Lucha de Pases

La Convención del PP y las viejas y nuevas gloriasLa aznaridad siempre vuelve 'Siempre se vuelve al primer amor' Carlos Gardel

Ángel Cappa 04/10/2021

Cuando el PP se ve debilitado o desanimado o acorralado por otra fuerza aun más a la derecha o mejor dicho, más directamente fascista que ellos y también cuando la ola de corrupción en sus filas está a punto de comprometerlo demasiado, acude al baúl de los recuerdos.

Desempolva a su figura de todos los tiempos, que resurge triunfante y combativo, ya sin hablar catalán en la intimidad, ni hacerse el mexicano, aunque todavía sin saber que no había armas de destrucción masiva en Iraq y con el orgullo de la foto de las Azores en su papel de obediente sub-emperador.

José María Aznar, señoras y señores, con su pinta de pijo presumido y su poquedad –al decir de Vázquez Montalbán- disimulada por su morrito altivo, siempre dispuesto a lanzar la mayor estupidez como si fuera una sentencia sabia.

Por ejemplo que el indigenismo es el nuevo comunismo. Ofendido porque los conquistados se resisten a vanagloriar a los conquistadores y no valoran el esfuerzo que hicieron para ir hasta el nuevo mundo a dejar el legado que dejaron. E insisten en la leyenda negra de millones de indígenas asesinados y toneladas de oro y plata llevadas al imperio. Y desconocen el aporte enorme de la civilización a cambio de tan poco precio. Por no hablar del catolicismo que acercaron con la cruz detrás de la espada, a tantos infieles desagradecidos.

Pero no está solo el gran maestro pepero. En estos tiempos modernos lo acompaña su mejor alumna. La que mejor interpreta y repite la sarta de idioteces magistrales, como si fueran enseñanzas bíblicas.

Isabel Díaz Ayuso, señoras y señores, que de gira por EEUU, el país de los dueños del circo y de sus pensamientos nobles, como nadie reparó en ella ni aquí ni allá, quiso gritar presente y qué mejor que continuar con la diatriba del jefe y reprender, ella también, a los indigenistas-comunistas que a falta de carabelas, la toman con los inocentes empresarios españoles. Otra vez la incomprensión hacia los nuevos conquistadores que sin espadas ni cruces, igual llevan el progreso y la modernidad a esos países incultos a cambio de unos miles de millones de dólares y euros que ellos no sabrían utilizar atrasados como son y están. Se quejan, encima, de que contaminan sus tierras y su aire impunemente, como si eso fuera lo importante. No saben apreciar lo bueno y por eso dañan la españolidad. ¿O acaso Andrés viene de los aztecas?, preguntó la aznaridad “cejijunta y plana” como decía Vázquez Montalbán. Y López de los mayas, agregó con ironía estúpida el emir de la derecha neofascista española.

Eso. Nos llevamos el oro, la plata, y todo lo demás. Ahora los dólares y contaminamos un poquito de nada los ríos y el aire, pero les dejamos el idioma y los nombres y apellidos. ¿Qué más quieren estos indigenistas-comunistas?

A la derecha de la derecha y del Padre

Para colmo al Papa se le ocurre pedir perdón por las atrocidades que cometió la Iglesia católica en época de la primera conquista. ¿Dónde vamos a parar? “Yo no pienso pedir perdón” afirmó José Mari frunciendo enojado el morrito pijo y con el dedo índice amenazador. “Lo diga quien lo diga”, agregó ante el delirio de la concurrencia entregada y la mirada embelesada y admirada de un Pablo Casado eufórico y más derechista que nunca. “Lo diga quién lo diga”, recalcó el gran jefe ante el éxito de su advertencia por elevación al papa, a ver quién es el que manda aquí.

Por su parte Casado apeló a las recetas más ultras de la derecha en la Convención de Valencia: la gloria de la hispanidad en la conquista de América, contra el derecho al aborto, lealtad al rey, contra la memoria histórica del social-comunismo, por una ley que asegure la enseñanza de la lengua española en todo el país, a ver si se enteran los catalanes y los vascos, no tanto los gallegos que se les entiende, son menos revoltosos y votan al PP, etc. Y repitió más de 50 veces la palabra España, acentuando y alargando la “s” para que suene más española todavía y así demostrar a Isabel Díaz Ayuso quien es más español y más candidato, para que se vaya bajando del sillón presidencial, que la lideresa madrileña mira con simpatía.

La aznaridad ha vuelto. Siempre vuelve, igual que el faro iluminador del gurú José Mari, que aparece cuando es necesario, para señalar el camino de la derecha con la firmeza de sus convicciones franquistas de toda la vida y su defensa, faltaba más, del capitalismo y el derecho de los capitalistas de aprovecharse del esfuerzo de las mayorías, por ser más inteligentes, más apuestos, de mejores modales, más ambiciosos, más católicos que este papa comunista y más españoles. O sea.

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