Contra el talón de hierro

Una actualidad que destapa injusticias y que luego las tapa Vamos demasiado rápido y pasamos del impacto al olvido. ¿Cómo están hoy las mujeres y niñas de Afganistán en el régimen talibán?, ¿qué es de los guerrilleros de las FARC que entregaron las armas cuando firmaron el acuerdo de Paz en Colombia hace 5 años?

Pascual Serrano 28/01/2022

El exceso y la rapidez de la información han logrado insensibilizarnos como no lo hubiera logrado la política y el sistema menos solidario del mundo. El caso de la información internacional es el más desesperante. A finales de agosto la noticia era la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán y la preocupación sobre la situación en que quedarían las mujeres bajo un gobierno talibán. Hoy ya nadie recuerda ni le dedica atención a las mujeres afganas. Y todo a ello a pesar de que se ha confirmado la represión talibán: Las mujeres que deseen viajar más de 70 kilómetros de distancia deberán ir acompañadas por un miembro masculino (https://bit.ly/3K70r6K) de su familia inmediata, los conductores les exigirán el "velo islámico", se han retirado los baños públicos para mujeres, se han prohibido las series de televisión (https://bit.ly/3zSL5yn) donde salgan mujeres y los ataques físicos en las manifestaciones (https://bit.ly/3fiEyn2) a favor de los derechos de la mujer en Afganistán, aumentan. Las niñas no volvieron a las clases al inicio del curso escolar, el gobierno afgano dice que asistirán al colegio (https://bit.ly/3fj8Sha) pero eso no se está cumpliendo.

El 26 de septiembre del 2021 se cumplieron cinco años de la firma del histórico acuerdo de paz (https://bit.ly/3HZD6Cc) entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC. Numerosos periodistas y medios hicieron balance para mostrar un panorama desolador: Solo se había implementado el 28% de lo establecido en los acuerdos, 2020 fue el año más violento para los líderes sociales, con 310 asesinatos. (1.166 desde el 14 de noviembre de 2016 al 19 de abril de 2020) (https://bit.ly/3GogHxY). Entre 2018 y 2020, los casos de masacres aumentaron en un 175%. Desde el inicio del proceso de desarme hasta junio de 2021, 286 exguerrilleros de las FARC que entregaron las armas fueron asesinados (https://bit.ly/3fjehVM). El programa de sustitución de cultivos ilícitos solo ha llegado al 5,3 de las familias que debía y apenas se ha indemnizado administrativamente al 15,1% de la población que le correspondía. De todo ello nos enteramos por la prensa, pero ya no es noticia.

En septiembre muchos pudimos conocer la noticia de un informe (https://bit.ly/33pJFiw) de la asociación sin ánimo de lucro con sede en Londres denominada Airwars, que se dedica a investigar la guerra aérea internacional. Revelaban que al menos 22.679 y potencialmente hasta 48.308 civiles han muerto a causa de los ataques estadounidenses en su guerra contra el terrorismo. Ya se ha olvidado el dato, que seguro irá aumentando cada mes.

En noviembre del año pasado un informe de la organización Save the Children (https://bit.ly/34OJ5M9) revelaba que 337 millones de niños y niñas se encuentran en riesgo de ser reclutados y utilizados por fuerzas o grupos armados. Es el triple que hace tres décadas. El número de países en los que se recluta a niños es el más alto en 30 años, en ellos viven más de la mitad de los niños y niñas del mundo. Son los países que más soportan las hambrunas y el cambio climático. Varios medios se hicieron eco, a muchos de nosotros nos estremeció la noticia, ya nadie la recuerda.

Al mes siguiente, en diciembre, una investigación del diario británico The Guardian (https://bit.ly/3qkg7vP) revelaba que los trabajadores del sector textil en la India acumulaban varios meses de retraso. Los proveedores de grandes marcas como Zara o Nike llevaban desde abril de 2020 sin pagar los ínfimos salarios mínimos –unos 55 euros al mes– a cerca de 400.000 empleados en Karnatka, un estado del suroeste de la India. Fue noticia un par de días, nos indignó y la noticia desapareció, nadie sabe si ya han cobrado. Eso sí, nosotros seguiremos comprando esa ropa.

Que los medios no recogiesen esas noticias sería muy negativo, que las recojan para luego ser olvidadas y sepultadas por otras sin que reaccionemos ni las recordemos, quizá sea todavía peor.

Publicado en el Nº 351 de la edición impresa de Mundo Obrero enero 2022

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