¡En defensa de la paz, OTAN NO! Ante la cumbre de la OTAN 2022, en España, urge impulsar un nuevo debate de Estado sobre seguridad y defensa

Willy Meyer 22/02/2022

…la política tradicional nos parece un arte perverso de conducir a los pueblos adonde no quieren ir, por medio de alguna forma de engaño más o menos paternalista basado en el axioma de que la opinión de los interesados no vine a cuento, porque el pueblo es ignorante.
Manuel Sacristán

…He servido durante 30 años y cuatro meses en las unidades más combativas de las Fuerzas Armadas estadounidenses: en la Infantería de Marina. Tengo el sentimiento de haber actuado durante todo ese tiempo de bandido altamente calificado al servicio de las grandes empresas de Wall Street y sus banqueros. En una palabra, he sido un pandillero
al servicio del Capitalismo…

General Smedley Darlington Butler (Militar más condecorado
de la historia de los EEUU)


Han pasado 36 años desde la última vez que la sociedad española tuvo la oportunidad de debatir y refrendar el tipo de Seguridad Nacional, que sería la más conveniente para hacer frente a posibles amenazas exteriores. En aquella ocasión, antes de la realización del referéndum de la OTAN (marzo 1986), se produjo un intenso y amplio debate social que implicó a la inmensa mayoría de las organizaciones sociales, políticas y culturales sobre el tipo y características de la política de seguridad y defensa que debería tener España. Se organizaron mesas redondas, debates en universidades, en medios de comunicación, actos y manifestaciones públicas donde se explicitaban dos posiciones: la partidaria de permanecer de forma condicionada en la OTAN y la que reclamaba un modelo de seguridad autónomo de cualquier alianza militar. El resultado del referéndum es conocido, ganó el sí a la permanencia en la OTAN con tres condiciones: la retirada progresiva de la fuerza norteamericana de las bases aeronavales, la no nuclearización de nuestro territorio y no formar parte del comité militar de la OTAN. Esas condiciones nunca se cumplieron y por tanto se podría concluir que aquel gran debate (el único de esas características que se produjo en la historia de España), no tuvo en cuenta la opinión mayoritaria de la sociedad.

Desde entonces al día de hoy, se ha configurado un modelo de seguridad consensuado por los distintos gobiernos del PSOE y PP, que nos aboca irremediablemente a subordinar nuestra seguridad, y por tanto nuestro sistema de defensa, a la seguridad, diseñada por los distintos “conceptos estratégicos” de la OTAN, conceptos establecidos al dictado de los intereses de las diferentes Administraciones de los Estados Unidos.

A la nueva doctrina establecida en 1999, por la que la Alianza Militar puede intervenir en cualquier parte del mundo sin la autorización expresa del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (violación de la Carta de NNUU), se suma la propuesta de responder militarmente a fenómenos que hasta entonces se entendía deberían ser tratados policialmente en colaboración con los Servicios de Inteligencia, como el crimen organizado o el terrorismo. Y su propuesta de responder militarmente a los fenómenos de la inmigración (art. 13 Declaración Universal de los Derechos Humanos), acredita el grado de degradación de los valores humanos de la Alianza Atlántica.

Nos exigen aumentar un 80% nuestro gasto militar

Pero ahora nos encontramos con un problema añadido. El Presidente Trump presentó en diciembre de 2017 el nuevo documento de Estrategia Nacional de los EEUU por la que Rusia y China se convierten en enemigos de sus intereses; y para responder a ese nuevo escenario aumentó un 10% su gastó militar y un 35% sus efectivos en Europa. Es en ese contexto, donde se exige a los países miembros de la OTAN, que se alcance un 2% del PIB en sus presupuestos de defensa en la próxima década.

España aumentaría (si no lo remediamos) un 80% de su gasto militar, siendo su gasto real al día de hoy de 18.776 millones de euros, para “ayudar” a los EEUU en su lucha frente a China y Rusia para no perder su liderazgo de superpotencia.

En la política de rearme, la retirada de los EEUU del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) abre de nuevo la posibilidad de un rearme sin control de armas tácticas nucleares.

Hasta el día de hoy, el Sistema de Seguridad hegemónico en el mundo es un Sistema Militarizado que requiere continuas inversiones industriales y de investigación para mantener activa una disuasión, a través de un complejo armamento convencional y de destrucción masiva (ABQ).

Se calcula que el gasto militar mundial en 2018 fue de 1,822 billones de dólares, el 2,1% del PIB mundial o 239 dólares por persona. El gasto total creció por segundo año consecutivo y superó los 1,8 billones por primera vez; fue un 2,6% superior al de 2017 y un 5,4% superior al de 2009.

Iraq, Libia, Afganistán y ahora Ucrania, ponen al descubierto que la política de seguridad mundial, dirigida por las administraciones norteamericanas y la OTAN es, desde la autodisolución del Pacto de Varsovia en 1991, el único sistema de Seguridad Multinacional que actúa en el escenario internacional incumpliendo el mandato explícito de la Carta de las Naciones Unidas, generando conflictos y tensiones en detrimento de la salida negociada y diplomática de los conflictos.

El mayor esfuerzo, para evitar a la Humanidad el flagelo de la guerra, se produjo finalizando la segunda Guerra Mundial, cuando los aliados que se enfrentaron al eje alemán-italiano-japonés, comprometieron un nuevo sistema de seguridad internacional basado en la Carta de las Naciones Unidas.

En su preámbulo condensaba su compromiso: Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas, resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles…

Y tras el preámbulo, se articulaban las bases del nuevo derecho internacional, que pretendía evitar el horror y la devastación que producen las guerras.

En el capítulo I, sobre Propósitos y Principios, en su artículo 2 establece: Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas.

El incumplimiento de ese principio básico de las diferentes Administraciones Norteamericanas y la OTAN, desde su intervención en Yugoeslavia en 1999, ha desencadenado en diferentes zonas del mundo, procesos de desestabilización y conflictos armados que nunca se debieron producir de haberse respetado la Carta de las Naciones Unidas.

El Presidente Biden, ante una OTAN en muerte cerebral (a juicio del Presidente Macron), pretende reconvertirla como nuevo instrumento de “guerra fría” para aislar a la República Popular China en la cumbre de Madrid a celebrar el 29 y 30 de junio.

Respuesta democrática y pacifista a la Cumbre de la OTAN

Desde el ámbito internacional, tanto desde el Consejo Mundial de la Paz en Europa, como de No to Nato, Peace Summit, se han realizado llamamientos a participar en todos los actos previstos y programados contra la cumbre y a favor de la Paz.

La Plataforma Estatal contra la OTAN, con participación, entre otras organizaciones de CCOO, UGT, Podemos, IU, PCE, Ecologistas en Acción, Movimiento Democrático de Mujeres, En Común Podem, Paz y Solidaridad o Rebelión, acordaron realizar actos de febrero a mayo en todos los territorios del Estado, en contra de la OTAN y a favor de la Paz, para confluir posteriormente en una gran demostración unitaria la semana de la cumbre con todos los colectivos y personas defensoras de la Paz y contrarias a la OTAN y la militarización de la Seguridad Humana.


ARMAS PARA ALIMENTAR EL HAMBRE

Según Naciones Unidas con datos de 2019, más de 820 millones de personas pasan hambre y 2000 sufren su amenaza. El 26, 4 % de la población mundial no tiene asegurado un plato de comida al día y 80 millones de personas se convierten en refugiados al huir de las guerras.

El informe Social Mundial 2020 de NNUU, advierte de la creciente desigualdad, tanto en los países en desarrollo como en los ricos, exacerba las divisiones sociales y ralentiza el avance económico y social. Más de dos tercios de la población mundial viven en países donde la desigualdad ha crecido. El 1% de la población más rica tiene cada vez más dinero, mientras que el 40% más pobre obtiene menos de un 25 % de ingresos.

El COVID 19 ha desmontado la falacia que la humanidad necesite de un Sistema de Seguridad Militarizado. La Seguridad Humana tiene hoy que ver con agua potable, vivienda, comidas, vacunas, empleo, vivienda, educación, políticas de igualdad, frenar el cambio climático y asistencia médica universal y gratuita.

No se sostiene por más tiempo que el gasto mundial en armamento en 2019 se estimase en 1,63 billones de euros, el 2,2 % del PIB mundial (la cifra más alta desde la guerra fría) frente a los 50.400 millones de euros de promedio anual durante el decenio de 1990 de ayuda oficial para el desarrollo.

EL GRAN DEBATE DE ESTADO

Llegados a este punto, y por nuestra propia seguridad, es el momento de impulsar de nuevo un gran debate de Estado con la participación social y académica más amplia posible para dar respuesta a algunas preguntas:

¿Qué amenazas tiene España?

¿Qué respuesta hay que dar a esas amenazas?

¿Qué tipo de fuerza y que gasto deberíamos tener frente a esas amenazas?

¿Qué papel debe jugar España teniendo en cuenta su situación geoestratégica?

¿Debe España formar parte de una Alianza Militar?

¿Deben mantenerse las bases militares norteamericanas en Rota y Morón?

¿Debemos contribuir a la desmilitarización de la seguridad y la prohibición y destrucción ecológica de todo el arsenal de armas de destrucción masiva (ABQ)?

¿Qué tipo de contribución para la Seguridad y la Paz Mundial debe hacer España y con qué límites en el marco europeo e internacional?

Publicado en el Nº 352 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2022

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