Crisis de los semiconductoresLa frágil industria española: subalterna, dependiente y periférica (y 4)

Ricard Juan 20/09/2021

En este contexto de recomposición de fuerzas mundial que afecta al abastecimiento y la producción, la situación se agrava para nuestro país, ya que el reparto de los escasos microchips se hace desde la lógica centro-periferia. Lo que deja a la industria española en una situación vulnerable, por ser la periferia, por el papel subalterno y la enorme dependencia tecnológica y financiera de nuestro tejido industrial. Debido al rol subordinado y rentista del capitalismo español, las principales industrias son integralmente de propiedad privada y de grandes empresas extranjeras, que toman las decisiones en función de los intereses de los propietarios y sus metrópolis.

La industria española se caracteriza por ser manufacturera, con producciones de menor valor añadido que los países centroeuropeos, especializada en ensamblar productos importados y muy dependiente de las decisiones y la tecnología foránea. En las condiciones de escasez de microchips, las grandes multinacionales centralizan la compra y distribución de los semiconductores, priorizando los productos de mayor margen de beneficios y menores volúmenes de producción, cosa que beneficia a las industrias centroeuropeas en detrimento de la española, lo que agrava la escasez suministro de nuestro frágil tejido industrial.

A corto plazo, las empresas están recurriendo a flexibilidad interna o a ERTEs, también a la reducción del empleo temporal, aunque algunas tratarán de aprovechar la situación de incertidumbre para intentar recortar derechos o reducir plantillas. Ante la prolongación y la magnitud de la situación, las organizaciones sindicales ya están planteando medidas extraordinarias para salvaguardar los puestos de trabajo y la mínima afectación en la prestación por desempleo (al igual que ocurrió en los peores momentos de la Pandemia y gracias a las políticas implementadas por el ministerio de trabajo dirigido por Yolanda Díaz), como recuperar el contador a cero y las garantías de empleo a las empresas para poder acogerse a los ERTEs.

A medio plazo, la única aspiración del enclenque empresariado español, es que pase la tempestad sin que ello le signifique demasiadas pérdidas, pidiendo sus correspondientes subvenciones públicas, exenciones o reducciones de impuestos, esperando que las grandes multinacionales extranjeras restablezcan la producción mundial que les provea de semiconductores para volver a fabricar lo que le digan (y cuando le digan) sin rechistar, a cambio de obtener su margen de beneficios. ¿Y a largo plazo se plantea alguna alternativa de reindustrialización en un futuro marcado por la digitalización?

Los PERTE, ¿Una oportunidad de recuperar soberanía industrial con la digitalización?

Como hemos visto, solucionar la falta de semiconductores es complejo tecnológicamente, muy caro y requiere de tiempo. La alternativa a largo plazo pasa por recuperar la soberanía industrial, tal y como reivindica la federación de Industria de CCOO. El sindicato le plantea al Gobierno de Coalición progresista PSOE-UP, que utilice los fondos europeos (PERTE) e invierta y atraiga a otros inversores, para construir una fábrica que garantice el suministro de semiconductores, y más, teniendo en cuenta que la demanda seguirá aumentando con la digitalización, la conectividad e industria 4.0. CCOO también sitúa la necesidad de avanzar en un modelo económico “más sostenible, circular que reaproveche los recursos y fomente el reciclado de los semiconductores para darles una segunda y tercera vida”. [1])

A esta propuesta sindical hay que añadir la cada día más necesaria participación del capital público, así como constituir un importante sector público industrial, ya que desde la intervención del Estado se puede variar la lógica de mercado, debilitar el predominio de las grandes empresas privadas y condicionar al capital extranjero, fiscalizando las inversiones públicas para que se transformen en una producción, más basada en el desarrollo y la tecnología, que genere empleo de calidad y mayor soberanía. Otra de las grandes cuestiones pendientes es subir impuestos a las grandes empresas y fortunas para financiar la intervención estatal (añadida a los fondos europeos). El Gobierno debe enfrentar y vencer las resistencias de las grandes fortunas y empresas (también de los ministerios ligados al área económica y el aparato del PSOE, estrechamente unidos a la Comisión Europea y la oligarquía), que no renunciarán a imponer sus fórmulas “neoliberales” de recortar los servicios públicos y derechos laborales, mientras consiguen subvenciones, rebajas fiscales o directamente eluden impuestos o defraudan a la hacienda pública.

Democratizar la economía global y desarrollar lo público, es el camino del socialismo

Al igual que en la crisis financiera del 2008, el capitalismo ha vuelto a mostrar su verdadero rostro tenebroso y brutal con la pandemia, haciendo negocio con la sanidad, especulando con la escasez del material sanitario (mascarillas, vacunas, respiradores, etc.), o tratando de saltarse las normas sanitarias y exponer a la clase trabajadora al Covid-19, siempre poniendo sus beneficios por encima de la salud pública y la sociedad. Solo lo público y la organización colectiva han garantizado los derechos de la mayoría (sanidad, alimentación, empleo, condiciones de trabajo y de vida, protección social, etc.). Hay que recordar que ha sido la clase trabajadora quien ha cuidado y sostenido la sociedad con su trabajo y entrega, mostrando claramente quien crea la riqueza, hace funcionar la economía y mueve la rueda de la historia.

Con la crisis de los semiconductores vuelve quedar patente la urgente necesidad de democratizar la economía y la producción mundial para ponerla al servicio de la mayoría, liberando las patentes, invirtiendo e intercambiando la tecnología desde la cooperación y la solidaridad, y desarrollando un potente sector público en lo económico y productivo, para que la ciencia y la tecnología sean bienes públicos que mejoren las condiciones de vida de la humanidad, salven el medio ambiente y no sean utilizadas para beneficiar a una minoría. Cosa imposible bajo la lógica del capitalismo que siempre pondrá por delante los beneficios de las grandes fortunas y propietarios al interés común. La digitalización y la conectividad dan unas posibilidades formidables para mejorar las condiciones vida. Solo una sociedad que ponga por delante los intereses de la mayoría social y la defensa del medioambiente, que anteponga el derecho a la ciencia, la salud y el trabajo digno frente al negocio, la planificación económica frente al mercado, lo público frente a lo privado y la solidaridad frente al individualismo, podrá dar soluciones efectivas y duraderas para el futuro de la humanidad y nuestro planeta, y esa sociedad la representa el socialismo.

Nota:

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