Cien años de comunismo iberoamericano Editorial del número 11 de la revista ‘Nuestra Historia’ (FIM)

Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM) 05/09/2021

Desde hace treinta años nos hemos ido habituando a oír hablar constantemente del fin del comunismo y, con él, de la cancelación de cualquier alternativa al sistema capitalista. Ciertamente, no han faltado las críticas a esta visión eurocéntrica, que atendía a los derrumbes en Berlín o Moscú, ignorando el avance de China como gran potencia [1] y, sobre todo, las constantes pulsiones y rebeliones contra el capitalismo descarnado que emergen periódicamente en diferentes partes del mundo, muy destacadamente en Latinoamérica. Incluso en un país como España, donde el comunismo organizado ha sobrevivido gracias a una combinación de obstinada tenacidad militante en torno al imaginario histórico de la bandera roja y de renovación de su cultura política, entretejida de feminismo, republicanismo y ecosocialismo, hoy en día vuelven a sentarse representantes comunistas en el Consejo de Ministros. Por otro lado, el constante y reforzado discurso anticomunista, más allá de la instrumentalización que tacha de «comunista» cualquier leve reforma que pueda cuestionar los millonarios beneficios y el poder de la estrecha clase dominante, no deja de mostrar el temor persistente de esa elite a los cambios en el orden social y su afán de cancelar un horizonte de posibilidades socialista. De ahí la aguda obsesión de los medios y los think tank conservadores por atacar sin tregua la historia de los proyectos revolucionarios, las políticas de memoria democrática e, incluso, cualquier planteamiento de reforma progresista [2]. Esta ofensiva cultural antiprogresista ha dado alas al desarrollo de imaginarios, partidos y proyectos abiertamente reaccionarios.

Este es el contexto en el que nos encontramos cuando se cumplen cien años del nacimiento del Partido Comunista de España y de otros partidos de la Tercera Internacional, en especial europeos y americanos. En Nuestra Historia pensamos que sigue siendo fundamental analizar qué elementos dieron vida a una cultura política capaz de impregnar a millones de personas y desarrollarse a través de sus luchas, así como de explicar sin elusiones ni disimulos sus contradicciones y sus errores. Por ello dedicamos nuestro dossier (Cien años de comunismo iberoamericano) a plantear un recorrido por la historiografía del comunismo en diferentes países. Pensamos que estas aproximaciones a diferentes casuísticas y recorridos contribuyen a una ampliación de la perspectiva ofrecida por las diferentes historias y análisis colectivos que, con motivo de este aniversario, están apareciendo en estos años y continuarán haciéndolo a lo largo de este [3].

Siempre hemos defendido esta revista como una herramienta, una plataforma que ayudara a presentar aportaciones en el marco de una historia rigurosa y crítica, comprometida con las luchas sociales del pasado y del presente. En nuestros días, la pandemia ha vuelto a poner de manifiesto el carácter imprescindible de los avances científicos y de las políticas públicas para responder a los retos del presente, del capitalismo a la emergencia ambiental y el avance de los nuevos populismos reaccionarios. Por ello, no podemos más que incidir en la importancia de reconstruir un amplio frente de la razón y del proyecto de emancipación social, frente a relativismos, escepticismos y posibilismos que dejan de lado las causas profundas de los problemas sociales, pero desde luego sin caer en cierres nostálgicos en torno a valores tradicionales o a modelos idealizados del pasado. Urge hacer frente a la reavivada tendencia de la izquierda a enzarzarse en batallas internas y reafirmaciones identitarias -de uno u otro signo- amplificadas por las redes sociales, para, por el contrario, centrarnos en analizar y revertir la palmaria debilidad de las izquierdas españoles y europeas para plantear políticas sustancialmente diferentes y para impulsar una movilización social progresista.

NOTAS:

1. Ciertamente, el gobierno del PCCh se sostiene con unos parámetros muy alejados de las aspiraciones originales del comunismo pero sin embargo no se tiene en cuenta tal hecho en los regímenes socialistas europeos al equiparar su caída con el supuesto fracaso o «final del comunismo». De otro lado, se han sostenido asimismo otros sistemas estructurados en torno a la hegemonía de partidos comunistas en Asia, África y América.

2. En relación con la ofensiva contra las políticas de memoria democrática continuamos encontrando decisiones tan indignas como la eliminación de los nombres de los asesinados por la dictadura de las paredes de los cementerios o la destrucción de monumentos a víctimas o símbolos de la lucha antifranquista mientras persisten gravemente las restricciones en el acceso a los archivos.

3. Para el caso español, hemos de destacar la importante obra a punto de publicarse, en forma de dos volúmenes dirigidos por Francisco Erice, Un siglo de comunismo en España (Akal), en los que participan casi cuarenta especialistas, que combina una historia general del PCE con un conjunto de análisis sobre los diferentes ámbitos y ángulos de la experiencia comunista. Asimismo, contamos ya con una reciente síntesis: José Luis Martín Ramos, Historia del PCE (Los Libros de la Catarata).

Fuente: revistanuestrahistoria.com

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