Chile de lutoPatricio Manns

El Siglo (Chile) 26/09/2021

La cultura chilena está de luto. El pueblo está triste. El fallecimiento de un notable escritor y compositor, con una obra vinculada a la historia, la tierra y el pueblo de Chile. También ejerció como periodista y fue un destacado militante comunista. “Chile le debe -al menos- una de las más grandes distinciones: el Premio Nacional de Literatura o el Premio Nacional de Música”.

El país está de luto. La cultura chilena está de luto. El pueblo está triste. Este sábado 25 de septiembre falleció un ícono de la cultura popular, autor de bellezas literarias y musicales que dan cuenta de la historia y de la vida del país.

A los 84 años murió Patricio Manns de Folliot, luego de prolongados problemas de salud agravados los dos últimos años. Marcel Dupin, representante de Manns, explicó que el escritor y compositor falleció durante la mañana, acompañado de su hija Liselotte Johanna Manns. “Había estado con una descompensación y estaba con un diagnóstico reservado”, indicó. Su hija expresó a la prensa que “él estuvo consciente hasta el final, se fue en paz, a las 09.20 de la mañana, tranquilo y sabía lo que le estaba pasando. El consuelo que me queda es que se fue muy tranquilo, tomado de mi mano y rodeado de su familia”.

Patricio Manns nació en Nacimiento el 3 de agosto de 1937. De padre suizo-alemán y madre francesa, a los 14 años publicó por primera vez poemas en el diario El Colono de Traiguén. En Memoria Chilena se informa que “en 1963 escribió su primera novela, Parias en el Vedado, que reescribió años después con el título La noche sobre el rastro, ganando con ella el premio Alerce, de la Sociedad de Escritores de Chile, en 1967”. Manns se dedicó al periodismo y trabajó en el diario La Patria, de Concepción, en la radio de la salitrera en María Elena y en Radio Balmaceda y a lo largo de su vida colaboró en diversos medios populares. Desde joven escribió y compuso. Entre sus obras musicales están Arriba en la Cordillera, El cautivo de Til Til, Valdivia en la Niebla, No cierres los ojos, Palimpsesto, Vuelvo, Sambalandó. Y entre sus libros: Buenas noches los pastores, Violeta Parra: La guitarra indócil, Currículum Mortae, La Revolución de la Escuadra, Actas del Alto del Biobío, y Actas de Marusia.

Patricio Manns trabajó en muchos proyectos y actividades junto a Víctor Jara, Inti Illimani, Rolando Alarcón, los Parra, René Largo Farías, Karaxú, Luis Advis, fue un fiel creador y representante del Nuevo Canto chileno. Apoyó todas las iniciativas culturales durante el Gobierno de Salvador Allende, continúo su obra y su lucha en el exilio peleando contra la dictadura y siempre estuvo vinculado a las batallas culturales, sociales y populares.

Fue un destacado militante del Partido Comunista y vocero en el exterior del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Fue autor del himno del FPMR. En los sesenta tuvo simpatías con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y le dio clases de historia a Miguel Enríquez.

Deudas pendientes con Pato

José Luis Córdova. Periodista. Chile tiene una deuda más desde este sábado 25 de septiembre con la partida de Patricio Manns.

Escritor, compositor, cantante y guitarrista, este artista es y será mucho más que todo eso. Fue un patriota “rodriguista”, entendido aquello como un chileno revolucionario en el arte y la política, adversario de la tiranía pinochetista y crítico de la interminable transición a la democracia.

Chile le debe -al menos- una de las más grandes distinciones: el Premio Nacional de Literatura o el Premio Nacional de Música. Merecimientos para ellos tiene de sobra y es reconocido mundialmente por sus obras escritas o interpretadas por sus congéneres, autores o admiradores desde una generación que vivió los mil días de la Unidad Popular con el Gobierno de Salvador Allende.

Si me permiten, quiero recordar al Pato que conocí en los años 60 en la sede de Los hijos de Chiloé, donde concurría con su amigo Vásquez, compositor y guitarrista que partió a Francia antes que todos los que posteriormente fuimos arrastrados al exilio.

Junto a Silvia Urbina vivió una juventud tumultuosa, bohemia, pero creativa con mucho compromiso con el amor y con las convicciones. Se convirtió -como se sabe- en un referente de la Nueva Canción Chilena, junto a Violeta y Víctor y sus inolvidables temas musicales como “Arriba en la cordillera”, “El cautivo de Til Til”, íconos actuales de nuestra nacionalidad.

Tras el brutal golpe de estado de 1973, volví a verlo en Buenos Aires, donde conoció y enamoró a Alejandra, su compañera de las últimas décadas y con la cual compartieron alegrías y dolores, triunfos y derrotas. Nos encontramos más tarde en la aldea de Annecy, en la frontera franco-suiza donde vivía y me hizo conocer la poderosa voz de Leo Ferré, el cantante anarquista francés y me interpretó su himno al Frente Patriótico Manuel Rodríguez y los primeros esbozos de su canción “Vuelvo”.

Quedó pendiente un viaje a Punta Arenas y debo reconocer que tampoco lo visité en Concón, aunque le hice ver nuestro pesar por la partida de Alejandra que, de alguna manera, nos alertó a todos sobre la posibilidad de un final que, afortunadamente, no fue en solitario gracias a la angelical cercanía de su querida hija, que lo acompañó hasta este doloroso final.

La cultura chilena ha perdido a otro grande y septiembre vuelve a marcar con luto el devenir del arte en Chile desde el golpe: la muerte de Neruda y, hace 10 años, la de José Miguel Varas y ahora la de nuestro Pato a quien despedimos con especial dolor porque merecía sentir el cariño que hoy todos estamos más que dispuestos a brindarle. Pero él hubiera querido ser reconocido en vida, como debió ser.

Arriba en la Cordillera

Eduardo Contreras. Abogado. Recuerdo el Paso de Atacalco, provincia de Ñuble, capital de Chillán de donde provengo. Un paso que había sido famoso en aquellos años por el ingreso ilegal desde Argentina de ganado vacuno, además de otros bienes muebles. Y era también el nombre de uno de los hermosos temas conocidos que en los años sesenta del pasado siglo XX nos regalaba la bella voz de un joven artista revolucionario, Patricio Manns.

Entonces estuvo en todas, no se perdía ni una. Cuantas veces nos regaló su arte, solo o acompañado, allá en el escenario que levantábamos para las campañas políticas, en las escaleras del edificio municipal frente a la plaza de armas chillaneja. Pero no era sólo en nuestra zona, era en todas partes, por todo Chile, con generosidad ilimitada. Eran también los años de Víctor Jara, de Inti Illimani, de Quilapayun, y también de otros más tarde como Illapu.

Un tiempo inolvidable para el pueblo chileno.

Vendría luego el brutal genocidio desatado por las distintas organizaciones de la derecha política y económica con el respaldo de fuerzas armadas cobardes y antipatrióticas que no dudaron en disparar contra un pueblo indefenso.

Y entonces el largo exilio de muchos años. Durante el que Patricio no dejaba de cantar y de crear. Y de apoyar abiertamente la justa causa antifascista del pueblo chileno, llegando a ser vocero del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).

Finalmente el retorno a la patria herida, a luchar, a cantar.

Se nos ha ido Patricio Manns, pero ahí está y seguirá estando: arriba, muy arriba, en la Cordillera.

Fuente: elsiglo.cl

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