El cómic como un medio excelente para un buen relatoLa Memoria Democrática contada viñeta a viñeta

Casimiro Castaño. Militante del Partido Comunista de Euskadi (PCE/EPK) 26/09/2021

El cómic o novela gráfica, denominado también Noveno Arte, está anclado al territorio del que se nutre y donde desarrolla sus historias; por ello no podía faltar una sección, pequeña pero valiosa, que nos acerca al profundo trauma que supuso la derrota de la II República, la Guerra Civil y el franquismo, con sus miserias y sus secuelas.

Nada más producirse el golpe de Estado contra la legalidad republicana e iniciarse la Guerra Civil surge la necesidad de contar lo que estaba pasando a través del cómic. Hay que tener en cuenta que en la sociedad de esa época el porcentaje de analfabetismo era muy elevado y el cómic era un medio de llegar al conjunto de la sociedad a través de los jóvenes lectores, que luego transmitían esa información a los adultos. En el bando republicano surgen publicaciones cómo El Soldado Canuto, Pocholo o El Pionero rojo y en el bando golpista Chicos o Flechas y Pelayos. No obstante conviene destacar que es el bando golpista el que dedica más medios y recursos a este tipo de revistas, siendo lógicamente sus publicaciones las de más calidad y mejor impresas.

Durante la dictadura este tipo de publicaciones referidas a la Guerra Civil desaparecen por la propia acción de la censura franquista y su férrea voluntad de borrar todo lo relacionado con el golpe de Estado y sus trágicas consecuencias. No es hasta la muerte de Franco que se vuelven a publicar cómics de temática memorialista, siendo el primero en hacerlo Carlos Giménez con su serie Paracuellos, publicada en 1976, inicialmente como historias cortas y luego agrupadas hasta componer seis álbumes, y recientemente reeditada como álbum integral. De esta obra hay que decir que muchas de sus páginas se publicaron también en Mundo Obrero. Carlos Giménez es también el autor de obras tan geniales y emblemáticas como Auxilio Social; Malos Tiempos o España, Una, Grande, Libre. Un autor imprescindible que todavía sigue publicando interesantísimos trabajos.

Tenemos que avanzar hasta 1979 para ver publicado Las Falanges del Orden Negro de Enki Bilal y Pierre Christin, editado durante la transición y metáfora de la misma. Un cómic muy interesante que nos habla de la necesidad de adaptarnos a los nuevos tiempos o simplemente, según su autor, desaparecer.

Ese mismo año, el otro gran pionero del cómic memorialista, Antonio Hernández Palacios, empieza su ambicioso trabajo de Imágenes de la Historia con cuatro álbumes ambientados en la Guerra Civil, dos en la Batalla de Madrid (Eloy, uno entre muchos y Río Manzanares) y dos en Euskadi (Gorka Gudari y Euskadi en llamas). Sus protagonistas son personas sencillas, anónimas, pero que deciden ser coherentes con sus principios y defender la legalidad republicana. Su dibujo, ambientación y documentación son exquisitas.

Un largo silencio de Miguel Gallardo (el autor de Makoki) se publica inicialmente en 1997 y se reedita en 2012. En él descubrimos la vida de Francisco Gallardo, padre del autor, con una vida de silencio producto del miedo a la represión pero que esconde un pasado de lucha intensa contra el franquismo.

Hasta el año 2000 no aparece una de las grandes publicaciones ambientadas en la Guerra Civil y lo hace de la mano del italiano Vittorio Giardino, con tres magnificas obras: Desaparecido, Río de sangre y Sin ilusión. Recientemente reeditadas en un álbum integral titulado No pasarán. En estas obras Giardino nos habla del ser humano cuando se enfrenta a situaciones límite y nos lleva desde las convulsas calles de Barcelona hasta los horrores del frente en la batalla del Ebro.

2005 es el año en el que se publica una obra capital en el cómic memorialista. Se trata de Cuerda de presas, un durísimo cómic que nos cuenta historias de las grandes olvidadas de la Guerra Civil, las mujeres, y concretamente las mujeres presas. Son once relatos que nos describen la realidad de la vida en las cárceles de mujeres franquistas, sus terribles experiencias, su realidad cotidiana y las consecuencias y traumas que arrastran incluso décadas después. Tiene un dibujo áspero y duro, como las historias que cuenta, pero muy expresivo.

LOS MÁS INTERESANTES

El año 2006 es denominado como el Año de la Memoria Histórica y en el 2007 se aprueba la primera Ley de la Memoria Histórica y ambos acontecimientos tienen una enorme importancia en un medio cultural como el cómic. A partir de ese momento se produce una segunda juventud en la edición del cómic histórico y memorialista, publicándose muchas y muy buenas historias. El cómic ha madurado y se ha mostrado a sí mismo como un medio ideal para mirar a nuestro pasado más inmediato. Las ediciones se multiplican y si en la primera parte de este artículo hemos ido viendo uno a uno los diferentes cómics publicados, a partir de ahora, y debido al auge y la continua publicación de cómics, vamos a repasar los que a mi juicio son más interesantes pero agrupados por temáticas.

El cómic biográfico, con historias de personajes reales, héroes anónimos que son rescatados y dados a conocer, es el capítulo más importante y más extenso. Está compuesto por títulos como El arte de volar; Los surcos del azar; Doctor Uriel, un médico novato; Un largo silencio; Jamás tendré 20 años; Cisco, una guerra, un país, un hombre; Sola; El ala rota; Miguel Núñez, mil vidas más; El fotógrafo de Mauthausen; Estamos todas bien; Espacios en blanco y Convoy, por citar los más interesantes. La mayoría son historias de personas que se han enfrentado al fascismo y a la dictadura, contadas por ellos mismos, sus propios familiares o por periodistas o historiadores que han investigado en sus vidas; todas ellas anónimas y en el olvido, que los cómics rescatan y nos brindan la oportunidad de conocer y con ello entender la época que les tocó vivir.

Durante la República la cultura fue un valor fundamental y su gobierno la impulsó hasta su último aliento. La Generación del 27 es su máxima expresión y desde luego tiene un lugar privilegiado en el cómic memorialista. Miguel Hernández, Antonio Machado, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Maruja Mayo, María Teresa León, Luis Buñuel, Salvador Dalí y un largo etcétera están presentes en muchas obras. Brillan con luz propia cómics como La voz que no cesa; Ligero de equipaje; Vida y muerte de Federico García Lorca; Antonio Machado, los días azules y Residencia de Estudiantes.

Hay adaptaciones de novelas de ficción y ensayos, como por ejemplo Homenaje a Cataluña (Georges Orwell), Soldados de Salamina (Javier Cercas), La Guerra Civil Española y La muerte de Guernica (ambos de Paul Preston). Los hay que tratan el tema de la homosexualidad, masculina y femenina, y su represión: Las damas de la Peste y El violeta. Hay biografías de líderes políticos y sindicales de la época republicana: Durruti y Andreu Nin, siguiendo tus pasos. Cómics del género negro como La pieza; División Azul; y Las Serpientes ciegas.

Hay un cómic que incluso trata con humor los años duros de la represión, el hambre y la hipocresía de los 40 y los 50 y a la vez rinde un bello homenaje al dibujante Escobar (el autor de Carpanta y Zipi y Zape) que estuvo en la cárcel por su ideología republicana y en el que aparece el mismísimo Franco en una situación muy cómica y nada favorecedora.

Incluso los hay que tratan la Guerra Civil desde el punto de vista del cómic fantástico, de súper héroes, como Lobezno en la Guerra Civil Española y 1936, la batalla de Madrid. Hay cómics muy controvertidos por su contenido, algunos realmente tendenciosos y parciales, pero que considero que deben citarse, como por ejemplo Doble 7; Joan, sobrevivir en la Guerra Civil Española o Martillo de Herejes. Los hay que relatan acontecimientos bélicos de la época, como: Hasta Nóvgorod (Crónicas de un Divisionario) y 1941: Voljov; 1936 Bajo un cielo español y Milicias Vascas Antifascistas. Hay cómics que nos recuerdan a las Brigadas Internacionales: La Brigada Lincoln y España. La vida.

Un hueco especial se merece La Balada del Norte, de Alfonso Zapico, una grandiosa obra compuesta por cuatro álbumes, de los que de momento se han publicado tres y que nos habla de lo que para los historiadores es la antesala de la Guerra Civil, la Revolución de Asturias de Octubre de 1934.

A algunos de estos cómics le ha sido reconocida su calidad y su interés cultural y, por ello se les ha otorgado el Premio Nacional del Cómic, es el caso de: Las serpientes ciegas, El Arte de volar y Estamos todas bien.

LOS MÁS RECIENTES

Mención especial por su originalidad, argumentación y belleza merecen obras muy recientes: Verdad; Estampas 1936; 15; Contrapaso, los hijos de los otros y La sombra roja. La continua publicación de nuevas obras y las reediciones de obras antiguas prueba que el cómic memorialista goza de muy buena salud, una gran aceptación de lectores y lectoras, y con ello un importante número de ventas que lo hace rentable, de forma que la publicación de nuevas obras no cesa.

Con respecto a los autores de estos excelentes trabajos tenemos que destacar, además de a los autores ya citados, a guionistas como Antonio Altarriba, Paco Roca (guion y dibujo), Jaime Martín (guion y dibujo), Felipe Hernández Cava, Ana Penyas (guion y dibujo), Sento (guion y dibujo) y David Muñoz. Y como ilustradores a Ramón Boldú, Iñaket, Andrés G. Leiva, José Pablo García, Rayco Pulido, Josep Salvia, Fidel Martínez y un largo etcétera.

El cómic se ha mostrado como un excelente medio para contarnos de manera amena y completa lo que la Guerra Civil, el franquismo y la Memoria Histórica ha supuesto y supone actualmente. Sus obras están llenas de información y datos y, a la vez de la creatividad de sus autores para combinar complementariamente texto y dibujo. Es una forma de comunicación y de narración que tiene un gran futuro por delante, ya que, aunque hay un sinfín de obras ya descatalogadas, continuamente aparecen publicados nuevos trabajos y se reeditan continuamente obras anteriores.

Os animo a que os acerquéis al cómic memorialista como forma de conocer nuestra más reciente historia.

Publicado en el Nº 347 de la edición impresa de Mundo Obrero septiembre 2021

En esta sección

Bond también hubiera muerto empalmadoPresentación y coloquio en torno al libro (Akal) '¡No pasarán! Biografía de Dolores Ibárruri, Pasionaria', de Mario AmórosDinero y literatura cogidos de la mano en el Premio PlanetaCazar a Angela DavisMovilizaciones contra las privatizaciones en la Universidad de Granada

Del autor/a

La Memoria Democrática contada viñeta a viñetaLa Reforma Laboral en Euskadi: "Necesitamos unidad de acción sindical"