Un nuevo pucherazo de Putin no frenará al Partido Comunista de Rusia

Manu Pineda. Secretario de Relaciones Internacionales del PCE 21/09/2021

Según los resultados oficiales de las elecciones legislativas rusas, Rusia Unida, de Vladimir Putin, obtuvo el 48% de los votos y el Partido Comunista el 20%. De este modo, el partido del presidente ruso reduce así considerablemente su influencia en el país. Los resultados oficiales no responden a la realidad porque han sido deliberadamente manipulados a través de diferentes recursos. Ha sido, de nuevo, un pucherazo electoral.

El Partido Comunista ruso se ha negado a aceptar el resultado de la votación electrónica, ha denunciado fraude electoral masivo y convocó una manifestación de protesta en Moscú el pasado 20 de septiembre.

La campaña electoral ha estado llena de trampas: en las televisiones públicas y privadas, Rusia Unida ha tenido el monopolio de la información. Una información que ha estado plagada de contenidos anticomunistas.

Los tres días de elecciones (17, 18 y 19 de septiembre) sirvieron para que los tentáculos del Kremlin y del partido de Putin utilizasen todas las artimañas imaginables. Una de ellas es el “carrusel de votantes": es decir, llevar de un colegio a otro a grupos de votantes para que depositen varias veces su papeleta. Por otro lado, se exigió a los responsables de los colegios electorales que ofrecieran resultados favorables al partido del poder. Además, se ha comprobado la introducción furtiva de bloques de papeletas en las urnas, siempre para favorecer a las candidaturas de Rusia Unida. Por último, el bloqueo de las cámaras que en cada colegio electoral graban las incidencias durante toda la jornada para introducir mejor las papeletas fraudulentas y ocultar la manipulación de los resultados.

El Partido Comunista ha denunciado esas prácticas y tiene en su poder grabaciones que muestran la manipulación electoral, con groseras introducciones de papeletas en las urnas. El pucherazo se ha traducido en un mapa de violaciones que abarca distintas regiones. Desde falsificaciones en la región de Bryansk a violaciones masivas de la legislación electoral en la región de Saratov y en la región de Moscú, pasando por las "almas muertas" que han votado en Smolensk o las irregularidades en Novosibirsk, capital de Siberia, o en Simferopol, capital de Crimea, donde los apoderados del Partido Comunista fueron desalojados para que no pudieran asistir a la votación y el recuento.

Los problemas de Rusia son muchos. El gobierno de Putin, dirigido por Mijaíl Mishustin, ha asegurado que Rusia ha resistido bien a la crisis provocada por la pandemia pero no es así. En 2020 la economía se contrajo más de un 3% y los salarios de los trabajadores se han reducido en los últimos años. Hay veinte millones de personas viviendo bajo el umbral de la pobreza, según las cifras del propio gabinete. Y la insatisfacción aumentó cuando el gobierno elevó la edad de jubilación pese a la oposición de los comunistas y el rechazo de la mayoría de la población. Los comunistas hacen responsable a Rusia Unida de la regresión económica y el alza de precios, del empobrecimiento y de la crítica situación del sistema sanitario y educativo.

En el periodo de los últimos cuatro años, Rusia Unida ha perdido mucha influencia entre la población pero sigue siendo el soporte fundamental del capitalismo ruso (que el Partido Comunista identifica en una línea ideológica que va desde Yeltsin, Chubais y Gaidar hasta Putin) que es incapaz de resolver los problemas del país. Incluso el éxito de las tres vacunas rusas para combatir la Covid-19 se debe a la herencia científica soviética.

Diez pasos hacia el poder del pueblo

Rusia ha pasado de ser una potencia industrial a un país exportador de materias primas, sobre todo hidrocarburos, y el Estado es un instrumento de los grandes oligarcas que controlan también el sistema financiero. En 1990 la Unión Soviética era una de las dos mayores economías del mundo y representaba casi el 10% del PIB mundial. Hoy no llega al 2%.

La matanza y el golpe de Estado de Yeltsin en 1993 culminaron un experimento criminal que consolidó la desintegración del país soviético, el colapso de la economía y la ciencia, la educación y la sanidad pública, y que ha configurado un “sistema completamente corrupto”, según ha denunciado el Partido Comunista. Se han deteriorado los niveles científicos, tecnológicos e intelectuales, como constató en febrero de 2021 la Conferencia Científica Internacional Imagen del futuro, organizada en la Universidad de Oriol por miembros de la Academia de Ciencias. La evasión fiscal y la fuga de capitales no se han detenido, con la connivencia de las autoridades: en 2020, los rusos adinerados evadieron del país 50.000 millones de dólares.

Pese a todo, el Partido Comunista ha presentado un programa de acción para el nuevo Parlamento y para elegir un gobierno que cuente con el apoyo popular para poder transformar el país. Las tareas prioritarias son, entre otras: aumento del salario mínimo a 25 mil rublos mensuales, proporcionar educación y medicina gratuitas y de alta calidad, detener el constante aumento de los precios, sobre todo para productos y medicinas esenciales, asegurar que el pago de la vivienda y de los servicios comunales no supere el 10% de los ingresos familiares, garantizar a cada ciudadano empleo en su especialidad, jornada laboral de ocho horas y vacaciones completas, abolir la reforma de las pensiones de Putin, estableciendo una jubilación razonable y justa, y asegurar el acceso a la vivienda para todos.

Además, se ha comprometido a establecer un sistema fiscal justo, favoreciendo a los pobres y asegurando que los ricos paguen más impuestos, devolver a la propiedad pública los recursos naturales y las industrias estratégicas arrebatadas por la oligarquía, una nueva industrialización del país basada en las altas tecnologías, devolviendo a Rusia el estatus de líder mundial, asegurar el principio de que "el pueblo es la fuente del poder", garantizando elecciones justas y democráticas y asegurando la renovación de los representantes públicos y de los gobernantes, la protección del mundo ruso y de los logros de la cultura multinacional de Rusia, terminar con la propaganda de violencia y crueldad, evitando a los ciudadanos la publicidad agresiva y molesta, y detener la extinción y el empobrecimiento de Rusia para ganar el futuro.

Para lograrlo, el Partido Comunista ha presentado en las elecciones su programa Diez pasos hacia el poder del pueblo, planteando además la recuperación de la Unión Soviética.

1. Una economía soberana
2. Industrialización del siglo XXI
3. Seguridad alimentaria
4. Las finanzas son una herramienta del desarrollo
5. Impuestos justos, vida justa
6. Reducir tarifas y precios
7. El poder está en manos del pueblo
8. El ser humano es el centro de la política estatal
9. Una Rusia fuerte es un país seguro
10. Grandes personas, gran cultura

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