Un español en Alemania

Dignificar a los migrantes

José Mateos Mariscal. Wuppertal (Alemania) 13/01/2022

Lo que busco con mi serial Un español en Alemania es dignificar a los migrantes. Oímos hablar de los migrantes mucho por política, por tragedias, por miseria. La idea de trabajar con lo personal, con los aspectos únicos de cada persona, era una manera de visibilizar todas esas historias de vida y valorarlas. Hay una tercera persona que nace en ti cuando emigras: la persona de allí, la persona de aquí y una tercera que es la suma de todas esas sabidurías que el camino te va a dar.

Historias de vida de emigrantes

El destino tuvo separados diez años a Elena Gómez y Pedro Fernández. Estaban hechos el uno para el otro pero el destino quiso que no estuvieran juntos hasta diez años después de su divorcio. Siempre se han querido y es ahora cuando lo pueden gritar a los cuatro vientos. Juntos en Alemania. Imposible borrarles la sonrisa de felicidad de la boca pese a lo que han vivido.

Hace quince años Cupido hizo de las suyas y entre ambos hubo un flechazo. Cada uno siguió su vida. Pedro Fernández en León y Elena Gómez en Alemania. Pero ¿eran felices? Decían que sí pero en el fondo ambos sabían que les faltaba algo.

Ella conoció a alguien y se casó en Alemania. Fue feliz... hasta que llegó el divorcio. La vida le dio dos bofetadas pero era fuerte, muy fuerte. Ya estaba sola.

Su hermana también había puesto tierra de por medio y vivía feliz con su reciente marido. Elena se aferraba a sus sobrinos, su trabajo, sus amigas... pero el corazón seguía roto. Hasta que Pedro volvió a cruzarse en su camino. 18 años después se atrevieron a dar un paso que muchos estaban esperando pero sólo ellos podían dar. ¿Lo intentamos?, se preguntaron. El destino les tenía una mesa reservada en el restaurante del amor. Allí celebrarán San Valentín.

Elena Gómez: “Mamá te escribo por Whatsapp para contarte algunas cosas pero esta vez quiero que leas mi carta delante de toda la familia de España …Como tú ya sabías, he estado hace varias semanas liada con análisis y pruebas médicas de las que esperaba respuesta. Yo lo veía venir, ya lo presentía cuando el doctor me citó aquel día, se me cayó el cielo encima porque me dijo qué es lo que tenía… Ahora me dicen que estoy embarazada de tres meses, serás abuela”.

Emigrar sin la pareja es un reto para los dos. Por el tiempo transcurrido y lo difícil del reencuentro. Pasados meses o años puede ser que los sentimientos, las ganas, no sean igual que con la despedida. El agua corre. La migración suele tener sentimientos encontrados: de entusiasmo por lo que viene, lo bueno que hay más allá, el cumplir un deseo, y de tristeza por lo que dejas, de rabia e impotencia si es obligado.

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