Quesquesé la cultura

Hay que seguir leyendo en voz altaEl espíritu de Embajadores Nacho Blanes, a través de sus personajes, cuenta una historia de la Transición en la que sus protagonistas nada tienen que ver con las vidas (políticas) de los figurones que se apuntaron a organizar la Transición

José María Alfaya 12/10/2021

El espíritu de embajadoresNacho BlanesLibros Indie, 2021

Nacho Blanes, maestro de primaria en Leganés (entre otras actividades sugestivas en las que se ocupa), ha publicado una novela (*) en la que a través de sus personajes, de lo que dicen, de lo que callan y de lo que les sucede, nos podemos hacer una idea de la Transición que desmonta el mito al que habitualmente se recurre para transmitir el relato edulcorado de un periodo histórico tan complicado… y tan sangriento.

No nos encontramos ante el texto elaborado por un historiador muy profesional como sucede cuando leemos al siempre fascinante Francisco Erice en cualquiera de sus potentes y valientes análisis y/o conclusiones sobre los aspectos más complejos de la reciente historia política española, que ahí es nada escribir sobre torturadores y torturados, sobre una militancia que hasta puede parecer una religiosidad, en fin, tratar de la imagen, autopercepción, memoria e identidad colectiva de los comunistas españoles y de tanta estrategia para encontrar una salida al franquismo amenazado de muerte por la de Franco. Como opina Ruiz Panadero en su artículo La Transición española: “El franquismo experimentó una crisis durante sus últimos años. Esta fue esencial para que, tras la muerte de Franco, se hiciera inviable el mantenimiento del régimen del 18 de julio. En ella confluyeron factores como la crisis económica mundial a partir de 1973. También las tensiones internas en las élites políticas, la presión internacional y el aumento de los movimientos sociales”. Blanes, en cambio, a través de sus personajes, cuenta una historia de la Transición en la que sus protagonistas tienen anhelos políticos sencillos, los expresan casi ingenuamente, viven la represión hasta el exterminio y sufren las consecuencias de un borrado de la memoria colectiva. Nada que ver con las vidas (políticas) de los figurones que se apuntaron a organizar la Transición, por cierto, bajo una cierta supervisión de los norteamericanos y de la socialdemocracia alemana.

El hilo argumental recoge las aventuras (casi siempre en la variante de penalidades) de españolxs del común que se tropiezan con el franquismo de palabra y obra. Y la novela cuenta el recorrido vital de gentes que van desde la idea reivindicativa a la acción, de la manifestación a la tremendamente bien descrita Dirección General de Seguridad de la Puerta del Sol, de la libertad al calabozo y la tortura.

No se habla mucho de economía aunque hay referencia a la conflictividad laboral y a la carestía. Como tampoco aparecen agentes de la CIA sino guardias de la porra, matones de extrema derecha y policías enfermos de pulsión torturadora con nombres y apellidos. Lo que sí aparece es la referencia a una visión que podríamos interpretar como de una izquierda radical que no muestra simpatía por la acción política de los comunistas. Nada nuevo bajo el sol, incluso cara al sol, porque algunos párrafos de la novela donde se recoge el ¿pensar? de los matones de la extrema derecha parecen copiados del reportaje de tv de ayer mismo.

Mientras disfrutamos del proceso analítico de Francisco Erice, sobre todo cuando escribe sobre Guerras de la memoria y fantasmas del pasado. Usos y abusos de la memoria colectiva, no viene mal agarrarse a cuanto texto contribuya a hacer más verdad la consoladora afirmación del catedrático asturiano: “No es verdad que la historia la hagan los vencedores”. Intentarlo, lo intentan, sobre todo a base de silencio. Por eso hay que seguir leyendo en voz alta.

(*) EL ESPÍRITU DE EMBAJADORES. Nacho Blanes. Libros Indie.

En esta sección

Bond también hubiera muerto empalmadoPresentación y coloquio en torno al libro (Akal) '¡No pasarán! Biografía de Dolores Ibárruri, Pasionaria', de Mario AmórosDinero y literatura cogidos de la mano en el Premio PlanetaCazar a Angela DavisMovilizaciones contra las privatizaciones en la Universidad de Granada

Del autor/a

El espíritu de EmbajadoresLa estatua del legionarioCortarse la coleta (y otros dicharachos del saber popular)El orgullo de los humildesUn Rey en (para, por, de) su barrio