DOCUMENTOS PARA UN CENTENARIO PCE 1921-2021Resoluciones del Pleno ampliado del Comité Central del PCE (noviembre de 1963)

Francisco Erice. Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM) 29/09/2021

Presentación del documento nº 45.

Con la sangre de Grimau aún caliente, el nuevo estallido de huelgas mineras en Asturias y León y el conflicto en ciernes con un sector importante de sus intelectuales, el PCE celebraba un nuevo Pleno de su Comité Central en el otoño de 1963. Las Resoluciones aprobadas en dicha reunión, complementadas con el -más extenso- Informe del secretario general, muestran un claro refrendo de las posiciones previas del partido en el ámbito nacional e internacional. El texto aquí reproducido permite constatar las líneas de continuidad y el progresivo despliegue de la política adoptada en 1956 y reafirmada en el VI Congreso.

La mera repetición de las huelgas mineras, aunque no llegaran a alcanzar el impacto o la intensidad de las del año anterior, se entendía como un avance significativo hacia la Huelga General Política, que requería profundizar en los procesos de unidad de las fuerzas antifranquistas. La dirección del PCE saludaba los avances en lo que aún se envolvía bajo la denominación de Oposición sindical (es decir, la proliferación de las comisiones obreras y la acción de enlaces y jurados fieles a los intereses de los trabajadores). También insistía en el fortalecimiento de la organización partidaria, pese a un despliegue represivo que culminaba con las ejecuciones de Grimau y lo anarquistas Granados y Delgado, amén de las torturas a mineros asturianos valientemente denunciadas por un numeroso grupo de intelectuales, que venían a desmentir la supuesta “liberalización” exhibida por el régimen.

Pero, sobre todo, el grueso de la Resolución se centraba en los intensos debates y las disensiones en el movimiento comunista internacional, entre las posiciones mayoritarias favorables a las tesis soviéticas y las minoritarias encabezadas por China. La posición española en el enfrentamiento se mantuvo inconmoviblemente alineada con los planteamientos de la URSS, no sólo por la identificación tradicional del comunismo español con la “patria del socialismo” sino también por la particular aprobación en el PCE de los cambios generados con el XX Congreso del PCUS.

Los comunistas españoles reprochaban a los chinos su política de división del movimiento internacional y su fomento de las escisiones en los diversos partidos comunistas nacionales (también en el español, con consecuencias -dicho sea de paso- poco importantes). Particularmente, rechazaban las tesis chinas de la posibilidad de una guerra nuclear en el paso al socialismo o las críticas que los dirigentes del PCCh planteaban a las tesis del XX y XXII Congreso (la denuncia del “culto a la personalidad”, la coexistencia, la posibilidad de la vía pacífica al socialismo, etc.). Volver a las posiciones anteriores al XX Congreso representaba, a juicio del PCE, un retroceso inaceptable al más viejo y estéril dogmatismo. Y más en unos momentos en que maduraban, en los países de Europa occidental, las condiciones para la formación de amplias alianzas antimonopolistas y la movilización social amplia para la defensa de la paz y la ampliación de la democracia, en un sentido favorable a los avances sociales.

En España, la posibilidad (que no la seguridad) de una “vía pacífica” venía avalada por el desarrollo de nuevos sectores antifranquistas, entre los cuales se destacaban los católicos, a los que el PCE veía incluso como posibles aliados para una futura transformación socialista: “si en nuestra marcha hacia la supresión de la explotación -se dice en la Resolución-, con la hoz y el martillo como enseña, otros nos acompañan con la cruz en alto, nosotros les damos la bienvenida”.

En apoyo de sus tesis, el CC del PCE presentaba experiencias propias como la de la guerra civil de 1936-1939 en que -se decía- “el Poder republicano adquirió el carácter de un régimen de democracia popular, con una coalición de Partidos que se apoyaban en el Parlamento”. Pero, sobre todo, invocaba la tesis de la diversidad de caminos al socialismo, insistiendo en la conveniencia y la posibilidad de la “vía pacífica” para España. La aplicación no esquemática sino creativa del marxismo-leninismo suponía la más amplia liberta de crítica en el partido, superando las condiciones del “culto a la personalidad”, y el reconocimiento de que, como ya señalara Lenin, la dictadura del proletariado podía adquirir en otros países formas muy distintas de la rusa. Aunque de forma aún cautelosa, algo más audaz en el Informe de Carrillo que en la Resolución final, se señalaba en el Pleno que el proceso ruso era resultado de la situación específica de este país, y que en la propia edificación del socialismo se producían contradicciones que era necesario abordar sin tapujos -como se decía en el Informe- y no silenciarlas “como el pequeño burgués avergonzado oculta una realidad secreta”. Las posiciones críticas de los años posteriores sobre el “socialismo real” no aparecen aún desplegadas, pero los acentos críticos y sugerencias de estas frases, sin que quepa magnificarlos, no dejan de ofrecer resonancias y anticipaciones de posturas más explícitas en los años posteriores.

>> [PDF 4,4 MB] Documento Nº 45. Pleno ampliado del Comité Central del Partido Comunista de España (Noviembre de 1963)

En esta sección

Fundación del Sindicat Democràtic d’Estudiants de la Universitat de Barcelona (SDEUB), marzo de 1966. Declaración de Principios y ManifiestoDeclaración del Partido Comunista de España sobre los acontecimientos de las últimas semanas (marzo de 1965)Intervención de Fernando Claudín en el debate del Comité Ejecutivo celebrado en Praga. Marzo de 1964Gracias, Rivas-Vaciamadrid. ¡Hasta el año que viene!Rebeldía en Badajoz como homenaje a Matilde Landa

Del autor/a

Declaración del Partido Comunista de España sobre los acontecimientos de las últimas semanas (marzo de 1965)Resoluciones del Pleno ampliado del Comité Central del PCE (noviembre de 1963)'Franco, no; Asturias, sí'. Sobre las huelgas mineras de Asturias. Hacia la Huelga Política (septiembre de 1962)Sobre la Reconstitución de la Unión de Juventudes Comunistas (Octubre de 1961)Declaración del PCE sobre las elecciones sindicales y la organización y las luchas obreras (Diciembre de 1960)