Clave de sol

El ascensor En España tenemos el doble de ascensores por persona que en Francia. Siete veces más que en EEUU. Pero son menos seguros de lo que cree. Cuando los trabajadores de Zardoya Otis vayan a la huelga, piense que a lo mejor le van a salvar la vida

Sol Sánchez Maroto 03/12/2021

Este título podría sugerir muchos temas. Es probable que, estando esta columna donde está, se hayan ustedes imaginado que el texto estaría relacionado con la clásica metáfora sobre la imposibilidad cada vez mayor de movilidad social y económica en esta fase del capitalismo que cada vez precariza mayores áreas de la clase trabajadora; la del ascensor averiado. Pero no. Y tampoco voy a hablar de ascensores como lugares ¿o quizá sería más correcto decir no-lugares? ideales para la acumulación de fobias (a los espacios cerrados y a las alturas) que la cultura popular y en especial el cine ha convertido en escenarios tan inquietantes y turbadores como ese recurrente tsunami sangriento que imaginó Stanley Kubrick para El Resplandor.

Porque el asunto de hoy -alejándonos de metáforas y artefactos literarios y cinematográficos- es exactamente ese; los ascensores. Estos ingenios mecánicos que se remontan incluso antes de los romanos. Su crecimiento y extensión tiene mucho que ver con la forma en la que vivimos y nuestra concentración en ciudades y edificios verticales. Por ejemplo, en España el 65% de la población vive en pisos establecidos en diferentes plantas de edificios con varias alturas, así igual este dato no dice mucho, pero es el más alto de toda la zona Euro, cuya media es del 46,2% y donde el siguiente es Grecia con un 59,7%. Y a pesar de estos datos, para mí fue sorprendente enterarme de que España es el país del mundo con más ascensores por habitante. Sí, tal cual… de todo el mundo. En nuestro país hay 19,8 ascensores por cada mil habitantes, el siguiente en el ranking es Italia con unos 14,7, seguido de Corea del Sur con 12 y Hong Kong con 10,9. En la vecina Francia son 8,2 y en EEUU tan solo 2,8. En números, esto significa que en España existen en torno a un millón de elevadores instalados.

Estos datos son importantes para entender y dimensionar bien la importancia de la elevación en nuestro país dentro del sector industrial, y por tanto también como generadora de empleo.

Una de las empresas más importantes es Zardoya Otis que concentra en torno al 25% del sector. El pasado 5 de noviembre su plantilla hizo una jornada de huelga, y unos mil trabajadores y trabajadoras vinieron de todos los rincones del país a manifestarse en Madrid. Esta empresa que tiene 128 oficinas repartidas por todo el Estado denunció el Convenio Colectivo en 2019 y desde entonces las negociaciones están paralizadas -un clásico de las empresas amparándose en la aún vigente Reforma Laboral-, la plantilla está sufriendo recortes en sus condiciones de trabajo y se ha despedido a 27 trabajadores sin ninguna explicación. Su Consejero Delegado, en una entrevista publicada este verano, revelaba que en los nueve primeros meses del último ejercicio fiscal había obtenido un beneficio neto de 108M€, un 5,4% más que en el mismo período del año anterior.

Zardoya Otis ha reducido en los últimos años en 1.200 las personas de plantilla, quedando ahora en torno a 3.000 afectados por el convenio. La Plantilla mengua pero no la carga de trabajo, y la experiencia del personal de las empresas en las que se externalizan algunas labores, puede ser o no adecuada.

Es bastante difícil encontrar datos sobre la siniestralidad y los accidentes de ascensores en España, los más actualizados a los que he tenido acceso son del año 2017 y proceden de FEEDA (Federación Empresarial Española de Ascensores) e indica que en ese año hubo un total de 601 accidentes, de los cuales 454 afectaron a usuarios y 147 a trabajadores.

Pues bien, esa es otra de las reivindicaciones de los trabajadores; la seguridad. Piden que la nueva ITC (Instrucción Técnica Complementaria) que aún está en modo borrador no permita el falseamiento de las revisiones y evite fraudes a través de una mal entendida digitalización de los controles de servicios.

Piense en esto si entre los días 22 de noviembre y 9 de diciembre le afecta la próxima huelga de los trabajadores y trabajadoras de Zardoya Otis. Igual ese día no puede coger el ascensor, pero ellos que estarán luchando por sus derechos, también ¿quién sabe? le estén incluso salvando la vida.

Publicado en el Nº 349 de la edición impresa de Mundo Obrero noviembre 2021

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