El análisis de Enrique Santiago cinco años después de la firma del Acuerdo de Paz en Colombia

Remedios García Albert 25/11/2021

En las jornadas sobre el hilo rojo de la paz entre España y América Latina, organizadas por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y la Fundación de Investigaciones Marxistas en colaboración con el PIE y CCOO, intervino el Secretario General del PCE, Enrique Santiago, en su calidad de asesor jurídico de las FARC en el proceso de negociaciones con el Estado colombiano que se realizaron en La Habana entre 2012 y 2016 y culminaron con la firma de un Acuerdo de Paz. Un completo y sintético repaso del contexto y un breve pero detallado diagnóstico sobre la implementación del acuerdo, con sus aspectos negativos pero también positivos.

Comenzó su intervención con una breve descripción de Colombia, situada estratégicamente entre dos océanos, donde los Andes se dividen en tres cordilleras y es uno de los países con mayor biodiversidad del planeta. Es la extensa y compleja geografía colombiana uno de los condicionantes del prolongado conflicto y se identifica el enfrentamiento por el acceso a la tierra como constante de la violencia en el país. “La paz no resultaba rentable para la oligarquía colombiana” y a ello se debe el fracaso de anteriores procesos de negociación: Tlaxcala (1980), La Uribe (1984) y El Caguán (1998-2002).

A continuación analizó el contexto en el que ahora se dan las condiciones para llevar adelante un nuevo proceso de negociaciones. Con la globalización se originan nuevas correlaciones de fuerza: una Colombia modernizada, en gran medida gracias al dinero del narcotráfico que a partir de los años 80 permea a toda la sociedad colombiana, pero donde las zonas urbanas continúan viviendo de espaldas a las zonas rurales. Por una parte, con la globalización las oligarquías terratenientes entran en conflicto con las nuevas oligarquías financieras. Y por otra surge un nuevo contexto regional en el que el conflicto colombiano representaba un papel desestabilizador y destaca aquí el importante papel jugado por Hugo Chávez y Venezuela para impulsar el proceso de paz.

Cinco puntos se establecieron para desarrollar los acuerdos con el debate para evitar la intervención de la Corte Penal Internacional en la solución final: el punto de encuentro para ello fue el Derecho Internacional. El Acuerdo de Paz se construye sobre el Derecho Internacional que se enunció tras la Segunda Guerra Mundial merced a la derrota del fascismo y el nazismo. Las dos partes aceptan examinar sus responsabilidades en base al delito político y el derecho a la rebelión.

Uno de los aspectos importantes de estas negociaciones es que sitúan a las víctimas en el centro del acuerdo y se impone la necesidad de la búsqueda de la verdad. Se crea una unidad de búsqueda de personas desaparecidas y una nueva jurisdicción para garantizar los derechos de las víctimas.

En el repaso de los errores cometidos durante los cinco años de implementación del acuerdo, la celebración de un plebiscito, con el pretexto de legitimarlo, por parte del gobierno que nunca se acordó con la otra parte. Se perdió el plebiscito y hubo que renegociar el acuerdo y rebajar algunos de sus aspectos, lo que también tuvo como consecuencia cambios en la correlación de fuerzas.

En los problemas para la implementación destaca la negativa actitud del actual gobierno del presidente Iván Duque y su falta de valentía para llevarlo a la práctica. No se ha cumplido la entrega de tierras a los campesinos según se establece en el primer punto del plan de paz sobre la reforma rural. Tampoco se ha cumplido con la medida de representación de las víctimas en las cámaras legislativas. O la excarcelación de los prisioneros.

En cuanto a los aspectos positivos, la desaparición del largo conflicto armado y la apertura a una nueva era de protesta en la calle a la que ya no se puede acusar de insurgencia y terrorismo. Y se abre la posibilidad de que por primera vez en la historia de Colombia triunfe una candidatura electoral de la izquierda.

Finalmente, contestando a las preguntas de los asistentes al curso, Enrique Santiago explicó que fue designado para su función en las negociaciones porque la guerrilla no contaba con asesores jurídicos y el gobierno noruego, promotor y garante del proceso, hizo una selección en la que resultó elegido. En cuanto al papel jugado por España en las negociaciones, al contrario de anteriores ocasiones en que sí hubo participación de nuestro país, esta vez José María Aznar impulsaba la posición común de la UE contra Cuba y desafortunadamente su gobierno estuvo totalmente ausente del proceso.

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