Ángel Navarro, un comunista honesto, coherente y comprometido

Pedro Jesús Fernández. Badalona 19/11/2021

Los imprescindibles. Memorias de un aprendiz de comunistaÁngel Navarro Rubio

En 1966 una joven pareja se instaló en un piso de la calle Floridablanca, a medio camino entre los barrios de Llefiá y La Salud.

En aquellos años fueron muchas las familias que llegaron a Badalona en busca de trabajo aunque, en este caso, la familia de la joven pareja llevaba varios años viviendo en nuestra ciudad.

Las primeras oleadas de inmigrantes llegaron a Badalona en la década de 1950. Así, su población, que en 1951 era de 62.000 habitantes, alcanzó en 1975 los 201.000, un crecimiento del 221,29%.

Badalona, como la mayoría de las ciudades del cinturón de Barcelona, recibió tanta inmigración gracias a la prosperidad económica generada por el desarrollo industrial y la consiguiente demanda de mano de obra en aquellos años posteriores al estancamiento de la posguerra. Los caciques retrógrados, depredadores y perezosos impidieron que las clases trabajadoras mejoraran sus condiciones de vida en sus lugares de origen.

Una de esas familias era la de mi amigo Ángel Navarro.

Como se explica en Los imprescindibles, memorias de un aprendiz de comunista, parte de la familia Navarro, el padre y tres de los siete hermanos, salieron de Argallón, un pequeño pueblo minero del municipio de Fuente Obejuna, una mañana de finales de abril de 1958 rumbo a Córdoba, donde tomarían el Sevillano. Así se conocía el tren que hacía el trayecto entre Sevilla y Barcelona, con destino a la ciudad condal.

Ángel nos cuenta lo duro que fueron los primeros años de su existencia, lo que llama la infancia pérdida. Desde muy pequeño, antes de cumplir los ocho años, sin apenas haber ido a la escuela, tuvo que ponerse a trabajar en muchos y diferentes oficios para ayudar a mantener la casa familiar.

Dice que se ajustó con diferentes patrones para ganar algunas pesetas, ya que tenía claro que trabajaría donde más ganase para poder ayudar mejor a la familia, independientemente del tipo de trabajo. Por lo tanto, a menudo vivió situaciones de peligro al tener que enfrentarse a lobos que amenazaban a su manada, ya fueran de cabras o de cerdos, y a otras alimañas. También tuvo algún que otro altercado con la guardia civil por motivos que no hace falta explicar pero siempre relacionados con la alimentación. En ese momento la guardia civil era la que controlaba los caminos y mejor era no encontrarse con ella para evitar problemas.

A su llegada a Barcelona, bien entrada la noche de ese mes de abril, aunque su familia sabía que la guardia civil había devuelto a su lugar de origen a personas que no tenían dónde vivir o a un familiar esperándoles, no tuvieron ningún problema y poco después se encontraban en el domicilio de un conocido de Sant Adrià del Besós.

Al día siguiente, su primera impresión fue descubrir que el Sol no salía por el mismo lugar que rayaba en su pueblo, como también le llamó la atención la enorme chimenea de una bòvila.

Este cielo y este aire de Barcelona no eran ni tan azules ni tan limpios como lo que veía y respiraba en su pueblo. Por eso sintió tristeza y se acordó de su madre y hermanos que se quedaron en Argallón.

Sin embargo, a los dos días ya tenía trabajo en una fábrica llamada La Instestinal.

Fortaleciendo al PSUC y organizando Comisiones Obreras

Posiblemente debido a su rebeldía desde temprana edad y también por motivos familiares, en 1959, a la edad de 19 años, ya militaba en el PSUC, el Partido, como se le conocía.

Eran tiempos difíciles y luchar por defender el bien común no era fácil y si muy arriesgado. Por eso, en 1961 muchos militantes del Barcelonés fueron detenidos el 20 de setiembre de 1961, entre ellos, unos días después, mi amigo Ángel.

Recuerda perfectamente el 27 de septiembre de 1961, cuando a las doce de la noche "esbirros del régimen" llegaron al sótano en el que vivía con su familia y lo llevaron a la comisaría de Vía Layetana, desde donde fue trasladado a la cárcel Modelo. El 31 de diciembre, a las 10 de la mañana, fue liberado.

La organización del partido en el Barcelonés quedó totalmente desarticulada a raíz de esta detención y por ello era necesario y prioritario reorganizarla, al igual que la creación de las CCOO en la comarca. Ángel se dedicó a ambas tareas con intensidad y generosidad.

En el libro nos cuenta que desde 1966 el primero de mayo lo celebraban con la familia muchos camaradas en la Correría o Sant Jeroni de la Murtra, dos enclaves muy conocidos de la montaña cercana a Badalona.

También comenta el nacimiento del movimiento vecinal de Llefià y la Salud, dos barrios muy poblados de Badalona, y la lucha por conseguir equipamientos y acabar con la especulación de los depredadores inmobiliarios. La voracidad de los especuladores, con la complicidad del ayuntamiento franquista, no tenía límites.

En septiembre de 1970 fue detenido por tercera vez por participar en una concentración celebrada en la plaza de Catalunya como protesta por el proceso Burgos.

Hay muchas más cosas interesantes que hacen de este libro una lectura imprescindible para todas aquellas personas, sean grandes o no, que quieran conocer mejor lo que ha pasado en Badalona durante estos últimos cincuenta años.

Por supuesto, también habla de su mujer, su compañera de viaje, siempre a su lado, de sus hijos y nietos y de sus amigos, así como de sus aficiones.

Y el amigo Ángel, una persona honesta, coherente y comprometida, como buen aprendiz comunista, siempre ha tenido claro que "ser comunista significa no renunciar a la lucha por la emancipación de la clase obrera".

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