Contra el talón de hierro

Exclusiva: La 'oscura doble vida' de la dueña y la periodista de The Objetive Disparos de papel: periodismo sin pruebas, ni documentos, ni testimonio acreditado, ni investigación. Todo vale para disparar contra el objetivo señalado

Pascual Serrano 12/11/2021

La periodista Katty Garat se entregó a la vida nocturna, con “fiestas y hombres en locales y pisos privados en plena pandemia”.

Fueron informes “extraoficiales” que “procedían de la revista para la que trabajaba”, sobre la base de las hojas de servicio de sus escoltas. Hablaban de la frecuencia con la que la Redactora de Política y miembro del Comité Editorial de la revista se movía “en locales privados donde entraban y salían hombres. Ni ella ni Paula Quinteros, la fundadora y CEO del grupo editorial se escondían”.

Los rumores sobre la vida disoluta de la redactora de política “venían desde siempre”, pero su declive no llegó hasta la irrupción de Paula Quinteros, que ahondó en que “Katty perdiera el rumbo y orden de su vida”.

El contexto es importante porque «había restricciones en la hostelería» y las correrías de las periodistas llegaban a Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en un escenario de llamamientos permanentes a la «responsabilidad de la ciudadanía», lo cual es especialmente grave teniendo en cuenta que Paula Quinteros había sido premiada en 2018 por la SIP, al servicio de la inteligencia estadounidense, por combatir al gobierno venezolano.

Y la gota que colmó el vaso fue la fiesta en un Parador. “Los servicios de inteligencia estadounidenses fueron informado de la celebración de una fiesta en un Parador. La habitación quedó destrozada y con restos de todo…”.

“Nos ha traicionado”, llegaron a decir los obispos de la COPE y los directivos de Libertad Digital, donde antes había trabajado Garat, a un colaborador cercano que relata el “enorme cabreo y decepción personal”.

“La pregunta empezó a ser dónde estaba Katty Garat. Se le requería en las oficinas y se excusaban con que estaba en la revista; y en la revista decían que estaba en las oficinas”. El abandono de sus quehaceres llegó hasta el punto de que “quien realmente ejercía de periodista en aquella revista era la señora de la limpieza”.

“Katty Garat y Paula Quinteros siempre estaban cansadas, dormidas, bostezaban, llegaban tarde a las reuniones de la CIA y de la SIP”.

Todo lo anterior es falso, me lo he inventado. En realidad no me lo he inventado, solo he sustituido el nombre del ex ministro José Luis Ábalos por el de la dueña de la revista y de la periodista que escribió todo eso sobre el ex ministro de Pedro Sánchez. Usted puede poner también el nombre de quién desee, total no hay ninguna prueba, ningún documento, ningún testimonio acreditado que aporte veracidad a lo que publicaron la periodista Katty Garat en el digital The Objective, de Paula Quinteros.

Es el periodismo que algunos hacen con total impunidad. Juguemos todos.

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