Documentos para un centenario PCE 1921-2021Fundación del Sindicat Democràtic d’Estudiants de la Universitat de Barcelona (SDEUB), marzo de 1966. Declaración de Principios y Manifiesto

Jordi Sancho Galán. Universidad Autónoma de Barcelona 20/10/2021

Presentación de documento nº 48.

Como afirmó Francisco Fernández Buey, la creación de los sindicatos democráticos de estudiantes no fue ni mucho menos el resultado de un día de genio, sino la consecuencia de al menos diez cursos de continuada organización y lucha estudiantil. Desde finales de la década de los cincuenta diversos grupos antifranquistas, entre ellos y, especialmente, los comunistas, habían basado su actuación en infiltrarse en el Sindicato Español Universitario (SEU). Una estrategia a partir de la cual los estudiantes demócratas conseguirán copar la base electiva, que no democrática, del sindicato estudiantil franquista hasta provocar su colapso y desaparición. Este representará uno de los principales hitos de la oposición en la universidad, consiguiendo una victoria frente a la dictadura que no era ni social ni políticamente menor. El SEU fue la única institución del régimen en desaparecer mientras duró la dictadura.

En su lucha contra el SEU, como principal representante del régimen en la universidad, el movimiento estudiantil se convertirá en una de las primeras trincheras de oposición a la dictadura, obviamente junto al movimiento obrero. Un proceso en el que cabe destacar como fundamental la estrategia de infiltración desplegada por los comunistas, el prestigio de sus delegados actuando como representantes de los intereses estudiantiles y democráticos y también la predisposición de sus militantes a asumir los riesgos que ello comportaba. Lo que en el caso de Barcelona llevará al PSUC a actuar claramente como partido dirigente. En la universidad de los sesenta, incluso para estudiantes que estaban muy lejos de los ideales socialistas, comunismo se convertirá en sinónimo de lucha por la democracia.

Fue en enero de 1966 cuando en el distrito de Barcelona se tomaría la decisión de ir hacia la asamblea constituyente del Sindicat Democràtic d’Estudiants de la Universitat de Barcelona (SDEUB), tras el triunfo de las elecciones libres y un clamoroso boicot de las oficiales. En el primer boletín de distrito de ese año, en el que se anunciaba la decisión, los delegados estudiantiles de Barcelona lo justificaban teniendo en cuenta «nuestro papel de ejemplo frente al resto de distritos», dado que, como el distrito de Madrid no había conseguido finalmente celebrar elecciones libres, consideraban que ellos eran «los únicos en estos momentos en poder ofrecer a todos los estudiantes de España una alternativa democrática». La asamblea constituyente del Sindicato Democrático se presentaba por lo tanto como un primer paso hacia la celebración de un Congreso Nacional de estudiantes, una vez cada distrito contase con su propio sindicato democrático. Y, aunque finalmente ese congreso nacional de estudiantes nunca llegó a celebrarse, ciertamente la constitución del SDEUB fue catarsis de la aparición de Sindicatos Democráticos de Estudiantes en los principales distritos universitarios. Le seguirán, especialmente, Valencia, Bilbao y Madrid, con igual significación política.

El proceso que llevó al colapso del Sindicato Español Universitario (SEU) y a la creación del sindicato democrático de estudiantes en Barcelona estuvo marcado por una amplia movilización estudiantil, al mismo tiempo que por el desarrollo de una intensa democracia de base a partir de las asambleas. Años más tarde Manuel Sacristán destacará su «autenticidad democrática […]. Aquello fue de una calidad política que no he vuelto a ver nunca, salvo acaso en pequeños grupos muy cultivados políticamente y muy homogéneos ideológicamente». También en diciembre de 1965 lo reconocía así la dirigente del PSUC Leonor Bornao, que en su correspondencia a la dirección comunista destacaba «el afianzamiento de las asambleas libres de estudiantes. La asamblea y los delegados elegidos están trabajando como auténticos representantes de los estudiantes. […] Todas las decisiones son el resultado de una amplia discusión en un espíritu auténticamente democrático».

Este mismo proceso de participación masiva y asamblearia, a la vez que, con un liderazgo fundamental de la junta de delegados, será el que marcará el proceso de redacción y aprobación de los tres textos básicos del SDEUB, aprobados en la asamblea constituyente celebrada el 9 de marzo de 1966 en el convento de los padres capuchinos de Sarriá: los Estatutos, la Declaración de Principios y el Manifiesto Por una universidad democrática. Estos dos últimos, que presentamos para la ocasión, son una buena muestra de los planteamientos sociales, culturales y políticos del movimiento estudiantil de los sesenta.

En la Declaración de Principios se plantea en primer lugar que la universidad como institución debía estar abierta y ser accesible a toda la sociedad, «no podemos aceptar las barreras clasistas existentes hoy». Además, concretaban, la universidad debía estar al servicio de la sociedad y, por lo tanto, «abierta a todos los corrientes de pensamiento» así como «acoger las lenguas y culturas nacionales y responsabilizarse de su desarrollo y consolidación». Se defendía también que la universidad debía ser pública, al mismo tiempo que autónoma e independiente. Los estudiantes barceloneses reivindicaban en este texto al universitario como «trabajador intelectual», por lo que se defendía su derecho de asociación, la participación en los órganos rectores y «disponer del derecho de huelga como recurso extraordinario […] en el ejercicio de su misión fundamental: la defensa de los intereses de los estudiantes». Se reclamaba finalmente la ligazón entre la universidad y la sociedad, entendiendo que «la universidad no puede permanecer aislada de los problemas, las aspiraciones y las actitudes de los hombres de nuestra sociedad», por lo que afirmaban «como un deber inexcusable de la universidad la defensa de la libertad donde esté en peligro, la lucha por conseguirla donde no la haya» y, en consecuencia, su solidaridad «con todos cuantos luchan por una real democratización del país».

En el Manifiesto Por una universidad democrática, cuya redacción inicial se encargó a Manuel Sacristán, se criticaba en primer lugar cómo las reformas tecnocráticas impulsadas por el régimen franquista tendían a hacer de la Universidad «una mera fábrica de especialista» al servicio únicamente de la economía, al mismo tiempo que se mantenía «la degradación de la vida cultural española como consecuencia de la emigración científica, artística, literaria y universitaria causada por la guerra civil y por la supresión de las libertades políticas y civiles». Por el contrario, los estudiantes y profesores que firmaban el manifiesto afirmaban como el progreso técnico debía ser también progreso social y vinculaban la democratización de la universidad como inherente a la de la sociedad en general. Algo que, como afirmaría Fernández Buey, hacía clara referencia al objetivo de una democracia no solamente política, sino también social y económica.

>> [PDF 124 KB] Documento Nº 48. Sindicat Democràtic d’Estudiants de la Universitat de Barcelona (SDEUB). Declaración de Principios y Manifiesto. (Marzo de 1966)

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Fundación del Sindicat Democràtic d’Estudiants de la Universitat de Barcelona (SDEUB), marzo de 1966. Declaración de Principios y ManifiestoUna historia cultural de la memoria comunista en España