Documentos para un centenario PCE 1921-2021Intervención de Fernando Claudín en el debate del Comité Ejecutivo celebrado en Praga. Marzo de 1964

Eduardo Sánchez Iglesias. (*) 10/10/2021

Presentación de documento nº 46. El PCE y la polémica Claudín-Semprún cincuenta años después

Presentación.

En marzo de 1964 se desató en el seno del Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España (PCE), una de las crisis más importantes que éste haya sufrido en su historia, dando lugar al momento que más se ha debatido de teoría marxista, de estrategia y tácticas políticas, no solo dentro del Partido, sino en la izquierda española en general.

A raíz de las discrepancias mantenidas dentro de la dirección comunista, se produjo el debate más completo y profundo que ha existido sobre el proceso de modernización capitalista llevado a cabo a finales de los años cincuenta y la década de los sesenta bajo la dictadura franquista. La importancia del desarrollismo reside en ser un periodo fundamental para la compresión de muchos de los aspectos centrales del capitalismo español contemporáneo, tales como la inserción en la economía mundial, la industrialización tardía, el atlantismo, la centralidad de la banca y el mundo financiero o la especialización turística, el vaciamiento de las zonas rurales y el surgimiento de una moderna estructura de clases capitalista; bases de un modelo de país que entró en crisis en 2008 y que se encuentra hoy por redefinir.

Interés del debate.

Los motivos antes señalados, explican por qué la crisis Claudín-Semprún suscita un interés considerable que ha ido más allá de los estudios de historia del PCE. Dicha polémica anticipó aspectos de la práctica política que el PCE siguió años después, pero también presentó rasgos del discurso canónico que, sobre todo en la década de los ochenta y noventa, vino a legitimar la transición y el sistema político resultante, en torno a la posición de dos de los intelectuales españoles más relevantes en las primeras décadas de la democracia, como fueron Claudín y Semprún.

El debate protagonizado por los miembros del Comité Ejecutivo del PCE Fernando Claudín y Jorge Semprún y del Comité Ejecutivo del PSUC Francesc Vicens, concluyó con la expulsión de éstos del Partido en 1965, en una polémica teórica y política que contó con la activa participación de Santiago Carrillo, Secretario General en aquél momento del Partido Comunista, uno de los políticos más relevantes de la historia política española contemporánea.

Además de los señalados anteriormente, y apenas mencionados por la historiografía habitual que sobre el debate existe, participaron también otras figuras relevantes de la historia política española como Dolores Ibárruri Pasionaria, el general del Ejército Popular Enrique Lister, el diputado republicano Antonio Mije, el miembro del Gobierno republicano Manolo Delicado, intelectuales como Ramón Mendezona, el economista y futuro diputado y redactor de los Pactos de la Moncloa Tomás García (Juan Gómez), el futuro diputado nacional Ignacio Gallego o el histórico líder de los comunistas catalanes Gregorio López Raimundo.

En relación a lo mencionado anteriormente, comentar como el debate vuelve a ser reivindicado en la actualidad por diferentes analistas, periodistas e intelectuales, señalando por su importancia y éxito editorial el libro Aquí no hemos venido a estudiar (Arpa, 2020) del periodista Enric Juliana, quien defiende la vigencia del debate entre Claudín, Semprún, Santiago Carrillo y otros miembros de la dirección comunista, como precedente necesario para afrontar el urgente debate sobre la crisis en España.

El inicio del debate.

La existencia en el seno de la dirección de dos visiones acerca de la valoración de las jornadas de movilizaciones convocadas por el PCE en 1958 y 1959, así como del futuro de la dictadura después de la huelga de los mineros asturianos de 1962 y el Estado de excepción tras las movilizaciones contra la ejecución de Grimau, abrirán la polémica en el Comité Ejecutivo, que en forma de crisis, irrumpe plenamente en 1964.

Del 27 de marzo al 2 de abril de 1964, el Comité Ejecutivo del PCE enfrentó su mayor crisis, al manifestarse dentro del órgano, dos posiciones políticas cada vez más divergentes, que podrían resumirse en las posiciones que pedían revisar la posición del PCE respecto de asuntos políticos importantes, defendidas por Claudín y Semprún, y la que defendía mantener unos análisis considerados como acertados, posición defendida por Santiago Carrillo y predominante en el resto del Comité Ejecutivo.

El conjunto del debate se desarrolló en once sesiones, con cerca de quinientas páginas de trascripción de las grabaciones del debate. La reunión plenaria del Comité Ejecutivo tuvo lugar en el Palacio de Zbraslav (Praga), con la asistencia de la totalidad de sus miembros, exceptuando la de Simón Sánchez Montero, en prisión desde su detención en 1959. Tras una breve introducción de La Pasionaria, Fernando Claudín expone sus tesis durante cuatro horas. Las sesiones del Comité Ejecutivo finalizan el 2 de abril con la aprobación de la Resolución de expulsión, la cual fue aprobada por doce votos a favor y dos en contra.

El contenido político de la polémica.

Tras las jornadas de movilizaciones convocadas por el PCE en 1958 y, en especial, el fracaso de la que era la máxima expresión de la política del partido, la Huelga Nacional Pacífica de 1959, Fernando Claudín y Jorge Semprún (ambos organizadores de la misma en el interior), fueron conscientes del “divorcio” entre los análisis y previsiones que el partido hacía sobre el régimen franquista y las condiciones políticas, y la realidad de la situación política y económica del país.

Para Claudín y Semprún, la política del PCE vendría marcada por un subjetivismo, cuyo voluntarismo trajo consecuencias, en opinión de Claudín, puesto que el fracaso de la HNP se dio en el momento más delicado para la dictadura, denunciando que el voluntarismo del partido llevó a unas movilizaciones, que con su fracaso, ayudó a la consolidación del régimen al constatar que “las fuerzas de la oposición no estaban aún en condiciones de la imponer un cambio político”.

La posición oficial de la dirección del PCE partía de un análisis catastrofista de la situación económica y social de España y subvaloraba la fuerza real de la dictadura, entendiendo que la oligarquía y el resto de clases dominantes estaban en una situación de mayor debilidad que la vivida en 1939 y 1945.

Asimismo, el debate mantenido, en especial entre Claudín y Tomás Garcia, no se trataba de un mero debate teórico, tenía importantes connotaciones políticas. El tipo de evolución socio-política o las mismas propuestas de cambio dependían de una parte de esta evaluación, al debatirse en qué medida España era una economía capitalista desarrollada o, por el contrario, era una economía que conservaba rasgos semifeudales, así como la evaluación de cuáles eran las fuerzas económicas más dinámicas y cuáles las más retrógradas.

La posición mayoritaria del PCE, entendía que el régimen franquista representaba los intereses de una oligarquía retrógrada, que frenaba las fuerzas productivas, posibilitando la formación de una amplia alianza antimonopolista que acabaría con la dictadura bajo la hegemonía de la clase obrera. Para Claudín, en cambio, el franquismo representaba un modelo dictatorial compatible con la modernización y el crecimiento económico capitalista, una variante del modelo de capitalismo monopolista que, con mayor o menor radicalismo, dominaba en la mayor parte de economías capitalistas occidentales, que permitiría la progresiva evolución de la dictadura hacia formas más o menos democráticas que implantaría un modelo económico de economía mixta a la europea, siendo el objetivo principal del PCE asegurar que dicho cambio condujese a la democracia, bajo la cual el partido iniciaría un lento proceso de acumulación de fuerzas.

Así, las tareas y prioridades del PCE eran diferentes. Para el sector mayoritario del CE, las tareas del partido cara a la revolución en España pasaban por dos fases: una dirigida a acabar con la dictadura por medio de una alianza antimonopolista y antifeudal que, tras un periodo de transición centrada en la liquidación de las bases materiales del poder del capital monopolista, abrirían una segunda, orientada al socialismo. Claudín entendía que dicho planteamiento aislaría al PCE de las capas medias y sectores populares menos conscientes de la clase obrera, al considerar que no se daban las condiciones para el triunfo de una alianza antimonopolista liderada por la clase obrera, lo que situaría al partido en una posición marginal, dividiendo Claudín y Semprún las tareas del PCE en tres fases: la liquidación de la forma fascista del Estado, la transformación democrática liderada por una coalición antimonopolista y la toma del poder por dicha coalición bajo hegemonía de la clase obrera dando comienzo a la revolución socialista.

La mayoría de los estudios hechos con posteridad, dan la razón al análisis realizado por Claudín y Semprún como el más adecuado a la realidad que vivía España en aquel momento. Sin embargo, cabría señalar la crítica al carácter mecanicista del cambio social defendido por Claudín, donde las transformaciones serían el resultado de una inalterable secuencia de fases donde la sociedad juega un papel pasivo, posición que permitiría entender el papel asignado a Claudín de antecedente de los discursos legitimadores de la Transición en su versión más canónica.

A pesar de su derrota, el análisis realizado por Claudín y Semprún sigue siendo considerado uno de los más correctos del régimen franquista y de los cambios operados en la sociedad española durante el desarrollismo, algo que sorprende si se tiene en cuenta el carácter clandestino del PCE y la poca perspectiva con la que contaban unos análisis realizados pocos años después de puesto en práctica el Plan de Estabilización.

Claudín y Semprún no solo realizaron un penetrante análisis de la realidad española y europea, sino que ciertos aspectos de sus tesis serían asumidos por el PCE, como la adopción de las tres etapas adoptada en el Manifiesto Programa de 1974, así como la política del Pacto por la Libertad.

La crisis de 1964 fue probablemente el mayor intento de aproximación a la compleja realidad del franquismo y de lucha contra la dictadura que existió en el PCE, dando lugar a uno de los episodios de mayor debate político en la historia de la izquierda española hasta hoy.

(*) Profesor del Dpto. de Historia, Teorías y Geografía Políticas (Universidad Complutense de Madrid); Director de la FIM

>> [MP3 73,5 MB] Documento Nº46. Intervención de Fernando Claudín en el debate del Comité Ejecutivo celebrado en Praga. Marzo de 1964

En esta sección

Fundación del Sindicat Democràtic d’Estudiants de la Universitat de Barcelona (SDEUB), marzo de 1966. Declaración de Principios y ManifiestoDeclaración del Partido Comunista de España sobre los acontecimientos de las últimas semanas (marzo de 1965)Intervención de Fernando Claudín en el debate del Comité Ejecutivo celebrado en Praga. Marzo de 1964Gracias, Rivas-Vaciamadrid. ¡Hasta el año que viene!Rebeldía en Badajoz como homenaje a Matilde Landa

Del autor/a

Intervención de Fernando Claudín en el debate del Comité Ejecutivo celebrado en Praga. Marzo de 1964No leer a Gramsci en vanoLa obra de Marx y Engels y las polémicas de los marxistas en la década de los setentaEl marxismo de Rosa LuxemburgoHegel: terror y revolución