Documentos para un centenario PCE 1921-2021Declaración del P.C. de Galicia sobre los sucesos de Ferrol (marzo de 1972)

Víctor Manuel Santidrián Arias 18/01/2022

Presentación del documento nº 56.

«¡Galicia en pe ante o crime. Folga nacional no Ferrol» la portada de A Voz do Pobo, órgano de expresión del Partido Comunista de Galicia. El 10 de Marzo de 1972, Amador Rey y Daniel Niebla, trabajadores de los astilleros de la Empresa Nacional Bazán en Ferrol, habían sido asesinados por balas policiales. Con estas muertes, la represión franquista prolongaba en Galicia la estela de otras actuaciones.

Hacía ya años que el régimen franquista se sentía gravemente amenazado por la conflictividad sociolaboral. Mucho tuvo que ver en esta nueva realidad una generación de militancia obrera que no había vivido la Guerra Civil y que se incorporó a la lucha antifranquista en los sesenta. Sus acciones enlazaban con experiencias anteriores cuando para hacer frente a problemas laborales concretos, los trabajadores creaban comisiones en las que convivían comunistas, católicos y de otras militancias. El Partido Comunista estuvo atento a estas nuevas realidades. Los cambios introducidos por la dictadura para superar las limitaciones de la economía autárquica favorecieron la estrategia comunista.

Fueron ministros adscritos al Opus Dei los que promovieron el Plan de Estabilización de 1959, que desarrollaba medidas económicas de liberalización de la economía. En 1958, además, el gobierno había promulgado la Ley de Convenios Colectivos, que debía garantizar la representación de la parte social en la negociación laboral. La nueva estrategia del PCE —que, no exenta de debates internos, venía de lejos— suponía combinar el trabajo ilegal de las organizaciones comunistas en las factorías con las posibilidades legales que ofrecía la integración de sus militantes en las estructuras del Sindicato Vertical a través de las elecciones de enlaces. Para aplicar esas tácticas era imprescindible estabilizar aquellas comisiones para disponer de organización estable en los centros de trabajo.

En las elecciones del Sindicato Vertical celebradas en 1966, con los rescoldos de las huelgas asturianas de 1962-63 todavía calientes, participó la militancia encuadrada en las Comisiones Obreras. Fueron un éxito. No es casual que, poco después, el Tribunal Supremo declarara ilegales a las Comisiones Obreras, por ser una organización "consagrada a la lucha social y al desorden" que compartía objetivos con el PCE.

La dictadura vivía tempos convulsos. La actividad creciente de las organizaciones clandestinas, la carestía de la vida, las protestas universitarias, las movilizaciones vecinales… aventuraban épocas todavía más difíciles. La respuesta de la dictadura fue la represión. Tras la proclamación del estado de excepción de Vizcaya en 1967 y con el almirante Carrero Blanco como vicepresidente, el gobierno franquista declaró otros en el País Vasco y, en enero de 1969, en toda España. Estas medidas fueron acompañadas de violentas respuestas policiales contra las manifestaciones antifranquistas: en Erandio dos vecinos murieron en una protesta contra la contaminación; en Eibar hubo un muerto en una manifestación contra el Proceso de Burgos. En enero de 1969 un estudiante murió en dependencias policiales. El movimiento obrero pagó también su cuota de sangre: tres obreros en Granada en julio de 1970, otro en Madrid en el mes de septiembre de año siguiente; otro más, en la Seat, fue asesinado en octubre de 1971.

Galicia no era ajena a esta situación. Y no iba a dejar de serlo. El descontento obrero se agudizó con la tensión social que generaba el inicio de la negociación de los convenios a comienzo de los setenta y la introducción de métodos de organización científica del trabajo, lo que dio lugar a numerosas protestas y a una conflictividad colectiva que se prolongó durante toda la década.

Ya desde principios de los sesenta los comunistas disponían en los grandes astilleros de Vigo y Ferrol y en otras empresas de células estables y militantes, veteranos y jóvenes, dispuestos a participar en las candidaturas de las clandestinas Comisiones Obreras para las elecciones al Vertical. A pesar de la represión, los resultados de las de 1971 fueron positivos. En la Bazán el jurado estaba copado por los comunistas de las Comisiones. El conflicto era inevitable. Se inició en septiembre con la denuncia del convenio. El pulso laboral y político con la empresa de construcción naval militar, es decir, con el Ministerio de Marina, con el de Trabajo y con el Sindicato Vertical se mantuvo durante meses. Conscientes de su fuerza contractual en el astillero de Ferrol los trabajadores plantearon un convenio de factoría, a lo que se opuso Rodolfo Martín Villa, máxima autoridad de la OSE, a pesar de las negociaciones de la Comisión en Madrid y las medidas de presión de los más de seis mil trabajadores y la solidaridad de la comarca. Manifestaciones, boicot a las horas extras y a la jornada de 12 horas, paros y huelgas en los primeros días del mes de marzo y asambleas de miles de trabajadores en la explanada de astillero culminaron el 9 de ese mes con la entrada la Policía Armada, procedente de Valladolid, para desalojar brutalmente a más de tres mil trabajadores. El 10 de Marzo, una manifestación de cuatro mil obreros se dirigió al astillero de Astano en busca de solidaridad. La respuesta policial fue durísima. La manifestación solo se disolvió por el ametrallamiento de los trabajadores, que dejó en las calles dos muertos y decenas de heridos, algunos muy graves. El astillero permaneció cerrado casi dos semanas. La solidaridad extendió las huelgas y los paros por toda Galicia y por muchas ciudades españolas. Los hechos fueron noticia en la censurada prensa española, pero saltó también a la internacional. Hubo más cien despedidos, decenas de detenidos en la comarca y en Galicia. Los líderes comunistas de las Comisiones ingresaron en la cárcel de A Coruña. Además de un consejo de guerra, se abrieron varios procesos en el Tribunal de Orden Público, entre ellos el de los 23 de Ferrol, “el 1001 gallego”.

La represión supuso un duro golpe para las Comisiones Obreras gallegas, pero no impidió la continuidad de sus acciones. Pocos meses después del 10 de Marzo de 1972, los trabajadores vigueses protagonizaron una huelga general que paralizó la ciudad. Ya en su III Reunión General, celebrada en julio de 1968, Comisiones Obreras había optado por la huelga general como camino para derrotar al franquismo: huelga general entendida como "extensión y generalización de una serie de conflictos parciales, que pueden empezar por una empresa, rama o localidad e irse extendiendo como una mancha de aceite por todo el país". La experiencia ferrolana y la implantación en los astilleros vigueses y en muchas empresas de células comunistas que controlaban los jurados hacían pensar a los dirigentes del Partido Comunista (Partido Comunista de Galicia desde 1968) y a los dirigentes obreros de las Comisiones de Vigo, que la huelga general era posible en la Ciudad Olívica. No lo sería, eso sí, sin la paralización de Citroën. El Comité local del PCG valoraba que sus nueve mil trabajadores no se incorporarían a una huelga de solidaridad. La única posibilidad era que lo hicieran con una motivación laboral. Y la hubo: la reclamación de la jornada de 44 horas. Citroën era la única de las grandes factorías que no la tenía por la negativa de la dirección a aceptarla. El conflicto comenzó el 9 de septiembre. Nueve trabajadores fueron despedidos. La solidaridad llevó a la huelga durante quince días a más de 30.000 trabajadoras y trabajadores de 33 empresas. La comarca estuvo paralizada hasta que la intercomisión y el comité de folga decidieron un repliegue organizado.

La represión de los grandes conflictos obreros del 72 en Galicia tuvo un elevado coste para Comisiones Obreras que, sin embargo, fue capaz de incorporar nuevos cuadros para sustituir a los detenidos. Recuperado de la crisis, el movimiento de las Comisiones Obreras estaba llamado a jugar un papel fundamental en la conflictividad sociolaboral de los últimos años de la dictadura y de la Transición. En los gritos de "Amnistía, Libertad y Estatuto de Autonomía" estaba también la reivindicación de la liberación de los 23 de Ferrol.


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'¡Galicia en pe ante o crime. Folga nacional no Ferrol. Declaración del P.C. de Galicia', A Voz do Pobo. Órgao do Partido Comunista de Galicia, 6, 14 de marzo de 1972.

"De nuevo un crimen acaba de ser cometido por el régimen Opus-fascista de Franco. Dos trabajadores de la Bazán han sido asesinados esta mañana en las calles de El Ferrol. Otros dos se hallan en peligro de muerte. A la manifestación pacífica de los obreros de unos de los destacamentos más firmes de la clase obrera gallega, la policía -siguiendo instrucciones del Gobernador Civil- ha disparado a quemarropa, causando, además de dos muertos, varias decenas de heridos.

Hoy es un día de luto para el Ferrol, para Galicia entera, como nuestros hermanos trabajadores de toda España. Es la repetición de los crímenes de Granada, Erandio, Eibar, Madrid y Barcelona, con más trágicas consecuencias; es la represión que actúa también contra los estudiantes de Santiago elevada a un nuevo plano; es la escalada de la violencia, con un intento de aterrorizar a los trabajadores y al pueblo. Mas esto ya no lo conseguirán. Ese día de luto lo pagará el régimen muy caro.

No, no es cierta la versión del Gobernador Civil. Toda Galicia sabe, sus jefes militares también, que no hay subversión en la Bazán. Hay la lucha legítima de los trabajadores por el pan de sus hijos, por sus derechos atropellados en el Convenio que les acaba de ser impuesto. Por eso el Ejército no debes servir de instrumento de represión.

Con profunda indignación, el P.C. de Galicia condena este nuevo acto de barbarie y con toda nuestra alma llamamos a los trabajadores de Galicia a condenarlo con toda energía, declarando la huelga general, siguiendo el ejemplo que ya hoy han dado sus obreros de la Bazán, Astano y otras empresas, secundados por comerciantes que han cerrado sus establecimientos, por sus mujeres que se han manifestado en la calle.

Obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales y profesionales, sacerdotes, mujeres y jóvenes, pueblo gallego: clamemos en las fábricas, escuelas, Universidad, iglesias, calles, plazas, mercados, en el campo, en las redacciones de los periódicos, en las instituciones públicas de toda Galicia: Basta ya de asesinatos, basta ya de represión contra los obreros, contra el pueblo. ¡LIBERTAD!

Obreros de Vigo, Coruña, Pontevedra, Orense y Lugo. Como protesta ante este odioso crimen, seguid el ejemplo de vuestros compañeros de El Ferrol abandonando el trabajo. Declarad la huelga general.

Empleados de banca, transportes, comercio, cesad también vuestras labores. Pescadores de bajura, mariscadores, campesinos, solidarizaos con la clase obrera.
Estudiantes, profesores de la Universidad, enseñantes, abogados, fuerzas de la cultura, uníos a la acción de los trabajadores.

Las fuerzas gallegas de oposición no consentirán, por su parte, que el crimen quede impune. Estamos seguros de que todos vamos a tomar posición pública par condenar este nuevo asesinato de la dictadura.

Trabajadores y demócratas de todos los pueblos de España. Los comunistas gallegos os pedimos una enérgica acción solidaria con los trabajadores de El Ferrol, con la clase obrera y el pueblo gallego.

El P.C. de Galicia comparte con los familiares de los caídos el profundo dolor que les embarga y les asegura su plena solidaridad. El pueblo gallego y todo o que hay de humano en España está hoy a vuestro lado.

La Galicia Obrera y popular hará de la sangre de Amador Rey Rodríguez y su compañero Daniel una nueva bandera que jamás será arriada. Su causa triunfará. TODOS A LA HUELGA GENERAL"

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Declaración del P.C. de Galicia sobre los sucesos de Ferrol (marzo de 1972)