Documentos para un centenario PCE 1921-2021Declaración del Partido Comunista de España sobre los acontecimientos de las últimas semanas (marzo de 1965)

Francisco Erice. Sección de Hª de la FIM 13/10/2021

Presentación del documento nº 47.

Tras la liquidación más o menos traumática del conflicto en la dirección (la polémica con Claudín y Semprún), el PCE iniciaba una etapa de consolidación y expansión. 1965 fue un año especialmente prometedor, porque la movilización social experimentó un verdadero salto que volvía a disparar las expectativas de un cambio político en el país. El documento que aquí se reproduce es una Declaración del Comité Ejecutivo particularmente significativa de la euforia que generó lo que el texto caracteriza como un movimiento de oposición “de amplitud desconocida”, y que se describe como las “acciones de obreros, estudiantes, profesores y sacerdotes” preludio de la “huelga nacional” que parecía cada día más próxima.

No cabe duda de que, pese a las habituales exageraciones y el exceso de optimismo, los datos eran alentadores. Abría el camino la ofensiva y progresiva cristalización de las Comisiones obreras, manifestada sobre todo en las impactantes acciones del Metal de Madrid. Lo continuaba la verdadera revuelta estudiantil (asambleas libres, manifestaciones masivas con apoyo de algunos profesores…) que, entre otras cosas, se llevó por delante a toda una institución del régimen como era el SEU (Sindicato Español Universitario), y que fue recibida por el PCE con una mezcla de sorpresa y entusiasmo. La revitalización del “movimiento nacional” en Cataluña y el papel creciente y destacado del PSUC completaban la imagen verosímil de un país en marcha hacia la recuperación de las libertades. Si a ello se sumaban la presencia creciente de católicos antifranquistas en estas movilizaciones, no parece extraño que las perspectivas de un cambio pacífico, cimentado por una amplia alianza de fuerzas antifranquistas y articulado a través de un proceso constituyente abierto por la “huelga nacional”, poblara de nuevo los sueños y los cálculos políticos de los dirigentes comunistas.

El documento reproducido nos recuerda además algunas de las propuestas del programa del PCE para este cambio: amnistía y establecimiento de las libertades políticas y sindicales; “libertades autonómicas” para Euskadi, Cataluña y Galicia: reforma agraria y mejoras sociales para las clases populares, etc. Asimismo, se rechaza tajantemente cualquier idea de continuismo de la dictadura, pero también la restauración del “régimen legal anterior”, en favor de “una democracia nueva”, acorde con “el espíritu y los problemas de esta época”.

El PCE se presenta ante esta nueva coyuntura con la sensación haber superado el conflicto del año anterior sin excesivos costes en cuanto a su militancia, y además empeñado en establecer lazos con nuevos sectores de oposición (especialmente los cristianos) y con renovados instrumentos de encuadramiento para los jóvenes (aunque la UJC tardaba en despegar) y el frente femenino (con el Movimiento Democrático de Mujeres recién constituido).

El VII Congreso, celebrado en París en agosto de ese mismo año, reflejaba la paradójica combinación de su estricta clandestinidad y de la presencia o representación de casi todo lo que se movía en el país. Allí se hablaba de las esperanzas puestas en el nuevo movimiento obrero, de la revuelta estudiantil, de la prometedora unidad con sectores cristianos y de la creciente apertura de cauces semilegales para la protesta. Pero a la vez Carrillo, en su informe como secretario, podía presumir de haber conjurado las “desviaciones” izquierdista (pro-china) y derechista (claudinista). El partido no se subía “al carro de la liberalización”, pero los debates del año anterior no se habían producido en vano; las diferencias dentro del régimen entre liberalizadores y ultras que el secretario general creía atisbar o la aceptación de que entre el final del régimen y la etapa de “democracia política y social” podría tener lugar un tránsito de duración aún no previsible mostraban algunas cautelas, que los desarrollos posteriores en la política de alianzas y en el esquema de cambio de la dictadura a la democracia volverían a hacer aflorar.

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En esta sección

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Del autor/a

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