La conciliación, una quimera en Mercadona

André Abeledo Fernández. Delegado de Personal de la CIG en Mercadona / A Coruña 04/10/2021

Vivimos una realidad donde la conciliación de la vida laboral con la personal es una utopía, cuando no una quimera.

Los distintos gobiernos se llenan la boca con la palabra conciliación pero la clase trabajadora vive en la realidad, no sobre el papel mojado de las teorías sin medidas efectivas.

Como delegado de personal de la Sección Sindical de la CIG en Mercadona, formo parte del grupo de trabajadoras y trabajadores que venimos denunciando el horario laboral flexible que es otro atentado contra la conciliación familiar.

Desde la CIG hablamos de los turnos de trabajo que varían a conveniencia de la empresa e imposibilitan la conciliación de la vida personal con la laboral a todos los niveles.

El derecho a tener una reducción de jornada por conciliación familiar fue convertido en papel mojado por la acción y por la inacción de los distintos gobiernos.

En el caso de Mercadona entendemos muy grave la existencia de parrillas horarias firmadas con los sindicatos amigos de la empresa. Unas parrillas horarias que priorizan sin disimulo las necesidades de las tiendas por encima de las necesidades del menor o de la persona dependiente que necesite los cuidados. La existencia de estas parrillas horarias es en si mismo una vergüenza y en la práctica significa de hecho atentar contra la base del derecho a la conciliación y de su utilidad.

Cuando estamos hablando de una reducción de jornada para el cuidado de los hijos o de un familiar, el cambio de horario debería ser siempre solicitado por él trabajador y no "sugerido" por la empresa.

Tampoco Mercadona decidió dar el paso de ampliar la reducción de jornada por el cuidado de los menores de entre 12 y 14 años, todo quedó en un paripé con cambio de contrato incluido donde la trabajadora o el trabajador tiene que adaptarse a las necesidades de la tienda, dejando las necesidades del menor a un lado y haciendo de esta medida un sin sentido.

Mercadona y sus sindicatos de cabecera venden el éxito de librar dos días a la semana a base de hacer más horas los cinco días de trabajo, algo que es positivo pero a costa de ceder en todo lo demás, de no tener un horario fijo, pues está flexibilidad horaria es un paso atrás a la hora de organizarnos, de tener una vida. Cada mes un nuevo horario, cada día un horario diferente. ¿Cómo puede un sindicato vender eso como un avance?

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