Editorial

El centenario del PCE y la amenaza del anticomunismo

Mundo Obrero Redacción 03/12/2021

La celebración del centenario del Partido Comunista de España ha supuesto un paso adelante en su visibilización. Desde sus últimos congresos se viene insistiendo en la necesidad de una segunda salida a la superficie, en referencia a la apuesta por la presencia pública que se impulsó en la etapa final de la dictadura franquista. En el momento actual, superada la concepción de Izquierda Unida como partido político y con la política de unidad popular como eje de su actuación, la organización y los posicionamientos de los comunistas son referentes necesarios para la construcción de una alternativa a las políticas neoliberales.

Hoy el PCE es una realidad incuestionable. El centenario ha servido para sacar a la escena un partido con dirigentes reconocidos en los sindicatos, en las organizaciones sociales y en las instituciones, con presencia territorial y una propuesta política actual. Desde luego queda mucho por organizar y mejorar, caer en la autocomplacencia sería un error imperdonable, pero el camino para avanzar está marcado.

La reacción no se ha hecho esperar. La caverna mediática y las derechas han intensificado el discurso del que vienen haciendo gala en los últimos años: totalitarismo, gobierno socialcomunista, revisionismo histórico.

La agresividad de los ataques no nos debe asustar. El anticomunismo es una prueba de nuestra vitalidad. Si el PCE fuera una reliquia de museo, un grupo vociferante sectario, un partido aislado e irrelevante, no insistirían tanto ni centrarían sus intervenciones en el peligro del comunismo.

Pero que el anticomunismo no nos amilane y, al contrario, nos anime a seguir luchando por nuestros ideales, a defender con orgullo el PCE, no disminuye el peligro que supone el trasfondo de esta ofensiva. Constituye el soporte ideológico de la nueva derecha en un momento de crisis capitalista que afecta a sectores cada vez más amplios de la población. Al mismo tiempo, la izquierda no es capaz de articular un cauce político de organización popular y programa de cambio que marque una perspectiva clara.

El cóctel de malestar social y falta de alternativas desde la izquierda debe llamar nuestra atención. No significa caer en el simplismo de una alusión genérica al peligro del fascismo, como si se fueran a repetir las mismas experiencias pasadas. La realidad, para bien o para mal, es más compleja. En este punto es donde radica el peligro real del anticomunismo y la necesidad de combatirlo dando pasos adelante.

La amenaza del anticomunismo abre una oportunidad para reformular un proyecto revolucionario para el presente. El PCE es un actor indiscutible en este proceso. Las condiciones que se dan en España, único país europeo con participación comunista en un gobierno, como han destacado los camaradas de otros países al saludar nuestro centenario, es una enorme responsabilidad. Caminamos hacia nuestro XXI Congreso en el que la propuesta de un frente amplio constituyente no es una consigna retórica. Nos jugamos mucho. Es el tiempo de la cohesión, del fortalecimiento orgánico, de la articulación social, de la unidad popular. Las cartas están sobre la mesa.

Publicado en el Nº 349 de la edición impresa de Mundo Obrero noviembre 2021

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