE ALUMNOS ESPAÑOLES EN LAS AULAS ALEMANAS

De acuerdo al capítulo sobre educación de la inmigración en Alemania, una mirada multidimensional, los escolares españoles migrantes tienen mejores notas que sus compañeros aunque están atrás en nivel nacional debido a los colegios en que estudian. Hemos recogido los testimonios del director de un instituto alemán y de dos alumnos sobre cómo han vivido el proceso de integración.

Robert Beltran / Director del Helmholtz-Gymnasium en Wuppertal:

"Los estudiantes migrantes españoles generan una sinergia interesante y desafiante. Tienen algunas características que a veces en los niños alemanes no se observan. Traen con mucha fuerza la necesidad de realizar un proyecto, vienen con mucha voluntad y motivación. Se ven bien alegres. Otra característica es la capacidad de diálogo. Por ejemplo, yo tengo todo el centro de estudiantes multicultural, encantados de trabajar juntos. En la parte pedagógica se observa mejor lenguaje, vocabulario y modulación. También se ven diferencias en los hábitos de trabajo. Traen un rigor académico de mayor exigencia, en la clase están más receptivos y tienen mejores hábitos. Otro factor es el deseo de compartir su cultura".

Marina Paz / Alumna del colegio del Helmholtz-Gymnasium en Wuppertal:

"Llegué hace casi tres años desde España a Alemania. Al principio fue complicado encontrar un colegio en Alemania por el idioma, no sabíamos dónde había cupo o cómo era la educación. Por suerte conseguimos este en Wuppertal. Las clases se me hicieron sencillas porque los temas ya los había visto y entendido. Tuve la suerte de encontrarme con un lugar muy multicultural, había muchas personas de España, no era una cultura extraña. La gente alemana también nos aceptó súper bien, quisieron aprender cosas de nuestra gastronomía y costumbres".

Adrián Jiménez / Alumno del Helmholtz-Gymnasium en Wuppertal:

"Llegué el 23 de diciembre desde España a Alemania. El idioma, muy difícil. Iba a terminar el Bachillerato cuando tuve que venirme con mi mamá que ya estaba en Alemania. Gracias al instituto conocí a varios compañeros y pude tener un avance en mi carrera musical. Se me ha hecho muy fácil porque aquí se pueden conseguir los recursos y el profesor de música me ha ayudado mucho. Al principio pensé que iba a ser un poco molesto empezar a estudiar en Alemania porque creí que me iban a tratar diferente por ser extranjero pero fue muy agradable. Estoy súper agradecido".

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