Documentos para un centenario PCE 1921-2021Resolución del Comité Ejecutivo del PCE sobre la situación en España y sobre el movimiento comunista internacional. Mayo de 1969

Francisco Erice. Sección de Hª de la FIM 03/12/2021

Presentación del documento nº 52.

La reunión del Comité Ejecutivo a la que responde el texto que reproducimos se sitúa en una coyuntura política importante, en los meses que van desde el fin del estado de excepción (25 de marzo de 1969) a la designación del príncipe Juan Carlos como futuro sucesor de Franco en la Jefatura del Estado (aprobada por las Cortes el 22 de julio del mismo año). Casi a la vez que este segundo acontecimiento tenía lugar la conferencia internacional de partidos comunistas, la primera después de los sucesos de Checoslovaquia. Todos estos episodios (ya culminados o en expectativa próxima) están presentes en el análisis y las propuestas del Comité Ejecutivo.

El estado de excepción fue declarado el 24 de enero, y estaba previsto para una duración de tres meses que no llegaron a agotarse, aunque la violencia policial no cesó, por supuesto, con la vuelta a la “normalidad”. Era, como bien se señala en el informe del Ejecutivo, la respuesta del régimen frente a la movilización de masas, sobre todo -en este caso- el movimiento estudiantil. En medio de un clima de fuerte agitación, el día 17 de enero los estudiantes barceloneses arrojaban por una ventana el busto de Franco y el día 24 era el estudiante madrileño Enrique Ruano, del FLP, el que caía desde un séptimo piso en condiciones sospechosas, cuando se encontraba detenido por agentes de la Brigada Político-Social.

Las medidas especiales intensificaron una represión ya de por sí dura en la etapa inmediatamente anterior, y afectaron negativamente a algunas organizaciones del partido, y particularmente a los sectores universitarios y estudiantiles en general. Pero no pudieron, finalmente, frenar ese ascenso de la lucha popular que el texto, en tono un poco triunfalista, intenta reflejar. De hecho, frente a las tesis de algunos grupos izquierdistas que preconizaban no exponer a las organizaciones y actuar de manera más clandestina, el PCE seguirá defendiendo conquistar espacios “legales” de actividad. Tanto para el partido como, sobre todo, de cara a las organizaciones de masas, se rechazaba la visión estrecha y sectaria de pensar -como se dice en el documento- en la acción aislada de “pocos y buenos”.

El segundo aspecto del que se trata es la aceleración en los preparativos para la sucesión de Franco. EL PCE, que sigue defendiendo la “salida revolucionaria” o rupturista para el restablecimiento de la democracia (a través de la huelga general y la huelga nacional), acelera paralelamente y hace explícita su propuesta de alianzas amplias, bajo la formulación emblemática del “pacto por la libertad”: “un pacto que dé paso a una situación con libertades políticas, incluidas las libertades nacionales de los pueblos de España, que promulgue la amnistía para los exiliados y los presos políticos y que dé la palabra al pueblo para decidir sus destinos”.

El tercer elemento del texto tiene que ver con las secuelas del pronunciamiento crítico del PCE ante la intervención de las fuerzas del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia. Las referencias a la unidad interna del partido tienen precisamente esa clave, pues a lo largo de 1969 se va a ir planteando de manera cada vez más clara la disidencia encabezada por Eduardo García y Agustín Gómez, defensores de la intervención; ambos serán acusados de actividad fraccional, excluidos de los órganos de dirección y, finalmente, expulsados del partido en diciembre de ese año. A esta exclusión seguirá en 1970 la de Enrique Líster. Con las minorías separadas del PCE, que siguen a estos dirigentes, se constituirán las primeras organizaciones “prosoviéticas” u “ortodoxas” del comunismo español.

En el mes de julio, los principales dirigentes del PCE asistirían a la conferencia de partidos comunistas en la que, a despecho de algunas presiones de los soviéticos, los españoles, por boca de Carrillo, revindicarán más atención a las nuevas realidades que están surgiendo entre los jóvenes o los católicos y, sobre todo, reivindican la diversidad del movimiento y el derecho de cada partido a decidir su propia política. La divergencia del verano de 1968, lejos de mitigarse, se prolongaba y profundizaba.

A partir de 1969, la política de “cerco a la dictadura” a partir del despliegue de los movimientos sociales y de la apertura de “espacios de libertad” irá avanzando, con algún altibajo, pero sin interrupción, hasta el final del régimen.

>> [PDF 3,1 MB] Documento Nº 52. Resolución del Comité Ejecutivo del PCE sobre la situación en España y sobre el movimiento comunista internacional (mayo 1969)

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