Fuera de plano

Eles non se arrepinten, amparados pola mordaza

Edurne Visaira Vicandi 07/01/2022

En diciembre las calles y los medios se agitaron de nuevo con indignación recordando los sucesos del 30 de mayo de 2017 en Santiago de Compostela, donde cientos de estudiantes y trabajadores salieron a manifestar su repulsa ante un desalojo. La policía fue a cerrar el centro social autogestionado por la asociación cultural Eskarnio y Maldizer.

Este grupo, que durante tres años realizó actos culturales y sociales, no tuvo problemas jamás con ningún vecino, según el propio ayuntamiento. El alcalde de Santiago (que en esos momentos era Martiño Noriega por Compostela Aberta) mostró públicamente su apoyo a este tipo de asociaciones y otros grupos del ayuntamiento lamentaron este “despropósito”, que fue llevado a cabo sin informar ni siquiera al equipo de gobierno. Este despliegue fue unilateralmente aprobado por el gobierno de Galicia.

El irregular tapiado de las puertas del edificio, para impedir que nadie volviera a ocupar las instalaciones, también recibió críticas por incompatibilidades con la normativa vigente. La propietaria de este emblemático edificio era una empresa que se enriqueció durante años con pelotazos urbanísticos en la ciudad. Esta construcción histórica, parte del Casco Antiguo de Santiago de Compostela (que fue declarado en 1985 Patrimonio de la Unesco), fue tapiada con hormigón, cuyo uso está prohibido en zonas monumentales. Por este hecho, se les abrió un expediente urbanístico por parte del ayuntamiento de la ciudad. Resulta paradójico que estando tan preocupados por el estado de “su” edificio decidieran echar a los ocupantes de la asociación cultural para evitar daños en el mismo y, sin embargo, no estuvieran mínimamente informados de los cuidados y normativas hacia este tipo de patrimonio considerado noble.

Eles non se arrepinten, amparados pola mordaza

Hay un motivo importante para que este corto documental se haya estrenado casi cinco años después de aquellos hechos. Pablo Mendizábal, Martín Vallejo y Pablo Rodríguez, autores del cortometraje, cercanos a Chema Naia y testigos directos de las cargas de la policía el día del desalojo, quieren dar a conocer la historia de su amigo tal y como sucedió. Lo han estrenado cuando Chema va a ser juzgado.

El documental forma parte de una campaña de difusión que se inició en junio desde la Plataforma por la Absolución de Chema Naia y que ha tenido multitud de apoyos. Chema cuenta quién es, qué sucedió ese fatídico día de la manifestación y las graves consecuencias que le ha traído salir a impedir el desalojo.

Los hechos

La policía interviene el 30 de mayo de 2017 para disolver la manifestación contra el desalojo. Gran número de personas como Chema se acercan de distintas ciudades. El viene desde Coruña (donde se encuentra estudiando la carrera de Historia) en un gesto de solidaridad y de coherencia con sus ideales antifascistas.

En pocos minutos, los agentes antidisturbios de la Policía Nacional empiezan una carga desproporcionada, haciendo uso de gases lacrimógenos y pelotas de goma. Un agente golpea en la cabeza a Chema, dejándole inconsciente y arrastrándole posteriormente en presencia de los demás manifestantes que recriminan a gritos la brutalidad a los policías al ver su grave estado. Al despertarse, Chema solicita una ambulancia pero se impide por parte de los agentes el paso al vehículo, negándole la asistencia sanitaria. Tiempo después, y dada su insistencia, es trasladado en patrulla a un centro de salud. En el trayecto recibe insultos y en el hospital los agentes presionan a la médico y a él para que no se quede en observación y así poder llevarle a comisaría a declarar inmediatamente. Allí, la policía construye un relato según el cual Chema ha agredido a varios policías con palos. Versión que niega totalmente. Él denuncia a los agentes por trato vejatorio e impedir su asistencia cuando lo solicitó.

La Ley Mordaza

Pero… ¡con la Ley Mordaza hemos topado! Recordemos que esta ley fue aprobada en 2015 con el apoyo del Partido Popular y la oposición del resto de partidos. La denominada ley orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana fue duramente criticada por medios y organismos internacionales como Human Rights Watch que considera que la ley supone una «amenaza directa a los derechos de reunión pacífica y libertad de expresión en España». Entre otros recortes a las libertades de la ciudadanía, provee a los cuerpos de seguridad del Estado de la potestad para, discrecionalmente, sancionar infracciones dispuestas en la ley. Y lo que es más grave, a la policía se le presupone de antemano veracidad en sus relatos, a no ser que haya prueba en contra. La dificultad o, mejor dicho, la imposibilidad de presentar estas pruebas para un hecho sucedido en una manifestación radica en que otro punto de esta ley impide grabar a los cuerpos de seguridad del Estado.

No es de extrañar que decenas de miles de policías (apoyados por VOX, PP y Ciudadanos) se resistan a perder esta posición de poder y protesten contra el debate en el Congreso para revertir esta ley. El anteproyecto presentado por Unidas Podemos y PSOE acabaría con la presunción de veracidad, se les podría grabar de nuevo y se impediría el uso de las pelotas de goma.

Las consecuencias

Los seis policías antidisturbios que estuvieron cargando en la manifestación respondieron, ante la denuncia de Chema, poniéndole una denuncia a él por agresión. Resulta complicado imaginar que una persona de 19 años pueda agredir a seis antidisturbios armados con pelotas de goma, gas lacrimógeno y porras, pero la fiscalía está solicitando para Chema cuatro años de prisión y 4.000 euros en concepto de responsabilidad civil.

Este documental ha sido creado para denunciar la manipulación policial y mediática y para que estos hechos lleguen al mayor número posible de personas. Los gestos de solidaridad y apoyo con Chema Naia están siendo constantes. Su caso está llegando a la gente y no quedará impune por lo menos en la conciencia popular contra la injusticia. El corto se ha rodado desde un punto de vista intimista, mediante narraciones y con el apoyo de imágenes de archivo, y cuenta en detalle todo el proceso en un buen ejercicio de planos y manejo de la cámara.

Chema lleva casi cinco años esperando el juicio. La vida, de por sí complicada actualmente para una persona de 23 años, debe resultar una incógnita total si tus planes y tus proyectos dependen de una sentencia por el simple hecho de haber acudido en solidaridad a impedir un desalojo. Pero Chema, estando seguro de su inocencia, ha rechazado pactar con la Fiscalía. No se arrepiente de acudir a la manifestación, del mismo modo que Eles non se arrepinten amparados pola mordaza.

Podéis ver y difundir el corto documental en este enlace

Manifiesto en apoyo a Chema Naia

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