La Retranca

La cumbre pacifista, feminista y ecologista de la OTAN en Madrid El brazo armado del Imperialismo debatirá sobre la actuación conjunta ante “la amenaza” de Rusia y China y planificará la expansión en Africa, pero elegirán una mujer y apostarán por las guerras sostenibles. Marketing al servicio del capital militarizado

Dolores de Redondo 01/10/2021

Por si alguien no se ha enterado, la próxima cumbre de la OTAN se celebrará en Madrid en 2022. No se trata de una cumbre cualquiera ni una fecha al azar. El próximo año se cumplirán 25 desde la primera reunión de esta organización en nuestro país y cuarenta desde la entrada de España en la Alianza Atlántica. La última vez que España ejerció de país anfitrión fue en 1997, con Aznar en el gobierno, unos meses después de que el Congreso de los Diputados aprobase la integración de España en la estructura militar de la Alianza con los votos a favor de PP, PSOE, PNV y CiU. Tan solo una década antes se había decidido en referéndum que España permaneciese en la OTAN bajo la condición de no integrarse en su estructura militar. Pero ya sabemos que, especialmente con respecto al tema de la OTAN, el PSOE lleva se el premio Nobel de travestismo político.

No es cuestión baladí que la celebración de la cumbre 2022 se celebre en España, teniendo en cuenta que IU (nacida en 1986 al albor de la campaña por el NO para el referéndum) y el PCE, dos fuerzas tradicionalmente opositoras a la propia existencia de la OTAN, forman parte del gobierno de coalición. Menos aún cuando en la cumbre se tomarán decisiones de especial trascendencia. Porque la cumbre de Madrid dará luz verde al nuevo Concepto Estratégico que sustituirá al aprobado en Lisboa 2010, marcando los objetivos y los pasos a seguir por la estructura armada para los siguientes diez años. La OTAN, brazo armado de las ambiciones imperiales de los EE.UU. y los privilegios de la élite europea, siempre ha fingido procurar la paz mientras provoca, promociona y gestiona las guerras. Siguiendo esa línea constructiva, la Casa Blanca anuncia que en Madrid se discutirán las "políticas y acciones agresivas de Rusia" y "los desafíos que plantea la República Popular China" a la seguridad de los países miembros. La estrategia con respecto al país asiático, por tanto, ocupará un espacio central en la cumbre, para que EE.UU. garantice el apoyo incondicional de sus adláteres en su intento de superar su complejo de inferioridad con China.

El cónclave ratificará la “visión 360º”, que culmina la paranoia militar de la OTAN viendo enemigos en todas partes procedentes de todas direcciones. Por eso pretende atender las amenazas militares, terroristas, económicas, tecnológicas o ecológicas interveniendo en cualquier lugar del planeta por el motivo que le venga en gana. En ese afán de expansión dirigirá su mirada a África, instalando incluso una base de formación militar en el Magreb para intervenir directamente en el continente contra el terrorismo, el yihadismo y el tráfico de armas y drogas que ellos mismos alientan o promocionan.

Si la OTAN canta la paz al ritmo marcado por las bombas, en Madrid su contrapropaganda pretenderá mostrar sus supuestas inquietudes feministas y ecologistas. No se sabe quién sustituirá al noruego Jens Stoltenberg en la secretaría general de la Alianza, pero sí se sabe que en la capital española será elegida una mujer. Su adaptación al medio no es algo nuevo. En 1995, la organización se permitió nombrar a un “socialista español” “expacifista” bajo cuyo mandato se bombardeó Yugoslavia a las órdenes de EE.UU., que mantiene el mando militar desde su fundación en 1949. Para más desfachatez, dice la Alianza que en la cumbre se planteará la lucha contra el cambio climático con el objetivo de reducir las emisiones de carbono de los ejércitos. El asunto es digno de un monólogo de Gila: “¿Es el enemigo? Pues no se quejen tanto, que les estamos matando con balas biodegradables”.

En este país de ideas desteñidas e izquierdas postmodernas, no faltará quien pretenda vender la cumbre de la OTAN en Madrid como un espaldarazo al gobierno de coalición en plena desestabilización de la extrema derecha. La propaganda oficial destacará la voluntad de cambio y evolución en la Alianza por elegir una mujer como secretaria general e implicarse en la lucha contra el cambio climático. Haga lo que haga y diga lo que diga, la OTAN seguirá siendo el brazo armado del imperialismo. Por eso gritamos OTAN NO, hoy más que ayer pero menos que mañana.

— Y digo yo... ¿aquí no haría falta una Revolución?

— Y luego, ¿por qué me lo preguntas?

Publicado en el Nº 347 de la edición impresa de Mundo Obrero septiembre 2021

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