Hoy elecciones en Honduras Contra el autoritarismo y la corrupción de la oligarquía

Vasili Nievi. / Tegucigalpa 28/11/2021

Honduras es uno de los países más empobrecidos de América Latina, a pesar de tener enormes potencialidades desde muchos puntos de vista: el turismo y los recursos naturales en primer lugar. Está gobernado desde 2009 -año del golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya- por la derecha del Partido Nacional cuyos militantes son llamados cachurecos. Es un partido histórico, arraigado desde hace más de cien años en el país. Sin embargo, sus militantes de mayor edad ya no reconocen su espíritu y denuncian su corrupción.

El año 2009 fue un momento crucial en la historia de Honduras porque el golpe de Estado puso fin al proceso de cambio del liberal Zelaya que llevó a cabo reformas socioeconómicas bastante radicales. Elevó el salario mínimo de 3.000 (150 dólares) a 5.000 lempiras (300 dólares), cambiando la vida de millones de hondureños, e inició una reforma agraria para distribuir la tierra entre los campesinos y los pueblos indígenas. Elegido con un programa moderado, se desplazó cada vez más a la izquierda, sorprendiendo incluso a los partidarios de la izquierda más tibios que reconocieron su voluntad de cambio.

La culpa del presidente liberal fue la apertura a una colaboración más estrecha con los países pertenecientes a la alianza contrahegemónica del ALBA. El acercamiento del gobierno hondureño a Venezuela y a Cuba llevó a un endurecimiento de las derechas que, a pesar de las ambigüedades de Obama, tuvieron el apoyo de Washington en la realización del golpe de Estado. Fue el primer episodio de aquella contrarrevolución latinoamericana que puso en crisis el ciclo de izquierda iniciado en el nuevo milenio. Después les tocó a Dilma Rousseff, Evo Morales y Rafael Correa, cuyo programa fue traicionado por su sucesor Lenin Moreno.

Tras el golpe de Estado de 2009, los sucesivos gobiernos han sido todos del Partido Nacional. En 2014 fue elegido Juan Orlando Hernández, reelegido en 2017 aunque varias organizaciones, incluyendo a la OEA, cuestionaron el resultado.

Vender la soberanía nacional

La credibilidad de Hernández se ha visto socavada por varios escándalos, entre ellos el de su hermano Tony, encarcelado en Estados Unidos por narcotráfico. El hermano del presidente fue condenado prácticamente a cadena perpetua por haber introducido al menos 185 toneladas de droga en Estados Unidos.

Los fiscales de Nueva York sostienen que el presidente también estuvo involucrado, por lo que, terminado su mandato, corre el riesgo de ser extraditado.

Durante su gobierno Honduras se hizo más pobre y uno de los países más violentos del mundo. La Constitución de Honduras no permitía la reelección pero el presidente y el partido que lo apoya ignoraron esta regla. Merece la pena recordar que la mayor acusación que se le hizo a Manuel Zelaya fue precisamente la de querer violar la Constitución, transformándose en un caudillo.

Otro tema controvertido es el de las ZEDE. No hay que dejarse engañar por el nombre: Zonas de Empleo y Desarrollo. Según el gobierno son para atraer inversiones extranjeras pero en realidad parecen más bien una liquidación de importantes activos del país para el capital extranjero. Se trata de sustraer al Estado una serie de territorios, naturalmente los más ricos y atractivos, para ponerlos al servicio de los inversores internacionales. Además, dentro de las ZEDE existe una jurisdicción especial, diferente de la hondureña.

Las ZEDE se presentan como un proyecto de vanguardia, cuyo objetivo es la estabilidad macroeconómica. Pero no faltan críticas, sobre todo de la izquierda, que ve en ellas el intento de vender la soberanía de Honduras al capital privado, siguiendo los modelos del neocolonialismo del siglo XIX. De los puertos francos que se parecerán a Hong Kong y a Singapur, es decir, de los lugares en los cuales el capital privado se valorizará y sus beneficios se drenarán luego en el extranjero, en un mar de indigencia y pobreza.

Estados Unidos y los cachurecos

Las elecciones de este domingo serán determinantes para el futuro de Honduras. Las oposiciones postulan a Xiomara Castro, compañera de Zelaya, que tiene buenas posibilidades de ganar. El partido de Xiomara, Libre (Libertad y Refundación), se ha aliado con el del ingeniero y ex presentador televisivo Salvador Nasralla, que ha hecho de la oposición a la dictadura y de la lucha contra la corrupción sus caballos de batalla. Los cachurecos apuestan por el alcalde de Tegucigala, Nasry Asfura, implicado en la corrupción de los Papeles de Panamá.

El Partido Nacional se encuentra en una situación difícil por los repetidos escándalos y la impopularidad del actual presidente pero sigue siendo muy activo en los territorios, especialmente en las zonas más pobres del país. Estados Unidos, su aliado histórico, parece que se aleja y se rumorea que la Administración Biden no estaría descontenta con la victoria de Xiomara.

Honduras ha sido desde la época de los contras antisandinistas un centro de interés estadounidense porque alberga en Comayagua una base militar estratégica. Además, en los últimos años miles de hondureños han intentado emigrar a Estados Unidos a causa del deterioro de las condiciones económicas.

Incluso parece que el Ejército y la Policía ya no apoyan al Partido Nacional aunque el miedo al golpe sigue estando a la vuelta de la esquina.

En lo que va de año se han acumulado docenas de asesinatos políticos y la única alternativa al proceso de continuo empobrecimiento de Honduras, por la aplicación salvaje de las políticas neoliberales tras el golpe de Estado, se llama Xiomara Castro.

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